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La presión se eleva sobre Pedro Sánchez por Arabia Saudí en campaña de las andaluzas

El Gobierno mantiene un perfil bajo pese al plante de Alemania, Reino Unido y Francia y los socialistas andaluces confían en que los 6.000 empleos en juego en Cádiz no peligren

Foto: Pedro Sánchez y Susana Díaz, el pasado 20 de octubre en el comité director del PSOE andaluz, en Sevilla. (EFE)
Pedro Sánchez y Susana Díaz, el pasado 20 de octubre en el comité director del PSOE andaluz, en Sevilla. (EFE)

La canciller alemana, Angela Merkel, se ha convertido en una invitada inesperada en la campaña de las andaluzas. El anuncio de la jefa del Ejecutivo germano de que suspenderá la venta de armas a Arabia Saudí hasta que se aclare el asesinato del periodista Jamal Khashoggi eleva la presión sobre el Gobierno español. Son ya tres países, Alemania, Reino Unido y Francia los que piden explicaciones a Riad tras el asesinato del periodista en la embajada de Estambul y las explicaciones ofrecidas por Riad.

De momento, el Ejecutivo de Sánchez mantiene un perfil bajo. Sabe lo que hay en juego. Ya lidió con la polémica hace aproximadamente un mes, cuando la ministra de Defensa, Margarita Robles, anunció la suspensión de un contrato firmado por el anterior Ejecutivo de venta de 400 bombas a Riad. El presidente Sánchez desautorizó a Robles y el Gobierno dio marcha atrás y mantuvo en vigor el contrato. Las bombas se enviaron.

Se reaviva la polémica

Detrás estuvo la presión de Andalucía, que se levantó en armas para defender el contrato de Navantia en los astilleros de la provincia de Cádiz que supondrá 6.000 empleos en una zona castigada por altos índices de paro. La presidenta de la Junta, Susana Díaz, avisó a Sánchez de las consecuencias en Andalucía, hubo tensas conversaciones privadas y sonoras advertencias públicas. El Gobierno andaluz se alineó sin fisuras con los trabajadores de astilleros que se lanzaron con contundentes protestas a la calle en la bahía gaditana. Arabia Saudí tiene un contrato de cinco corbetas para su armada que es vital para esta zona.

El periodista y disidente saudí Jamal Khashoggi. (Reuters)
El periodista y disidente saudí Jamal Khashoggi. (Reuters)

Aquel incendio se apagó pero ahora amenaza con volver a avivarse con fuerza tras el asesinato del periodista Khashoggi convertido en un escándalo internacional. El momento no puede ser peor. La campaña electoral hacia las andaluzas del 2 de diciembre está en marcha. Hay preocupación en el PSOE andaluz y en el Ejecutivo de Susana Díaz, aunque se muestran convencidos de el Gobierno de Sánchez conoce las derivadas de un plante a Arabia Saudí para Andalucía y mantendrá la posición neutra frente a este asunto que ha tenido hasta el momento. Así se lo han trasladado al Ejecutivo andaluz desde La Moncloa.

Perfil bajo

No será fácil para un Gobierno que viste la etiqueta de progresista y de abanderado de los derechos humanos mantenerse al margen del plante de los países europeos a Arabía Saudí. Sin embargo, desde La Moncloa saben que cualquier paso en falso sobre este asunto puede tener graves consecuencias en Andalucía y en sus elecciones. Siempre además acuden al argumento de que ellos no firmaron ningún contrato de venta de armas al país árabe y que fue el anterior Ejecutivo del PP el que selló ese acuerdo.

Hasta la fecha el Gobierno español se ha limitado a exigir “transparencia” en el asesinato del periodista y colaborador del ‘Washington Post’, uno de los críticos del régimen saudí más conocidos en Occidente. Cada detalle que aflora del escabroso asesinato pone en una situación más comprometida al Ejecutivo español. La portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, se limitó a pedir el pasado lunes una investigación transparente y urgente”. El pasado sábado el Gabinete ya expresó "su más sincero pésame a sus familiares y allegados", se declaró "consternado" y pidió de nuevo una investigación "exhaustiva y transparente", pero no rompió relaciones con Riad. Guarda "prudencia", la misma que este lunes reclamó Ferraz.

España deberá mover ficha

Los expertos tiene claro que la situación obligará a España a mover ficha dentro de la UE y a revisar sus relaciones con Arabia Saudí. “Lo primero que tiene que hacer España es tener una estrategia, un vis a vis con el Reino de Arabia Saudi y el Golfo. De lo contrario, iremos dando tumbos. Tenemos que debatir más en el Congreso y apartarnos de 'relaciones privilegiadas' de palacio, por mucho que en su momento nos vinieran bien”, asegura Itxaso Domínguez, investigadora de la Fundación Alternativas para Oriente Medio. “Para la venta de armas es fundamental llegar a un acuerdo en la UE, aunque va a ser imposible porque Francia es competidor directo. Pero es un paso obligado. Tampoco estaría de más llevar el caso a la ONU”, agrega. La experta admite que el momento no puede ser peor: “No obstante, tenemos las manos atadas por las elecciones en Andalucía. No vamos a hacer nada”.

La presión se eleva sobre Pedro Sánchez por Arabia Saudí en campaña de las andaluzas

Por su parte Alberto Priego, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Comillas y experto en Oriente Medio advierte de que España tendrá que tomar decisiones. “Si España quiere tomar medidas efectivas, debe reducir su apoyo a Riad en organizaciones internacionales, incrementar su apoyo a Qatar y apoyar otras candidaturas para acoger grandes eventos deportivos (mundiales de fútbol o Juegos Olímpicos) y culturales (exposiciones universales). También puede endurecer la política de concesión de visados. España es un actor importante para Arabia Saudí en Europa. Por ello, no debe frenar las posibles sanciones en la UE o en la OCD”, advierte este experto.

Silencio de Podemos

Pedro Sánchez comparece el miércoles en el Congreso sobre este asunto a petición de Unidos Podemos y ERC, sus socios prioritarios para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado, que solicitaron su comparecencia cuando se rectificó la suspensión de la venta de bombas a Riad, informa Juanma Romero. Los socialistas cuentan con que los socios europeos conocen la situación española y con que Podemos no obligará a Pedro Sánchez a tomar posiciones contra la venta de armas a Arabia Saudí. El alcalde de Cádiz, José María González, ‘Kichi’, es de Podemos y ha apoyado los contratos de las cinco corbetas de Navantia planteando como dilema que se trata de “fabricar armas o comer”, “defender el pan o la paz”. En Andalucía ningún partido de momento ha abanderado este asunto en la campaña de las andaluzas. La marca de Podemos e IU, Adelante Andalucía, encabeza por el tándem de Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo, guarda silencio por ahora porque conoce que la situación es también comprometida para el alcade gaditano.

Los trabajadores de Navantia en la Bahía de Cádiz siguen de cerca la polémica. Ya convocaron manifestaciones y protestas hace un mes cuando la decisión del Ministerio de Defensa de suspender el contrato de las 400 bombas puso en peligro el contrato de las corbetas. Si vuelve a haber un plante a Arabia Saudí volverán a salir a la calle, advirtieron entonces tras lograr la rectificación del presidente Sánchez.

En aquel momento Riad lanzó sus advertencias y dejó claro a Exteriores que había mucho en juego. Según se supo con posterioridad las autoridades de Arabia Saudí vetaron la presencia de altos cargos españoles en la inauguración del AVE a La Meca, otro de los grandes contratos en este país de las empresas españolas.

La presión se eleva sobre Pedro Sánchez por Arabia Saudí en campaña de las andaluzas

Sánchez estuvo este fin de semana en Sevilla para arropar a Susana Díaz como candidata socialista y todo fueron parabienes y exhibiciones de apoyo y unidad. Este viernes el Consejo de Ministros se celebrará en Sevilla y Sánchez volverá a reunirse con la jefa de la Junta. Si nada cambia, el asunto de venta de armas a Arabia Saudí y el contrato millonario de Navantia, de 1.800 millones de euros, el mayor para los astilleros españoles con un cliente extranjero, volverá a estar sobre la mesa.

El PSOE mantiene la "prudencia" ante decisiones que afecten a los "intereses" del país

Juanma Romero | Madrid

 

Este lunes, se reunió el comité electoral del PSOE y después compareció la portavoz del órgano, la diputada Esther Peña, que se mantuvo en la línea de "prudencia" marcada en los últimos días por el Ejecutivo. Tras insistir en que el Gobierno está "consternado" por las informaciones preliminares de la muerte de Jamal Khashoggi, reiteró que PSOE y Ejecutivo se unen al "llamamiento" del secretario general de la ONU, el portugués António Guterres, de que los responsables de estos "gravísimos hechos" respondan ante la Justicia tras una investigación "exhaustiva y transparente".

"El PSOE no va a adelantar la posición del Gobierno. Apoyamos su prudencia y esperamos los resultados de esa investigación que debe hacerse de manera urgente", sostuvo Peña. "Apoyamos al Gobierno en su prudencia ante cualquier decisión que pueda afectar a los intereses de nuestro país", abundó. 

A partir de ahí, la portavoz del comité electoral socialista fue una roca. No hubo forma de que respondiera si el partido (y, en definitiva, el Ejecutivo) quieren o no una investigación independiente -y no del régimen saudí- o no. O qué consecuencias puede haber. "Como PSOE, pedimos una investigación seria, rigurosa, exhaustiva y urgente que aclare lo sucedido. Cuando conozcamos [las conclusiones], tomaremos las decisiones oportunas", mantuvo, tras "condenar" la muerte violenta de Khashoggi. "Vamos a tener la calma suficiente para no adelantarnos", insistió. 

¿Qué intereses defenderá España, los empresariales, los de los trabajadores de la bahía? "Creo que siempre el Gobierno se ha preocupado por los intereses de los ciudadanos, de los rostros humanos", dio por toda respuesta. 

Andalucía

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