la estabilidad que buscaba la presidenta, lejos

La guerra abierta en el Parlamento complica aún más la investidura a Susana Díaz

PSOE y PP se estrenan con una gran bronca que anticipa una legislatura muy dura. El talante de acuerdo y el diálogo necesarios para evitar nuevas elecciones no se vio por ningún lado

Foto: La presidenta de la Junta de Andalucía en funciones, Susana Díaz, y el líder del PP-A, Juanma Moreno. (EFE)
La presidenta de la Junta de Andalucía en funciones, Susana Díaz, y el líder del PP-A, Juanma Moreno. (EFE)

El primer pleno del Parlamento andaluz de la décima legislatura acabará ante la justicia. El PP ha confirmado que llevará al Tribunal Constitucional el reparto de cargos que los partidos han aprobado en la Cámara andaluza haciendo valer sus votos y sin que haya sido posible el tradicional acuerdo político previo. No es un buen comienzo. La bronca protagonizada por PSOE y PP casi al final de la primera sesión parlamentaria fue de aúpa. Podemos, Ciudadanos e Izquierda Unida asistieron como espectadores mudos al duro enfrentamiento protagonizado por el portavoz popular, Carlos Rojas, y el socialista Luis Pizarro. “La violencia dialéctica es símbolo del declive del bipartidismo”, proclamó desde Podemos Teresa Rodríguez. Esa es la estrategia. Los nuevos partidos se ponen de perfil y los viejos se revuelcan en el fango. El enfrentamiento fue in crescendo hasta culminar en un hostil cruce de reproches y amenazas en el que los populares advirtieron del “robo” de su representación en la Mesa de la Cámara, de un acto “ilícito perseguible penalmente” y anunciaron su intención de acudir al Constitucional. El socialista respondió negando el turno de palabra al PP en mitad de una algarada por un sillón.

Cinco partidos se sentarán en el Parlamento tras las elecciones del pasado 22 de marzo. PSOE (47 diputados), PP (33), Podemos (15), Ciudadanos (9) e Izquierda Unida (5) han fracasado en sus negociaciones políticas para repartirse los siete sillones de la Mesa de la Cámara. En dos semanas, volverán a verse las caras en el hemiciclo con el cometido de investir presidente de la Junta que, a la vista del clima de hostilidad del arranque, se antoja misión imposible. La socialista Susana Díaz, única candidata de momento que tratará de formar gobierno, salía tras la bronca sonriente e ignorando las dificultades a las que se enfrenta para lograr la estabilidad a la que apeló para adelantar las elecciones andaluzas. Proclamó que tiene “la mano tendida al diálogo”, reiteró que no quiere “perder ni un minuto” y aseguró estar ajena a “líos de partido”. Sus declaraciones redundaron en la necesidad de “diálogo y pluralidad”, dos condiciones que brillaron por su ausencia en este primer pleno.

El PSOE andaluz consigue presidir el Parlamento sin el respaldo de ningún otro partido

La constitución del Parlamento era una primera oportunidad para tratar de acercar posiciones. Un acuerdo podría haber servido como antecedente para que la oposición se abstuviera y dejara paso a Díaz más adelante. Este lance está perdido. La aritmética parlamentaria pura y dura se impuso y los partidos votaron sucesivamente a sus representantes en la Mesa sin tregua ni respaldo para los adversarios. Si se esperaban gestos en la elección de los máximos responsables del Parlamento, tampoco los hubo. Díaz ha optado por poner galones institucionales a los miembros más cercanos del aparato del PSOE andaluz. Al frente de la Cámara estarán tres de sus fieles socialistas, los dirigentes del PSOE en Córdoba, Granada y Sevilla. Una especie de guardia pretoriana que ha asombrado a muchos incluso en sus propias filas. Ni siquiera en la presidencia se ha situado a la persona de experiencia, trayectoria y prestigio que señalaban los socialistas días atrás.

Controvertido perfil para presidir la Cámara

El PSOE aupó sólo con sus votos como máximo responsable del Parlamento a Juan Pablo Durán, con un controvertido perfil político. Durán se sentaba en el consejo de administración de Cajasur sancionado por la Audiencia Nacional y el Banco de España por quebrar la entidad cordobesa. Dejará su cargo como secretario general del PSOE cordobés. En su currículum no consta que tenga estudios universitarios y en su carrera como candidato a la alcaldía de Córdoba atesoró el peor resultado del partido en la ciudad. Desde la dirección del partido aseguran que es un hombre “siempre dispuesto al diálogo, paciente y tranquilo” y aseguran que “sorprenderá a muchos”. En su haber figuran frases polémicas por las que ha pedido disculpas públicas: “La derecha ni hace prisioneros ni deja heridos, solamente sabe matar y, si es posible, en las cunetas que es donde siempre nos han dejado a los socialistas”. Así trató de defender en octubre de 2013 a una exalcaldesa socialista imputada por fraude. Ha sido senador por la comunidad autónoma.

Desde Podemos, Rodríguez lamentó que “en este país los partidos están acostumbrados a mantener a los políticos toda la vida saltando de un cargo a otro”, aunque no cargó demasiado las tintas contra el flamante presidente del Parlamento. PP e IU callaron ante la sanción a Durán por Cajasur. Ambos partidos, como la Iglesia, también tienen representantes expedientados por su gestión en la caja de ahorros. Las secretarias generales del PSOE de Granada, Teresa Jiménez, y Sevilla, Verónica Pérez, igualmente del círculo más estrecho de Díaz, ocuparán una vicepresidencia primera y una secretaría del Parlamento. Ellas sí seguirán en sus cargos orgánicos.

Susana Díaz (c) y el resto del grupo parlamentario aplauden al nuevo presidente del Parlamento, Juan Pablo Durán. (EFE)
Susana Díaz (c) y el resto del grupo parlamentario aplauden al nuevo presidente del Parlamento, Juan Pablo Durán. (EFE)

El PP tendrá un solo sillón. La vicepresidencia segunda estará ocupada por una veterana, Esperanza Oña, de perfil aguerrido y señalada por los suyos como “un verso suelto” en el PP. Se ganó el apodo de “la Aguirre del Sur”. Los diputados de Podemos, Juan Manuel Moreno Yagüe; Julio Díaz, de Ciudadanos, y José Antonio Castro, de IU, también se sentarán en la Mesa de la Cámara en una vicepresidencia y dos secretarias, respectivamente. El Reglamento impone dos condiciones, que todos los grupos estén en este órgano y que haya paridad. No fija otras reglas sobre el reparto. El PP se queja de que con sus 33 diputados esté equiparado en representación a IU, con cinco.

Promesas con sorprendentes mensajes

La nota de color de la primera sesión plenaria la pusieron algunos de los 64 nuevos diputados de los 109 que componen la Cámara. El tradicional juramento o promesa del escaño se convirtió en inusuales alegatos. Teresa Rodríguez, de Podemos, acató la Constitución "hasta que la cambiemos para que obedezca a la gente y no a los bancos". Otro diputado de este mismo grupo, Jesús Rodríguez, acató una Constitución "caduca y antidemocrática", saludó a los ciudadanos que protestaban a las puertas del Parlamento "demandando pan, techo y dignidad para ellos y para esta tierra". También en estas filas Jesús Romero coló su mensaje y abogó por un proceso reconstituyente "que signifique ruptura con el régimen del 78".

La contrarreloj para formar gobierno en Andalucía ha comenzado. En quince días, posiblemente el 29 de abril, se celebrará el primer pleno en el que Susana Díaz tratará de ser investida presidenta de la Junta. No obtendrá mayoría absoluta en primera ronda y se abrirán sucesivas votaciones, en las que debe lograr mayoría simple. Necesita que el PP o Podemos se abstengan o que Ciudadanos vote a su favor. Todos los partidos confirmaron que se mantendrán en su no, lo que bloquea a la candidata socialista. Hay dos meses de margen. Si en junio no hay acuerdo, automáticamente se disolverá el Parlamento y habrá elecciones en septiembre. Ningún partido dice querer unos segundos comicios, pero tampoco dan señal ninguna de moverse hacia la abstención.

En el PP, las voces de algunos alcaldes que preferirían rehuir una batalla en el Parlamento a las puertas de las municipales quedaron ayer totalmente enterradas. En las filas populares, con el aval de Mariano Rajoy y Génova, dejaron claro que se impone la línea más dura y están dispuestos a dejar caer a Díaz. Al menos, hasta después de las municipales. Quizás tras los comicios haya una tregua. Podemos, Ciudadanos o IU tampoco quieren mover ficha. Cualquier paso político interferirá directamente en próximos resultados electorales y nadie quiere retratarse. La presión de patronal, sindicatos y otros colectivos sociales de Andalucía, que han alzado la voz para pedir un Gobierno cuanto antes, tampoco hace mella. Susana Díaz no cambia de discurso ni facilita gestos para el acuerdo. La incertidumbre se apodera del futuro político de la comunidad.

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