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Un frente común de izquierdas para combatir a Podemos: los socios se hartan de Pablo Iglesias
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LA LARGA BATALLA ELECTORAL

Un frente común de izquierdas para combatir a Podemos: los socios se hartan de Pablo Iglesias

El que fuera vicepresidente parece un problema irresoluble para la izquierda. Les perjudica más que les ayuda, pero no pueden prescindir del partido morado. Al menos así era hasta ahora, pero hay otras posibilidades sobre la mesa

Foto: Montero e Iglesias en la Universidad de Otoño de Podemos. (EFE/Mariscal)
Montero e Iglesias en la Universidad de Otoño de Podemos. (EFE/Mariscal)
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Hace ya bastantes meses, previendo la posibilidad de que Podemos se presentara por separado a las elecciones, un experto en asuntos electorales y en asuntos de la izquierda avisaba en privado de la posibilidad de que, en determinadas circunscripciones, Sumar y el PSOE pudieran concurrir juntos a las generales. Era cuestión de eficiencia, dadas las características del sistema electoral español. Esa iniciativa, que sonaba extemporánea, y más por el lugar débil del tablero en el que colocaba a Sumar, es ahora más factible. El giro actual de Pablo Iglesias lo hace posible.

La semana ha traído varias novedades interesantes en este sentido. El anuncio de Iglesias de la puesta en marcha de una nueva televisión es significativo porque implica ahondar en las convicciones políticas en las que prosperó. En su propuesta, el partido debía adoptar una forma difusa, propia de un movimiento, con una estructura pequeña, fiel y vinculada directamente al líder, en lugar de establecer una organización sólida en los territorios. En esa visión política, lo esencial era la comunicación: la televisión y las redes, que se retroalimentaban, eran mucho más relevantes para ganar poder y adeptos que las instituciones. La política se hacía fuera de la política.

"Iglesias va a controlar el estado de opinión y la narrativa de Podemos con su televisión: cuenta con militantes fieles que repiten lo que dice"

Este es uno de sus grandes lamentos: no consiguió que ningún grupo mediático le brindase el apoyo que precisaba, algo de lo que culpa al deep state. Y dado que esa pata faltaba en su mesa, ha decidido jugar él mismo ese papel. La cadena de Iglesias, aseguran desde IU, "es un proyecto mediático que tiene intención claramente de intervenir en la política". El exvicepresidente, al mismo tiempo que juega el papel de comunicador, marca las líneas ideológicas de su partido desde sus medios: "Va a poder controlar el estado de opinión y la narrativa de Podemos. Es un operador que emite todos los días, que cuenta con militantes que absorben fácilmente lo que él dice y lo repiten con insistencia". Esta misma semana, Pedro Sánchez acusaba a Alberto Núñez Feijóo de actuar al dictado de las portadas de los medios de derechas; una función similar realizaría el medio de Iglesias respecto de Podemos.

Si el proyecto de Iglesias es una de las columnas del proyecto Podemos, la otra es la institucional, con Irene Montero en su doble papel de ministra y de líder de la formación. El acto de hoy sábado, después de las tensiones parlamentarias con Vox, servirá para seguir dándole impulso como futura candidata.

La posibilidad catastrófica

Con ambos elementos, Iglesias pretende recuperar desde fuera el protagonismo que Podemos perdió en el instante en que Yolanda Díaz puso en marcha Sumar. La pelea interna que define hoy ese espacio preocupa a todos los participantes, desde el PSOE hasta el mismo Podemos. La posibilidad de que se presenten tres formaciones, que se concretará en muchos territorios en las municipales y autonómicas, puede ser catastrófica en las generales. En las primeras, territorios como Madrid y Valencia son clave, ya que si Podemos no alcanza el 5%, "la mayoría absoluta de Ayuso estará asegurada". Si en Valencia, Compromís o Podemos no llegan a ese porcentaje, "el gobierno de Ximo Puig será muy, muy difícil".

"Este escenario es indeseable, todos lo sabemos, Podemos lo sabe y lo está utilizando para negociar de cara a las elecciones"

En las generales, las cosas se complican aún más: en las provincias en que el reparto de escaños no es proporcional, "que son la inmensa mayoría, el voto repartido entre tres formaciones puede llevar a una masacre para el bloque de izquierdas. Este escenario es indeseable, todos los sabemos, Podemos lo sabe y lo está utilizando para negociar".

La "beligerancia" de Iglesias es producto de una estrategia que consiste en dirigirse a Sumar desde una alternativa cerrada: "O pactas conmigo en mis condiciones o si no, me presento contra ti y te voy a hacer mucho daño. Es lo que Podemos ha hecho siempre, y también ahora", señalan desde IU. Y en este terreno donde Iglesias puede incrementar la presión: "Este Podemos, que se ha bunkerizado, no quiere perder el timón del espacio político, y por eso está dominado por los arrebatos de patriotismo de partido".

"Pablo no hace más que defender a los suyos. Y es verdad que no cede, pero Yolanda tampoco. Si la ruptura se da, será culpa de ambos"

Desde el otro lado del mismo espacio político, la animosidad de Iglesias es percibida de otra manera: "Pablo no hace más que defender a los suyos. Y es verdad que no cede, pero Yolanda tampoco. Se está señalando a Iglesias como responsable de una posible desunión, pero si eso ocurre la culpa no será únicamente suya".

Un arreglo de última hora

Por más que la tensión verbal vaya en aumento, la convicción generalizada es que, al final, la sangre no llegará al río. Los daños que produciría la fragmentación perjudicarían a todos los grupos y harían casi imposible la repetición del gobierno actual, por lo que todos interpretan este momento agitado como parte de un tiempo de negociación que llegará a buen puerto. Iglesias ya ha estirado la cuerda en muchas otras ocasiones, y Andalucía fue el último ejemplo, y la resolución fue en positivo.

"Podemos se juega mucho en las municipales y en las autonómicas; Sumar, no"

Es probable que ocurra así, también porque el primer asalto, las autonómicas y municipales, son una piedra que va a ser difícil de sortear para Iglesias y los suyos: "En Sumar tienen claro que ellos no se juegan nada en esas elecciones, y que si los resultados de Podemos son malos, el espacio de Yolanda se fortalecería. Podemos, por el contrario, se juega mucho, porque tiene que demostrar que aún es un partido fundamental, de modo que un mal resultado le haría mucho daño".

Los excesos verbales

Este conjunto de factores debería hacer más sencillo que el espacio se recompusiera, que las discusiones bajasen de tono y que el acuerdo se produjese. El peligro obvio es que la tensión que se va a vivir durante estos meses haga imposible el consenso, también por cuestiones personales: "Somos conscientes", aseguran desde IU, "de que todo se puede caer, porque los excesos verbales que se están produciendo unilateralmente hacen daño y afectan a las personas. Cuando escalas, te arriesgas a que se te vaya de las manos".

Este es el escenario en el que la izquierda está situada, con un Iglesias belicoso, que ha asumido el papel de periodista mediático y de líder en la sombra, y que está presionando para que sus condiciones sean aceptadas por Sumar, mientras que Sánchez y Díaz están obligados momentáneamente a hacer equilibrios en el gobierno y para construir el futuro espacio político. Sin embargo, existen otras posibilidades.

Iglesias como rémora para la izquierda

Para esa izquierda, Iglesias se ha convertido en un problema, ya que piensan que su actitud puede desanimar a muchos votantes. Sánchez estaría mucho más cómodo si el espacio progresista se repartiese entre el PSOE y Sumar, por razones ideológicas, pero también electorales. Los socialistas creen cada vez más que Podemos es una rémora a la hora de atraer voto, e incluso algunos expertos creen que su desaparición del mapa político incrementaría el voto de la izquierda y de centroizquierda, promovería una imagen más moderada y haría viable la continuidad de un Gobierno de coalición, esta vez sin elementos perturbadores.

Iglesias aparece, por tanto, como un problema irresoluble. Se estaría mejor sin él y, al mismo tiempo, no parece posible prescindir de Podemos. Pero si la cuerda sigue tensándose y las negociaciones acaban rotas, cobra peso la posibilidad de que se cree un frente de izquierdas anti-Podemos. Si el partido de Iglesias concurre en solitario y aparece como responsable de la ruptura, sería factible que PSOE y Sumar sacasen rédito, en la medida en que aprovecharían la animadversión de la izquierda contra Iglesias y los suyos.

Ahí entraría la fórmula anunciada por el viejo experto: la coalición de Sumar y PSOE contra Podemos en circunscripciones concretas; en lugar de arrojar los votos a la nada, se añadirían a los del PSOE. Del mismo modo que la llegada de Iglesias a las autonómicas madrileñas cohesionó a las derechas, ahora podría hacerlo con las izquierdas. Se podría aunar el ajuste de cuentas personal con la conveniencia política; la posibilidad de dejar en la irrelevancia a Podemos se compaginaría con un resultado electoral que sonase esperanzador para la izquierda. Quizá sea solo una advertencia por si Iglesias fuerza en exceso en la negociación, pero este tipo de rumores demuestran que Iglesias no tiene todas las bazas en su mano a la hora de forzar un pacto.

Hace ya bastantes meses, previendo la posibilidad de que Podemos se presentara por separado a las elecciones, un experto en asuntos electorales y en asuntos de la izquierda avisaba en privado de la posibilidad de que, en determinadas circunscripciones, Sumar y el PSOE pudieran concurrir juntos a las generales. Era cuestión de eficiencia, dadas las características del sistema electoral español. Esa iniciativa, que sonaba extemporánea, y más por el lugar débil del tablero en el que colocaba a Sumar, es ahora más factible. El giro actual de Pablo Iglesias lo hace posible.

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