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El PSOE entierra la autocrítica para blindar a Sánchez tras el 19-J y se resiste a los cambios
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ELECCIONES ANDALUZAS

El PSOE entierra la autocrítica para blindar a Sánchez tras el 19-J y se resiste a los cambios

Ferraz respalda la continuidad de Juan Espadas al frente de su federación andaluza y centra el análisis de su debacle andaluza en la desmovilización del electorado de izquierdas

Foto: El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, junto a la presidenta del partido, Cristina Narbona, y la vicesecretaria general, Adriana Lastra, este lunes durante la ejecutiva socialista. (EFE/Sergio Pérez)
El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, junto a la presidenta del partido, Cristina Narbona, y la vicesecretaria general, Adriana Lastra, este lunes durante la ejecutiva socialista. (EFE/Sergio Pérez)

Aislar a Pedro Sánchez de las consecuencias del 19-J, cerrar filas en torno al candidato Juan Espadas para que no se abran fisuras en la federación andaluza antes de las municipales y repartir responsabilidades por la desmovilización a derecha e izquierda. La autocrítica ha estado ausente en los análisis de la ejecutiva del PSOE celebrada esta mañana en la sede nacional de Ferraz tras la debacle electoral de las elecciones andaluzas. Ni siquiera se considera que el 19-J haya sido un toque de atención al Ejecutivo de Sánchez, aun teniendo que negar toda evidencia relacionada con el trasvase de votos desde la izquierda a la derecha. Con 30 escaños y a 19 puntos del ganador Juanma Moreno, que logra la mayoría absoluta, los socialistas firman el peor resultado de su historia. A casi cuatro puntos del suelo de 2018 cosechado por Susana Díaz y tres escaños por debajo. El PSOE en Andalucía ni siquiera ha logrado mantenerse como primera fuerza en Sevilla, una provincia donde nunca se había impuesto la derecha.

El principal objetivo del PSOE pasa por evitar que se extrapolen los resultados a nivel nacional para frenar la sensación de cambio de ciclo. "Me parece una falta de respeto absoluta a los votantes hacerles creer que unas elecciones autonómicas sirvan para dirimir un Gobierno nacional", ha afeado el portavoz de los socialistas, Felipe Sicilia, en rueda de prensa. De ahí que se niegue cualquier cambio orgánico, ni en Andalucía ni en la dirección nacional, y mucho menos una crisis de Gobierno. Sicilia hasta ha querido trasladar que durante la reunión presidida por el jefe del Ejecutivo y secretario general de los socialistas, Pedro Sánchez, no ha habido preocupación más allá de centrarse en buscar las causas de la desmovilización de su electorado.

Unas causas que evitan buscar en la acción del Gobierno nacional y que atribuyen en mayor medida a la dispersión del voto en el espacio a su izquierda, al momento elegido por Juanma Moreno para adelantar estos comicios y, finalmente, a la "falta de tiempo" para "consolidar la alternativa de Espadas", pues fue elegido secretario general en Andalucía hace apenas siete meses.

En privado, se reconoce que Andalucía ha cambiado sociológicamente y que "hay más facilidad para el cambio de voto". La derechización del electorado andaluz y la desmovilización de la izquierda son factores que están siendo analizados para cortar la hemorragia de cara a las próximas elecciones autonómicas y municipales. A menos de un año para estos comicios, la preocupación entre los barones sí es pública y notoria. El presidente de Aragón, Javier Lambán, ha reclamado una "reflexión profunda", mientras que el asturiano, Adrián Barbón, entiende que "el PSOE de Andalucía debe hacer una reflexión seria y rigurosa".

La continuidad de Juan Espadas al frente de la federación andaluza no se pone en duda desde Ferraz, argumentando que apenas lleva siete meses en la secretaría general y que debe asentar su proyecto. A menos de un año para las municipales, en el partido se intenta evitar la reapertura de otra guerra interna en la federación andaluza. "El respaldo a Espadas es absoluto y total", zanjó el portavoz de los socialistas, argumentando la necesidad de que consolide su proyecto y liderazgo como líder de la oposición.

En Ferraz, la máxima pasa por aplacar el contagio a nivel nacional. Levantar un muro que proteja al Gobierno de Pedro Sánchez y hacer control de daños. Pasar página cuanto antes, para lo que ya se está preparando una intensa agenda legislativa y política. Antes de cerrarse las urnas, en el cuartel general de los socialistas ya ponían la mirada en "coger impulso" para lo que resta hasta el final de mandato. La fórmula para paliar el duro impacto del 19-J en el Ejecutivo de coalición, más allá de los cambios orgánicos o, incluso, una crisis de Gobierno, cuya decisión depende únicamente del presidente, se orienta a revitalizar el paquete de medidas sociales y económicas para paliar la crisis económica. El calendario electoral no se pretende tocar, cerrando la puerta a un superdomingo electoral que haga coincidir las generales con las municipales y autonómicas de mayo de 2023.

La estrategia de estirar la legislatura, sin embargo, tenía que ver con la esperanza de Moncloa de que los gobiernos autonómicos del PP con Vox acabasen pasando factura. La mayoría absoluta de Montero entierra esta hipótesis. Por otra parte, el espacio a la izquierda del PSOE queda tocado, dificultando la aritmética de Sánchez para volver a sumar frente a la derecha y reeditar un Gobierno de coalición. En Ferraz y en el Gobierno son conscientes de que necesitan un espacio fuerte a su izquierda, pero el tirón electoral de Yolanda Díaz, que se identificó con Por Andalucía, ha quedado en cuestión.

Con cinco escaños y el 7,68% de los votos, la coalición de Por Andalucía apenas igualó el suelo histórico de IU, cuando obtuvo la misma representación en 2015. Entonces, Antonio Maíllo competía en el mismo espacio con Podemos, que triplicó los apoyos hasta sumar 15 diputados. Ahora, en este espacio competía Teresa Rodríguez, que se quedó con dos escaños. La pérdida de representación, por tanto, no tiene solo que ver con la fragmentación. El espacio a la izquierda del PSOE, en su conjunto, se quedó a cuatro puntos y 10 escaños de lo que obtuvo en los pasados comicios de 2018.

Aislar a Pedro Sánchez de las consecuencias del 19-J, cerrar filas en torno al candidato Juan Espadas para que no se abran fisuras en la federación andaluza antes de las municipales y repartir responsabilidades por la desmovilización a derecha e izquierda. La autocrítica ha estado ausente en los análisis de la ejecutiva del PSOE celebrada esta mañana en la sede nacional de Ferraz tras la debacle electoral de las elecciones andaluzas. Ni siquiera se considera que el 19-J haya sido un toque de atención al Ejecutivo de Sánchez, aun teniendo que negar toda evidencia relacionada con el trasvase de votos desde la izquierda a la derecha. Con 30 escaños y a 19 puntos del ganador Juanma Moreno, que logra la mayoría absoluta, los socialistas firman el peor resultado de su historia. A casi cuatro puntos del suelo de 2018 cosechado por Susana Díaz y tres escaños por debajo. El PSOE en Andalucía ni siquiera ha logrado mantenerse como primera fuerza en Sevilla, una provincia donde nunca se había impuesto la derecha.

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