crisis en el Gobierno

Margarita Robles en el ojo del huracán saudí: historia de una nueva rectificación

24 horas de infarto en las que Borrell jugó un papel clave, los contratos de Navantia estuvieron en peligro y el país saudí advirtió de su malestar y de posibles consecuencias

Foto: Margarita Robles visita la Academia General Militar de Zaragoza. (EFE)
Margarita Robles visita la Academia General Militar de Zaragoza. (EFE)

"Han sido 24 horas de infarto". Así lo advierten miembros tanto del Gobierno central como del andaluz y responsables políticos que han mediado directamente en la crisis de las corbetas con Arabia Saudí. La Moncloa desvía responsabilidades y asegura que la ministra de Defensa, Margarita Robles, actuó de manera unilateral y sin comunicarlo previamente al presidente o la vicepresidenta, Carmen Calvo, al anunciar que rescindía la venta de 400 bombas de precisión a Arabia Saudí. Una decisión que puso en riesgo el contrato firmado con Navantia el pasado julio para construir cinco corbetas para la armada saudí. Un acuerdo de 1.800 millones de euros y 6.000 empleos clave para la supervivencia de Navantia San Fernando y la bahía de Cádiz.

Para salvar la crisis diplomática con Arabia Saudí el Gobierno dio marcha atrás y confirmó que la decisión se tomará en una una junta interministerial de Exteriores, Defensa, Industria e Interior que deberá analizar de forma conjunta cualquier decisión. Presidencia dio orden de reactivar este foro tras el choque entre departamentos. El Gobierno dejó a Robles a los pies de los caballos y fuentes de La Moncloa aseguraron que el anuncio de la ministra sobre la suspensión de la venta de bombas a Arabia Saudí no era más que una "declaración de intenciones".

La ministra y portavoz, Isabel Celaá, abrió la puerta a seguir vendiendo bombas a Riad si el contrato de las corbetas estaba en peligro. Para ahondar en la descoordinación, casi a la vez desde el Congreso, la secretaria de Estado de Comercio, Xiana Méndez, responsable de esa comisión a la que remitía el Gobierno, aseguraba que la decisión sobre la venta de bombas no dependía del foro interministerial que ella preside, sino de Defensa.

Nueva rectificación

¿Qué hay tras esta nueva rectificación dentro del Gobierno, que se suma a la de la defensa del juez Llarena en Bruselas o la decisión de qué hacer con el Valle de los Caídos? La intrahistoria arroja otra sucesión de teléfonos ardiendo, descoordinación, anuncios unilaterales y choque de trenes dentro del Ejecutivo, donde una parte reclamó a Presidencia una desautorización inmediata de Robles tras confirmar el ministro de Exteriores, Josep Borrell, la tensión diplomática con Arabia Saudí.

Desde el Gobierno andaluz, afectado directamente puesto que el contrato de Navantia iba a salvar del paro a la devastada provincia gaditana, la presidenta Susana Díaz lanzó un mensaje muy firme desde Francia, donde se encontraba en una reunión del Fondo Social Europeo. El tono de Díaz fue un aviso claro pero no era el primero. Desde el martes, aseguran fuentes de la Junta, el Gobierno andaluz estaba trabajando "a todos los niveles" para explicar las consecuencias y la gravedad del cuestionamiento de Arabia Saudí tras el anuncio de Defensa.

El vicepresidente andaluz, Manuel Jiménez Barrios, estuvo en contacto con el delegado del Gobierno en Andalucía, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, que igualmente trasladó al Ejecutivo de Sánchez la grave preocupación en Andalucía. Hablar de crisis industriales, huelgas y movilizaciones es hablar de la bahía gaditana. A las puertas de una campaña electoral, con previsibles elecciones en otoño, nadie podía imaginar desde Andalucía que el contrato de Navantia iba a ponerse en juego. Cualquiera que conozca la comunidad andaluza sabe que el alcance de esta decisión es incalculable en términos electorales. Son 6.000 empleos en juego.

Margarita Robles en el ojo del huracán saudí: historia de una nueva rectificación

Borrell sale al rescate

Desde la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) y desde Navantia insistieron hasta el último momento en trasladar un mensaje de tranquilidad y en asegurar que la construcción de cinco corbetas no había sido cancelada. El contrato efectivamente sigue adelante, de momento, pero según fuentes del Gobierno, Arabia Saudí sí que había hecho llegar su profundo malestar en términos muy claros por el anuncio de la ministra de Defensa. El contrato se firmó en julio y entra en vigor en octubre. Ya hay trabajos de ingeniería en marcha y en diciembre se prevé el inicio de la construcción del primer barco. Se estaba negociando desde 2015.

Los trabajadores se lanzaron a cortar una carretera en Cádiz después de conocer "de primera mano" que había tensión diplomática con Arabia Saudí

El ministro de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, ha tenido un papel muy activo para enmendar este enredo interno dentro del Gobierno de Sánchez. Depositan las responsabilidades en Robles. El Ministerio de Hacienda, del que depende la SEPI y Navantia, todos cargos ocupados por andaluces, supo bien desde el primer momento de la gravedad del anuncio de Robles y de las consecuencias de culpabilizar públicamente a Arabia Saudí de la matanza de civiles en Yemen. Desde este departamento guardan silencio y piden prudencia, pero también han trabajado con discreción, admiten desde el Ejecutivo, para buscar una salida que, ante todo, preservara los contratos firmados.

El papel de los trabajadores de Navantia también fue crucial en el desenlace final. El presidente del comité de empresa, Jesús Peralta, ya anunció que si las cinco corbetas estaban en peligro se lanzarían a la calle. La mañana del viernes cumplieron su amenaza y salieron en Cádiz. Fue determinante, admiten fuentes del Gobierno.

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Sánchez ordenó parar

Según pudo saber El Confidencial fue directamente Pedro Sánchez quien dio la orden de rectificar a Defensa poco antes de la rueda de prensa del Consejo de Ministros. Ni Susana Díaz ni Sánchez confirman si hablaron por teléfono, pero desde el Gobierno andaluz insisten en que han trabajado "en todos los niveles". Tras una intensa agenda el jueves, con la reunión con Pablo Iglesias y los futuros Presupuestos Generales del Estado en primer plano, pincharon en hueso quienes trataron de trasladar a Sánchez directamente la gravedad de lo que estaba ocurriendo y lo incendiados que estaban los ánimos en Andalucía y entre los miles de trabajadores de Navantia y otras empresas auxiliares. El presidente, aseguran fuentes que han vivido directamente la negociación, no tomó conciencia de la intensidad del conflicto hasta la mañana del viernes.

Varios interlocutores trataron de hablar con Sánchez para alertar del incendio en Andalucía, pero su reunión con Iglesias impidió que se le informara hasta el día siguiente

Borrell, a quien sí había informado la ministra Robles del anuncio el pasado lunes de la suspensión de la venta de 400 bombas de precisión, según indican desde Defensa, alertó de que Arabia Saudí había levantado el teléfono para lanzar una severa advertencia. Los acontecimientos se precipitaron desde la tarde noche del jueves. Llama la atención que en un asunto de política de Estado como es la venta de armamento y las relaciones con Arabia Saudí, socio preferente en Oriente Medio para la Unión Europea, y tras mucho tiempo de debate sobre las consecuencias de la venta de armamento y los derechos civiles, hubiera improvisación en una comunicación como la que lanzó Defensa. Sin embargo, desde el Gobierno insisten en depositar la responsabilidad en Robles, quien optó por guardar silencio.

"Margarita, hijaputa, afíliate al PSOE"

En esta historia de desencuentro interno dentro del Gobierno de Pedro Sánchez y de enfrentamiento directo con el Gobierno andaluz de Susana Díaz, los protagonistas tienen su propia historia. La ministra de Defensa, Margarita Robles, tiene el rechazo de una parte del PSOE por su condición de independiente y por su papel como portavoz en el Congreso. Ahora también sufre desencuentros en el Ejecutivo.

Robles no encontró fácil encaje como portavoz del grupo parlamentario socialista, aún roto por las duras primarias del PSOE y con los socialistas andaluces en pie de guerra por su papel en el "no es no" a Rajoy. Finalmente, el PSOE asumió que su portavocía no era eficaz y el propio Sánchez buscó su relevo, dándole a cambio el Ministerio de Defensa.

Sonado fue el audio que trascendió de una reunión interna del PSOE andaluz con jóvenes donde el diputado por Málaga y acérrimo 'susanista' Miguel Ángel Heredia soltó: "¿Aquí puedo contar lo que pienso verdad? A mí me toca las narices que Margarita Robles, que no es afiliada nuestra, que fue miembro del Consejo General del Poder Judicial gracias al apoyo del PP, diga ahora que la militancia tiene que opinar. Hijaputa, pues afíliate tú primero, para empezar", afirmó en tono coloquial. 

Sánchez relevó a Robles por Carmen Calvo como interlocutora con Cataluña después de que esta asegurara que el PSOE nunca iba a asumir el 155 o anunciara que pedirían la reprobación de Sáenz de Santamaría tras las cargas policiales del 1-O y después de una larga reunión de Sánchez con Rajoy. La historia de desencuentros no es nueva. Aun así, Robles sigue sonando de forma periódica como opción para la candidatura del PSOE en Madrid tras el rechazo de Manuela Carmena. Pero ella siempre ha dicho que no lo será. 

Andalucía

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