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Ojeda, el empresario "casi ejemplar" que trabajó con Mario Conde y Florentino Pérez

El principal empresario imputado se presenta ante el Parlamento andaluz como víctima de una conspiración política, mientras que el extesorero de UGT-A opta por no dar respuestas

Foto: El exconsejero de Hacienda Ángel Ojeda (i), junto al presidente de la comisión y diputado por Ciudadanos, Julio Díaz. (EFE)
El exconsejero de Hacienda Ángel Ojeda (i), junto al presidente de la comisión y diputado por Ciudadanos, Julio Díaz. (EFE)

“Voy a intentar contribuir a esclarecer la verdad. Intentaré ayudaros y que vosotros me ayudéis a mí a que entre todos busquemos la verdad de una forma tranquila y serena”. Así se presentó el principal empresario investigado en el fraude de la formación en Andalucía. Llegó y se fue solo, pero demostró que le sobran tablas y labia. Ni incómodo ni nervioso. Ángel Ojeda Avilés, beneficiario de más de 50 millones de euros públicos de la partida de formación de la Junta de Andalucía, respondió a las preguntas de los diputados a excepción del Partido Popular. Dejó que la diputada popular Teresa Ruiz Sillero le preguntara sin mirarla ni de reojo. Ojeda alegó que su cuñada, que fue directora general de Formación, Teresa Florido, había ganado al PP una querella en los tribunales por injurias. Solo si le pedía perdón por “las difamaciones” respondería. La diputada del PP aclaró que ella no tenía nada que ver con esa demanda.

Ojeda se presentó como un gran empresario andaluz. Un jubilado respetable que aspira a descansar en su chalé de Sanlúcar de Barrameda y pasear a su perro. “Un ciudadano casi ejemplar”, dijo en su primer relato. Se remontó a su madre, maestra y fundadora de un conocido colegio sevillano, para explicar su vocación por la formación. Vistió de galones su currículo y lo salpicó así, como el que no quiere la cosa, de nombres importantes. Recordó que trabajó en los preparativos de la Expo 92 de Sevilla con Manuel Olivencia. Después José Rodríguez de la Borbolla lo fichó como consejero de Hacienda. “Pepote, el mejor presidente que ha tenido la Junta de Andalucía”, relató a sus señorías. Tuvo a Braulio Medel, actual presidente de Unicaja, como viceconsejero. Recordó aquellos años dorados del socialismo andaluz, cuando todos iban juntos al Real los martes de Feria para celebrar la fiesta de las mujeres parlamentarias. Después se pasó al sector privado y ocupó cargos directivos en diferentes empresas durante 20 años. Trabajó con Florentino Pérez, otro de los nombres ilustres que mencionó como de pasada.

Se olvidó de la Feria con Mario Conde

Toda esta semblanza que se hizo Ojeda está colgada en su blog personal. Solo que ahí relata también cómo un día memorable de Feria invitó a Juan Abelló y Mario Conde. Poco después ficharía por el Banco Español de Crédito (Banesto). Casi a punto de empezar su comparecencia, los medios de comunicación escupían la detención del banquero y sus hijos. Banesto comunicó la destitución de Ojeda en 1993 con Conde en la presidencia. Solo después de una larga introducción en la que dejó claro que es un hombre trabajador y muy bien relacionado, Ojeda entró en su etapa como empresario de la formación.

Ojeda, el empresario "casi ejemplar" que trabajó con Mario Conde y Florentino Pérez

Eso no llegó hasta los primeros años de la década de 2000. Ojeda encontró en el sector de la aeronáutica su gallina de los huevos de oro. Llegó a tener 36 sociedades y más de 14 empresas sin ánimo de lucro, un entramado de medio centenar de firmas. Se jactó de haber tenido “entre 4.000 y 12.000 personas en plantilla” en sus empresas y de haber impartido más de 9.000 cursos en los últimos años. “Más del 95%, privados” y el resto otorgados por diferentes administraciones, la mayoría con concurrencia competitiva, optando a concurso público. “Hemos dado cursos en toda España, tanto a privados como a entidades públicas de todos los colores”. “Todos los cursos se han ejecutado de forma legal, se han pagado y se han justificado en todos los sentidos”, insistió. Pese a su autorretrato como empresario de éxito, Ojeda decidió volver a su plaza como jefe de servicio en el Servicio Andaluz de Salud y un año después se jubiló. Trató de explicar que fue “por principios”, algo así como que “quería acabar como empecé”.

“Lo he hecho todo legal. He pagado todos mis impuestos”, peleó Ojeda. “Soy un ciudadano normal, casi ejemplar”, añadió. Él quiere descansar y pasear a su perro. Fue en ese momento, una mañana del 4 de agosto de 2014, cuando “seis policías mandados de Madrid directamente me abordaron, casi me tiraron al suelo, me esposaron y durante tres días me metieron en un calabozo como si fuera un terrorista o un narcotraficante”. Insistió en la idea de una conspiración política del PP para dañar al PSOE.

"Seis policías mandados de Madrid me abordaron, casi me tiraron al suelo, me esposaron y durante tres días me metieron en un calabozo como si fuera terrorista"

A partir de ahí, los diputados empezaron a formular sus preguntas, y aunque todas, excepto las del PP, fueron atendidas, casi ninguna obtuvo respuesta. Aclaró poco sobre el sistema de ‘autoalquileres’ de sedes para impartir los cursos. Aseguró que todo se hacía “al costo, sin sobrecoste”. Presumió de haber ganado una importante convocatoria estatal sobre formación que la ministra Fátima Báñez trató de parar sin éxito en 2013 porque su oferta fue respaldada por los servicios jurídicos del Estado. Arrojó poca luz sobre las denuncias de algunos de sus profesores, que han relatado un sistema de facturas y contrafacturas por el que tenían que devolver al empresario parte de lo que él justificaba como nóminas ante la Junta. “No se paga al docente, se paga la docencia”, insistió, si no “cada profesor ganaría unos 12.000 euros mensuales”. Eso sí, el empresario defendía no haberse quedado con ningún dinero. No dijo cuánto dinero había ganado con los cursos de la Junta y se resistió a ratificar las subvenciones cobradas, 33 millones para los cursos de Delphi y otros 20 por distintas convocatorias públicas. Tampoco aclaró cuánto dinero demanda a la Junta en los 61 contenciosos que ha interpuesto para reclamar que se le terminen de abonar las subvenciones que el Gobierno andaluz mandó parar en 2011. Ya tiene sentencias a su favor por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía.

Sus cuentas en el extranjero, "legales"

Tampoco contestó -a preguntas del Partido Popular- cuál era la relación que tenía con el exconsejero Antonio Fernández, el titular de Empleo que le concedió el millonario contrato (33,3) de los cursos de Delphi y por quien hizo campaña para que saliera de la cárcel por el caso ERE. Ni cómo pudo ganar esa adjudicación pública si supuestamente no tenía ni oficina y tuvo que comprarlo todo. Solo a las puertas de la comisión defendió a preguntas de los periodistas que todos sus fondos rastreados por la UDEF y localizados en el extranjero, en Chile y Luxemburgo, eran “absolutamente legales”. “Recuerde que tenía un grupo internacional de empresas”, respondió sin titubear. No dijo si tenía fondos en Kuala Lumpur, Malasia o en Panamá, “que ahora está tan de moda”, le espetó la diputada del PP Teresa Ruiz Sillero, a la que se negó a responder. A la diputada Marta Bosquet la llamó “la señorita de Ciudadanos”, para luego disculparse y asegurar que quería decir 'señoría'. Al término la saludó con la misma amabilidad con que se despidió de los diputados socialistas en la comisión, que desde luego no lo pusieron en ningún apuro. Tampoco dio nombres de quiénes visitaban sus famosas fiestas en su chalé de Sanlúcar de Barrameda.

El extesorero de UGT-A, investigado por la financiación ilegal del sindicato, optó por el silencio

Por la comisión de investigación del Parlamento andaluz desfiló también el extesorero de UGT en Andalucía, Federico Fresneda, que estuvo 15 años al frente de las finanzas del sindicato investigado por financiación ilegal. Optó por acogerse a su derecho a no declarar. Investigado por falsedad y fraude de subvenciones, no tuvo nada que decir sobre el presunto desvío de fondos para pagar maletines de piel para los afiliados al sindicato, comidas en la Feria o campañas para la huelga general. Tampoco quiso aclarar la vinculación de José María Moriche, marido de la presidenta Susana Díaz, con los cursos impartidos por UGT, pese a las preguntas de Ciudadanos y PP a este respecto. Ni respondió a Podemos si el alquiler de las sedes del PSOE al sindicato para dar los cursos implicaba una forma de financiación del partido.

500 horas de clase y "ni hacer un chorizo"

La ronda de comparecencias la cerró un alumno, Javier Martín, que dejó mudo a los diputados socialistas cuando les espetó que la culpa de que se “mangara” no era de ellos sino de los ciudadanos por haberlos votado. Su curso de 500 horas como elaborador de productos cárnicos no le enseñó “ni a hacer un chorizo”. Su relato exhibió la chapuza de los cursos. El empresario que tenía compromiso de contratación de los alumnos se los llevó a su casa para que hicieran trabajos de albañilería y fontanería.

El broche final a una intensa jornada en el Parlamento andaluz lo puso la ruptura interna del grupo de Ciudadanos. La diputada Marta Bosquet y el presidente de la comisión, Julio Díaz, discreparon sobre si dar un ultimátum a la Junta para que ponga orden en la documentación que va enviando a la comisión. El pasado viernes siguieron llegando kilos de papel y la Cámara se plantea montar una especie de almacén prefabricado para seguir guardando documentación. PP, Podemos y parte de Ciudadanos, Bosquet en este caso, se pusieron de acuerdo en exigir a la Junta que deje de inundarlos de papeles y envíe la documentación precisa y digitalizada. Llegan originales incluso con anotaciones de funcionarios a mano que dan cuenta de que esos documentos están en formato digital. El presidente de la comisión, Julio Díaz, también de Ciudadanos, levantó la reunión y no permitió que se votase, según denuncian el resto de grupos de la oposición. 

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