TRAS SU CARTA DE DIMISIÓN

"El gordo" y "la duquesa": así era la pareja de Hervías y Millán en Andalucía

La dimisión del secretario de Organización alivia a los críticos, que confían en que Inés Arrimadas empiece desde cero y prescinda totalmente de quien fue el hombre del aparato

Foto: Reunión del Comité Ejecutivo de Ciudadanos en junio. (EFE)
Reunión del Comité Ejecutivo de Ciudadanos en junio. (EFE)

Durante las semanas que los críticos de Cs han estado movilizándose en distintos puntos de Andalucía para propiciar la salida de Fran Hervías ha habido momentos surrealistas. Era tal el temor a que la dirección de Ciudadanos en Andalucía supiera quiénes eran los disidentes con el todopoderoso Hervías que usaban nombres en clave, exigían que no hubiera teléfonos en las reuniones para evitar grabadoras y se miraban unos a otros con desconfianza porque corrió el rumor de que habían situado a 'topos' en los grupos críticos para saber quién estaba saltando del barco. Ni en las mejores películas de espías hay ese grado de psicosis. Era tal la desconfianza que en la noche electoral se envió un mensaje dejando claro que la sede en Sevilla estaría "cerrada a los militantes".

Los estatutos de Cs, un partido que llegó para regenerar la política, recogen en su punto dos: "Su estructura interna y funcionamiento serán democráticos y se someterán al principio de transparencia". Justo tras el nombre y antes de definir el logotipo, Cs subraya dos principios que los críticos aseguran que nunca han existido en la organización. Ni democracia, aseguran, ni transparencia. "No era ese el estilo Hervías", señala con sorna uno de sus damnificados en Andalucía.

Lo que ha ocurrido en ciudades como la capital andaluza se extiende a otros muchos puntos de Andalucía y, ahora se sabe, que de España. Los críticos han ido interconectándose entre sí hasta darse cuenta de que eran más los descontentos de lo que creían. El modelo de partido implantado por Hervías huía del poder de los territorios. Ni siquiera en comunidades como Andalucía, donde Cs ostenta la vicepresidencia del Gobierno andaluz, hay una estructura del partido visible e identificable, con poder para rebatir nada a Madrid, o, antes, a Barcelona. Los militantes no tienen claro ni qué cargos hay ni quiénes los ocupan.

Denuncias de nepotismo

"Hervías colocaba a sus afines, así tejía su poder", describen con pelos y señales los críticos. Desalojó de la secretaria de Organización a Manuel Buzón, cuñado de Juan Marín, para colocar a Mar Hormigos, una persona que, según otras que han trabajado con ella codo a codo, no daba ni un solo paso en el partido sin consultar directamente con su superior en Organización. Ganaba así la batalla al clan de la Manzanilla, como se conoce a los afines a Marín, de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) y se hacía con el control de otro territorio más sin que nadie le tosiera. Ahora hay quien asegura que Hervías se va con la condición de que Marín no tenga sitio en la dirección de Inés Arrimadas, a quien Andalucía, de momento, apoya sin fisuras.

Sus detractores culpan a Hervías de fomentar el "nepotismo", de dar cargos a dedo a quienes le prometían lealtad. Desde los cargos de asesores en la Diputación de Sevilla a los eventuales y puestos de libre designación que la ley permite designar a dedo en las empresas públicas andaluzas, a las que tuvieron acceso desde que llegaron a la Junta de Andalucía. "Si me preguntas he visto de todo menos meritocracia. La gente se cansó y ahora se ven las consecuencias. A Cs se acercó gente muy preparada, profesionales liberales sin necesidad de un cargo que asistieron espantados a los tejemanejes de Hervías y su esposa", asegura alguien que tuvo un sillón destacado en Andalucía en los inicios del partido.

Este periódico avanzó que habían nombrado director de Inturjoven al marido de la secretaria de Organización y que también había encontrado acomodo como asesor en el Instituto Andaluz de la Juventud el hermano de Virginia Millán Salmerón. No son los únicos. Su mano derecha, responsable de Logística de la Secretaría de Organización, Luis Díaz Vargas, se casó con una edil de Guadix (Granada) que dejó el acta de concejal granadina y fue nombrada directiva también en la empresa pública Inturjoven, en Sevilla. La red es interminable. Amigos y fieles.

La operación Millán

Uno de los damnificados de ese modelo es sin duda quien fue candidato de Cs al ayuntamiento de Sevilla y portavoz municipal, Javier Millán. Hoy es alto cargo en el organigrama de la vicepresidencia de Juan Marín en el Gobierno andaluz. Fue relevado como candidato a la alcaldía de Sevilla tras saltar a la luz pública un audio robado de una conversación con alguien del partido donde lamentaba que Cs se hubiese convertido en "una pandilla de amigos y amigas", de "palmeros". Hablaba de Hervías como "el gordo" y de su mujer como "la marquesa". No sabrán los aludidos que los motes se quedaron acuñados entre los críticos andaluces.

Millán, que vivía entonces un duro enfrentamiento con Virginia Millán Salmerón, esposa de Hervías y diputada en la anterior legislatura, hablaba de "tiranía". Dibujaba a un líder, Juan Marín, en Andalucía "acojonado" con la dirigente sevillana. Incluso contaba cómo el dirigente andaluz había tratado de visitar algunos pueblos y la agenda había sido cortocircuitada por la secretaria de Organización, Mar Hormigos, porque los jueves, cuando pretendía hacer esas visitas, la diputada sevillana no estaba en la provincia así que tendrían que ser los viernes, para que Marín estuviera siempre supervisado. Hay, proclamaba el exportavoz municipal sevillano, "una purga en toda regla".

La líder sevillana

"Quien mueve los hilos del destino del partido no es otro sino Fran Hervías. Este señor conoció en una Feria de Abril de Sevilla a Virginia Millán Salmerón, exmilitante de Nuevas Generaciones, y que hoy por hoy es quien hace y deshace en Ciudadanos Provincia de Sevilla. Una chica de 36 años, que hizo la Licenciatura de Derecho en la Universidad Pablo de Olavide y que su única experiencia laboral son unas prácticas en un despacho de abogados en la capital andaluza", asegura un militante que ha vivido de cerca todos los tejemanejes. Sonadas fueron las primarias por las que fue elegida candidata en 2015. Sus críticos desde el primer momento hablaron de "pucherazo" pero nunca dieron ninguna prueba fiable. También fue antológica su primera participación en un debate electoral en Canal Sur.

Aunque forma parte de su vida personal, en Sevilla hay pocos militantes del partido que no admitan que el noviazgo y posterior matrimonio de Hervías y Virginia Millán Salmerón, que fue número uno al Congreso desde 2015 hasta que pasó al número dos en las últimas elecciones, con lo que se ha quedado sin sillón, fue un punto de inflexión. La "pandilla" designó al candidato a la alcaldía de Sevilla, Álvaro Pimentel, sin primarias porque no había "más de 400 militantes" inscritos. No solo eso. Muchas agrupaciones de pequeños pueblos vieron cómo la lista que habían enviado para ser visada por la dirección volvía con todos los nombres cambiados. "A veces con gente que ni era del pueblo", aseguran. Y nadie decía nada.

Su "vida personal"

En un debate electoral, celebrado en la Cadena Ser durante la última campaña electoral, el candidato socialista, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, interpeló a Hervías sobre el caso de enchufismo en Inturjoven que había destapado este periódico. El entonces secretario de Organización de Cs, que lideraba la lista al Congreso por Granada y no sacó escaño, perdió los nervios. "Sobre mi vida privada, yo le explico mi vida privada sin ningún problema. Me sorprende que haga referencia a eso porque no es la primera vez que desde el PSOE se pone en marcha una campaña de acoso contra mi mujer. Ya se hizo una campaña en redes sociales cuando mi mujer estaba en pruebas médicas por la insuficiencia que sufre en el corazón, motivo por el que renunció a ir de número uno. Conocí a mi mujer en el año 2015 dentro de Cs, era afiliada, ganó unas primarias, me enamoré de ella, estoy muy orgulloso de la labor y del trabajo que ha hecho defendiendo los intereses de Sevilla y del conjunto de los andaluces. Y a partir de ahí, puede uno enamorarse de una persona, como mucha gente se enamora en su trabajo, en la comunidad de vecinos, en el colegio, en la universidad... y parece que el PSOE quiere seguir con esa campaña de acoso, lo que veo hasta machista. Es una vergüenza el acoso que sufre mi mujer por ser mi mujer, eso es machismo", aseguró sin mencionar el cargo a dedo del marido de la secretaria de Organización en Andalucía.

Después, decenas de militantes de Cs en Sevilla hicieron llegar un mensaje en redes en el que se pedía el apoyo público a Fran Hervías y se señalaba directamente a la periodista que firma este artículo por hacerle el juego a "los críticos que no representan a nadie". Desde el área de organización de Cs aseguraron que ese mensaje no existía e insinuaron que era un "invento" de la firmante. Pero sí había críticos, tantos, que la presión le ha hecho dar un paso a un lado, aunque Hervías sigue soñando con un puesto en el Cs de Inés Arrimadas.

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