"ESTUVO SOSO", "LE FALTA ADRENALINA"...

El PSOE-A se muestra decepcionado con Sánchez pero evita cuestionarle en público

El debut de Pedro Sánchez el pasado sábado ante la plana mayor del PSOE ha enfriado las expectativas que tenían los dirigentes socialistas andaluces

Foto: Sánchez y Díaz durante la reunión que tuvieron en Madrid hace unos meses (EFE)
Sánchez y Díaz durante la reunión que tuvieron en Madrid hace unos meses (EFE)

El debut de Pedro Sánchez el pasado sábado ante la plana mayor del PSOE ha enfriado las expectativas de los dirigentes socialistas andaluces, que reprochan al flamante líder del partido que pusiera el foco en Podemos durante su puesta de largo interna en un discurso que, para la mayoría de los dirigentes de Andalucía, no fue acertado en el planteamiento, “falló en su puesta en escena”, estuvo “falto de punch” o careció de “garra”.

 Los socialistas andaluces han reunido este lunes su Comité Director, el máximo órgano político, por primera vez tras el congreso federal del pasado julio. El estreno de Sánchez el pasado sábado, cuando advirtió en contra de posibles alianzas con Podemos, es contestado por la cúpula regional de Susana Díaz, convencidos de que ahora no toca hablar de la formación de Pablo Iglesias y que arremeter contra ella no hace más que fortalecerla. Los socialistas andaluces manejan encuestas internas que sitúan a Podemos como tercera fuerza política en la comunidad, por detrás de PSOE y PP, y la presidenta de la Junta ya ha descartado públicamente una política de pactos con esta formación, contra la que ha empleado un lenguaje muy duro. Sin embargo, ahora su tono fue otro. “Que nadie nos entretenga en frentes, pinzas o alianzas. Somos un partido sin complejo ninguno y tenemos la obligación de ser la alternativa de izquierdas”, aseguró a puerta abierta ante sus cuadros orgánicos. Poco antes, Susana Díaz había lanzado otro mensaje: “A nosotros no nos van a contar el cuento de la buena pipa”, dijo en alusión a los “programas irrealizables” de algunas fuerzas políticas.

Pedro Sánchez, secretario general del PSOE (EFE)
Pedro Sánchez, secretario general del PSOE (EFE)

Hasta ahí. Según pudo conocer El Confidencial, Díaz a puerta cerrada reforzó estas ideas insistiendo en que el PSOE “tiene vocación de gobernar en solitario”, “sale a las elecciones a ganar y no a pactar” o que “no se puede estar en los gobiernos a cualquier precio”. Queriendo o no, Susana Díaz puso los puntos sobre las íes del discurso de Pedro Sánchez. Y así lo interpretaron sus militantes. Tras sus palabras hay una corriente generalizada de decepción con el discurso que el líder eligió ante el Comité Federal. En el debate interno, durante la reunión de los socialistas andaluces, uno de sus adversarios en la carrera de las primarias, José Antonio Pérez Tapias, de Izquierda Socialista, criticó con dureza el lenguaje empleado por Sánchez contra Podemos y aplaudió que el número dos de Susana Díaz en el PSOE-A, Juan Cornejo, matizara sus palabras y eludiera llamar “populista” a Podemos, en unas declaraciones con las que muchos entendieron que enmendaba la estrategia del secretario general.

Si Pedro Sánchez es hoy secretario general del PSOE es porque Andalucía lo respaldó y porque Susana Díaz decidió no dar el salto a Madrid. Estas dos ideas están grabadas a fuego en la conciencia colectiva de los socialistas andaluces y quizás por eso mismo hay una mayor expectativa sobre el flamante secretario general y la sensación de patente de corso para la crítica.

"Tenemos un gran secretario general"

Al desconcierto del PSOE andaluz con el discurso de Sánchez se sumó la sorpresa de muchos porque Díaz ni siquiera mencionara al secretario general en el macromitin con el que el domingo celebró en Sevilla su primer año de gobierno. Consciente de que ese detalle no pasó desapercibido, durante la reunión del comité director del PSOE andaluz la presidenta andaluza sí que le dedicó una frase que no fue casual: “Tenemos un gran secretario general, cuenta con la fuerza y la ayuda de todos los socialistas andaluces”.
 
Quienes conocen a Díaz insisten en que no hará ningún gesto público que pueda debilitar al secretario general, aunque sin micrófonos admiten que su misión fue aclarar la posición del PSOE ante Podemos y en eso se fajó ante los suyos. El mensaje: no poner el foco en la formación de Pablo Iglesias y no hablar de pactos postelectorales. Los socialistas andaluces saben, además, que el día después de las municipales si una alianza de izquierdas puede descabalgar al PP de algunas de las capitales andaluzas, como indican los sondeos, tendrían que tragarse esas palabras.
 
Díaz, en una imagen reciente (EFE)
Díaz, en una imagen reciente (EFE)
Tan cierto como que Sánchez desencantó a muchos de sus valedores del socialismo andaluz es que cualquier dirigente del partido admite que en este momento “no hay espacio para la disidencia”. “Sería un suicidio cuestionar al secretario general”, replican al unísono desde Andalucía. Díaz y Sánchez, insisten en el círculo de la presidenta, tienen una interlocución fluida y directa, sin intermediarios, y seguirá siendo así. Tratan de alejar la idea de que el secretario general será un dirigente de transición a la espera de que la andaluza desembarque en Madrid. Ella insiste en que no son esos sus planes. Pero las comparaciones son inevitables.

“Construyó un buen discurso, armó muy bien el ideario socialista pero le falló la puesta en escena. Quizás fueron los nervios”, asegura un miembro del Gobierno andaluz, que a continuación contrapone la actuación de Sánchez frente al baño de masas y “el chute” a la militancia que la dirigente andaluza enchufó horas después a los suyos en un acto con casi 4.000 personas en el que volvió a hacer una exhibición de su fuerza y su liderazgo en el partido. Puede ser casualidad, pero esa misma reflexión la comparten la mayoría de los secretarios provinciales del PSOE andaluz.

Un diputado andaluz alerta de que “los nervios” internos y el hecho de que Sánchez no despegue en las encuestas juega en su contra tanto como la falta de tiempo para consolidar su proyección pública. “Si no cambiamos devoramos a Rubalcaba y podemos devorar a cualquier que venga detrás”, advierte este histórico del partido. “Estuvo soso”, “necesita tiempo”, “le falta adrenalina”... Y así fue la retahíla de un PSOE andaluz que fue prudente pero se mostró disgustado con el primer gran discurso de Sánchez ante su partido.
Andalucía
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