CONTRA LA CUARENTENA IMPUESTA POR REINO UNIDO

Torremolinos, epicentro 'British' andaluz: "Estamos muertos: nos cortaron la cabeza"

Asuntos Exteriores del Reino Unido ha actualizado este lunes sus recomendaciones de viaje y desaconseja ahora visitar las Islas Canarias y Baleares además de la España peninsular

Foto: Hamaquero.
Hamaquero.

Los Graham enviaron el fin de semana un wasap a su amigo hamaquero.

— Ulrico, es una pena... pero tenemos miedo. Este año no vamos a ir a Torremolinos.

Los Graham suelen reservar diez días de vacaciones cada mes de agosto en el histórico municipio de la Costa del Sol. Pasan muchas horas tumbados en la hamaca. Incluso piden platos del cercano chiringuito Los Manueles y Ulrico se los lleva a la tumbona. Él y Leslie, su mujer, de unos 60 años, intentan olvidar en Playa Marcel (en la zona de Playamar, frente a las torres de Antonio Lamela) la rutina de su trabajo como guardia de seguridad en un estadio de rugby en Cheltenham, a 145 kilómetros de Londres.

Como los Graham, ya hay cientos de británicos que han anulado sus vacaciones en Torremolinos por la imposición de su Gobierno de obligar a una cuarentena de 15 días a sus ciudadanos que procedan de España. Ulrico tenía el año pasado 120 hamacas para vender cada día. Este año, por las condiciones del covid-19, solo puede tener 70. “Tenemos un 50% menos de negocio”, comenta este profesional de la hamaca, de 56 años, que lleva 23 años al frente de esta concesión.

Ulrico, hamaquero, en la zona de Playamar (Torremolinos). (Toñi Guerrero)
Ulrico, hamaquero, en la zona de Playamar (Torremolinos). (Toñi Guerrero)

En Los Manueles, su gerente, Manuel Villafaina hijo (su padre es el presidente de la asociación de los chiringuitos de la Costa del Sol), da una cifra del impacto de este verano. “No está viniendo nada de turismo extranjero. Tenemos cuatro o cinco mesas al día. El año pasado había 25 mesas diarias de extranjeros”. La hermana de Villafaina vive en Reino Unido y su novio iba a venir a Torremolinos y ya ha decidido que no va a viajar.

Torremolinos, epicentro 'British' andaluz: "Estamos muertos: nos cortaron la cabeza"

Las hermanas Hijano (Natalia, de 24 años; y Lidia, de 20) trabajan en Patry Car, una empresa de alquiler de vehículos situada frente al hotel Don Pablo, de la cadena Meliá. “Esto nos ha fastidiado bastante. No hay nada de movimiento”, lamentan.

En el hotel Don Pablo solo se ven turistas nacionales haciendo el 'check out' pasados unos minutos de las 12. “Este es un hotel siempre con mucha vida, con animaciones y lleno de extranjeros. No hemos visto a casi ninguno”, dice una mujer de unos 55 años, andaluza, que la semana pasada estuvo en un hotel de Rota.

Familia de Conil, ayer, en Playamar (Torremolinos) (Toñi Guerrero).
Familia de Conil, ayer, en Playamar (Torremolinos) (Toñi Guerrero).

De Cádiz (en concreto de Conil) también han venido a Playamar José Manuel, de 35 años, Isabel, de 31, e Indira, su hija de seis años. Los tres, con mascarilla. En Conil regentan varias viviendas turísticas. “Al final solo desconectas cuando sales del pueblo. Torremolinos nos encanta. Es muy distinto a nuestro día a día”, señala José Manuel.

Una mujer de unos 40 años espera en la puerta del hotel Isabel, un cuatro estrellas de Playamar, con varias maletas. No quiere hablar. Lo único que dice es que piensa estar tranquila. El jefe de recepción de este hotel se llama Antonio Vergara. Tiene 59 años. El establecimiento cumple este año su medio siglo. En la piscina no hay británicos. Sí hay varios belgas y finlandeses. “Desde ayer estamos teniendo más cancelaciones que reservas. Yo le temo más a septiembre o a octubre”.

En la zona de Montemar/La Carihuela sobresale la figura del hotel Pez Espada, uno de los hoteles más emblemáticos de la Costa del Sol, pionero en toda España, célebre por acoger a estrellas del Hollywood de los sesenta. La cadena Med Playa, gestora del hotel, opta por no hacer declaraciones. Tampoco quiere hablar una pareja de veinteañeros vigilantes de la playa de la Junta de Andalucía.

Anne Moore y su nieta Roxy Martin, en la zona de Montemar de Torremolinos. (Toñi Guerrero)
Anne Moore y su nieta Roxy Martin, en la zona de Montemar de Torremolinos. (Toñi Guerrero)

Fuera del establecimiento, paseando por una sombra que da frescor en la mañana cálida y húmeda, Anne Moore, de 73 años, circula con una pequeña moto con la que consigue movilidad e independencia. Le acompaña Roxy Martin, su nieta, de 12 años. Anne y Roxy son turistas de Irlanda del Norte. Se quedan unos días en unos apartamentos cerca de la zona. Hay cotorras argentinas de sintonía de fondo. “Estoy muy feliz y no pienso volver hasta que no se acaben las vacaciones”. Todos los años regresan a Torremolinos. “Somos una gran familia”, dice.

Cerca de la avenida de Manantiales, a unos 500 metros de la calle San Miguel, la arteria comercial clásica del municipio, tiene su sede la patronal hotelera de la Costa del Sol (AEHCOS). Su presidente, Luis Callejón, está a punto de irse a una comida de trabajo en Málaga. Antes, atiende unos minutos a El Confidencial.

"Las plazas que hoy no vendamos no las vamos a volver a vender nunca más. Nuestro producto caduca, no tenemos 'stock' de camas"

“Estamos muertos. Nos han cortado la cabeza de raíz”, proclama sin titubeos. El 20% del turismo internacional en la provincia de Málaga es británico. La dependencia en la Costa de Sol es mucho más abrumadora: depende un 40% del visitante ‘British’. "Y el mes de agosto, en temporada alta, imagínate lo que eso supone para nosotros. Los que teníamos aquí o ya se han ido o se están yendo porque no les va a dar tiempo a reincorporarse con los 15 días de cuarentena".

La dependencia de turoperadores como TUI o Jet Tours de los hoteles malagueños de la costa agrava aún más el problema. “Las plazas que hoy no vendamos no las vamos a volver a vender nunca más. Nuestro producto caduca, no tenemos 'stock' de camas”.

No entiende el representante hotelero cómo no hay un gesto con la Costa del Sol del Ejecutivo de Sánchez como sí se ha comprometido el Gobierno con Baleares o Canarias. “¿Por qué no se hace? A lo mejor es que no tenemos nada que ofrecer al Gobierno central. Nosotros estamos haciendo los deberes”.

"No tenemos donde agarrarnos"

Callejón gasta fama de pesimista, pero él asegura que es realista. Y ofrece un dato: el 96% de bajada de pernoctaciones en temporada alta durante este mes de junio en la Costa del Sol, según el INE. “Esto significa el cierre de nuestra industria. No tenemos donde agarrarnos. La situación que viene es muy dura y complicada…”.

Francesca es belga y tiene unos 60 años. En su mesa hay un plato de espetos de sardinas recién degustado. Ya ha pedido el café: un Santa Cristina (marca local). Su marido lleva una gorra de España. “Nosotros vamos a seguir viniendo a Torremolinos”, asegura Francesca sin quitarse la mascarilla, ni la sonrisa que no se ve, pero se percibe.

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