el rompecabezas de Moreno bonilla

Colocar a Arenas, Montoro no repite, el deseo de Zoido... La lista del PP-A echa humo

El líder del PP andaluz está intentando confeccionar el rompecabezas de las listas. Los puestos en los que saldrán los pesos pesados y los codazos por hacerse sitio, tensan el partido

Foto: El presidente del Partido Popular de Andalucía, Juan Manuel Moreno. (Reuters)
El presidente del Partido Popular de Andalucía, Juan Manuel Moreno. (Reuters)

Hace ya más de tres años que Javier Arenas puso en marcha su sucesión en la presidencia del Partido Popular de Andalucía. Se fue pero nunca se ha retirado. Su cargo como vicesecretario general del PP, su estrecha relación con Mariano Rajoy, su hiperliderazgo de años sobre los populares andaluces, su presencia en el Parlamento andaluz y sobre todo su resistencia a dejar de mandar, aunque sea entre bambalinas, han eternizado su marcha. La foto de la Junta Directiva del PP andaluz este martes en Sevilla lo deja claro. En el centro, Juan Manuel Moreno Bonilla, a la derecha Javier Arenas, a la izquierda la secretaria general, María Dolores de Cospedal. Arenas se resiste a perder su feudo, su verdadera cuota de poder dentro del partido.

No es la primera vez que desde el PP andaluz han intentado que saliera de la política andaluza y se dedicara a su despacho en Madrid. Estas maniobras han tenido hasta ahora efecto boomerang. Quien le ha intentado hacer las maletas al líder natural del PP en Andalucía ha acabado defenestrado. Si no, que le pregunten a quien estaba señalado para ocupar su lugar, el actual alcalde de Tomares, José Luis Sanz, que vio truncado su ascenso en el último minuto cuando el dedo de Rajoy señaló a Moreno Bonilla. Se equivocó por apostar por Cospedal. Arenas volvió a ganar aquella batalla con la inestimable ayuda del presidente y Soraya Saénz de Santamaría.

Cospedal y Javier Arenas. (EFE)
Cospedal y Javier Arenas. (EFE)

Ahora parece que sí, que Arenas dejará su escaño en el Parlamento de Andalucía e irá en una lista en las próximas elecciones generales. Es lo que todo el mundo da por hecho en el PP. Así, según han confirmado varias fuentes del partido, lo habrían acordado el propio Arenas y el actual presidente regional, Moreno Bonilla. La retirada de Arenas ya se anunció en las pasadas elecciones andaluzas. Se dio por hecho su marcha pero en una estrambótica operación de última hora el dirigente del PP se situó como número cuatro en las listas andaluzas por Almería. Además ha repetido como senador por la comunidad autónoma. Como parte del trato, Arenas y Moreno Bonilla acordaron que sería una etapa de transición para el líder del PP, cuyo destino final sería el Congreso en las próximas generales. Ahora hay problemas de encaje que amenazan esta operación.

Todos dan por hecha la retirada de Montoro

Arenas ha asegurado a este periódico que él está “disponible para lo que diga Rajoy y Juanma”. Asegura que no pedirá ir en las listas pero que tampoco pondrá objeciones si se lo plantean. A quienes lo conocen les cuesta trabajo creer esta posición sumisa, de brazos caídos. Liderar la lista por Sevilla se le complica. Quiere el puesto el exalcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, en sustitución del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, a quien curiosamente todo el mundo en el PP andaluz sitúan de retirada y fuera del Congreso, incluso de la vida pública, la próxima legislatura. Zoido compatibilizaría su escaño en el Congreso con la portavocía del grupo municipal en la oposición y sigue trasladando que su deseo es repetir como alcaldable en 2019. La dirección del PP andaluz no tiene nada claro que ese doblete sea conveniente, es más a algunos no les gusta nada. Pero Moreno Bonilla no piensa intervenir en las listas sevillanas. Su poder en el PP de Sevilla, que empieza a digerir su aterrizaje forzoso en Andalucía doblando el pulso a la operación que diseñó Zoido en su presidencia interina, no está ni mucho menos consolidado.

Los dirigentes del PP dan por hecho que en las candidaturas de Sevilla y Málaga, claves en número de escaños en la Cámara Baja, será el presidente Rajoy quien tenga la última palabra. Zoido y Arenas, cuya amistad es cortés pero muy lejos de la que se profesaban en otros tiempos, llevan meses maniobrando por la plaza sevillana, según fuentes del PP. Hay muchos empujones y poco huecos. Los cuatro escaños por Sevilla que el PP obtuvo en 2011 no están ni mucho menos garantizados. La pérdida de alcaldías multiplica los pisotones para ir al Congreso. Hay muchas manos levantadas y muy poco huecos. El PP se impuso en Andalucía en 2011, en pleno declive del PSOE de Rodríguez Zapatero, con 33 escaños frente a los 25 obtenidos por el PSOE. Todos dan por hecho que esos números no se repetirán.

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. (EFE)
El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. (EFE)

La puerta de salida de Arenas de la política andaluza cada vez está más clara en Almería. Allí sí es muy querido en el partido y no despierta la resistencia de algunos círculos sociales y mediáticos de la cuerda del PP que en la capital sevillana ya no tragan al presidente de honor del partido en Andalucía. Dirigentes del PP almeriense dan por hecho que aquí tendrá sitio. Lo llamativo es que no iría de número uno, lugar que está reservado para el actual portavoz del grupo parlamentario popular, Rafael Hernando. El histórico dirigente andaluz tendría que ir por detrás. Los populares confían en repetir sus cuatro escaños. Otra opción, es que Arenas deje sitio y se conforme con su escaño en el Senado elegido por la comunidad autónoma. No son estos sus planes. O permanece en el Parlamento andaluz y compatibiliza su escaño autonómico con el de senador o va al Congreso, coinciden todas las fuentes del PP consultadas.

Rajoy no despejará incógnitas hasta noviembre

Queda un mes largo y tenso de elaboración de las listas. Los líderes del PP andaluz admiten que Rajoy no esperará para despejar incógnitas hasta el último momento, en noviembre. No les gustaría que fuera así pero saben del gusto del presidente por dejar reposar los problemas internos hasta que no hay más remedio. Moreno Bonilla tuvo muy claro desde su llegada a Andalucía, todavía no hace dos años, que no iba a matar al padre. Con Arenas tiene una relación fluida y nada hostil. De hecho, le ha dejado su espacio, más del que muchos a su alrededor le advertían de que debía darle si quería consolidar su liderazgo en el partido. La sombra de Arenas es alargada. El presidente del PP andaluz sí quiere que uno de sus principales mentores y apoyos para conservar la paz interna en el partido se marche a Madrid, por más que desde allí, como hizo con Teófila Martínez, siga moviendo a sus peones. Pero quiere que se haga de forma pactada y pacífica, señalan fuentes del PP.

Mariano Rajoy y Juan Manuel Moreno. (Reuters)
Mariano Rajoy y Juan Manuel Moreno. (Reuters)

El mensaje de renovación y cambio en el que la actual dirección andaluza del PP se ha empeñado, espoleados por la presión de Ciudadanos, se le está poniendo cada día más cuesta arriba. En política, admiten algunos dirigentes, lo difícil no es llegar sino marcharse. Que se lo digan al presidente del PP andaluz. A su intento de mover a Celia Villalobos de las listas por Málaga o a Teófila Martínez por Cádiz han respondido con las espadas en alto. No piensan dar marcha atrás. Y tienen anclajes internos suficientes para imponerse. Ni siquiera el histórico jiennense Gabino Puche asume su jubilación. Aunque en este caso su salida casi abre otro problema porque su sitio lo querría José Enrique Fernández de Moya, alcalde de Jaén y el mayor, casi único, apoyo de Cospedal en Andalucía. Ahora ya la dirección del PP andaluz se conforma con que los veteranos no salgan de las listas sino que den un paso atrás y despejen los números uno. Veremos si así Moreno Bonilla logra afianzar su mensaje de renovación.

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