Casado y los barones se alían para ganar en mayo de 2023 y ahogar el sanchismo
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EL PRECEDENTE DE RAJOY EN 2011

Casado y los barones se alían para ganar en mayo de 2023 y ahogar el sanchismo

El presidente del PP, los barones y los alcaldes han tejido una "red de complicidades" que facilite la victoria en las elecciones autonómicas y locales de 2023 y, posteriormente, la llegada de Casado a la Moncloa

Foto: Alberto Núñez Feijóo, Pablo Casado y Juanma Moreno. (EFE)
Alberto Núñez Feijóo, Pablo Casado y Juanma Moreno. (EFE)

El líder del PP, Pablo Casado, y el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, han empezado juntos el curso político, lo que tiene mucha miga. Coincidieron este domingo en un paisaje boscoso de la zona de Cotobade, Pontevedra. Es una tradición en el Partido Popular que los primeros actos de la nueva temporada sean en parajes así, en tierras gallegas. Sin embargo, más allá de los usos y costumbres, a Casado le interesaba mucho este arranque por pura y dura trascendencia política. Ha sellado una alianza con los barones y alcaldes porque sabe que una victoria en las elecciones autonómicas y municipales de 2023 estrechará el cerco al sanchismo, quizá definitivamente. Qué mejor, pues, que ponerse al lado del mandatario regional 'top'.

Si Feijóo es un referente en todo el PP, al margen de filias y fobias, que haberlas haylas en el partido, es porque ha logrado encastillarse en la Xunta gracias a cuatro mayorías absolutas. Cuatro. Desde 2009, ha gobernado con la oposición a años luz. En los comicios del año pasado, en condiciones anómalas por la pandemia, no solo revalidó semejante holgura, sino que laminó cualquier opción de Cs, amargó las ínfulas de Vox y cambió el paso a la izquierda, que de apoyarse en socialistas y en Podemos, pasó a apoyarse en BNG y socialistas, y por este orden además. En Feijóo, lógicamente, recayeron todas las miradas que buscaron en 2018 al sucesor de Mariano Rajoy, pero rechazó la invitación. Casado ganó aquellas primarias.

Foto: El líder del PP, Pablo Casado, y el secretario general del partido, García Egea. (EFE)

La relación entre ambos no ha sido de confianza. Ha habido dagas dialécticas sobrevolando los cogotes de ambos. También maniobras orgánicas sospechosas, como el intento del secretario general, Teodoro García Egea, de influir en el calendario de los congresos del PP gallego, lo que Feijóo detuvo taxativamente. El que manda en Galicia es él. No hay vuelta de hoja.

Pero Casado, quien con Alfonso Fernández Mañueco y Juanma Moreno ha tenido también encontronazos, incluso bruscos encontronazos, ha logrado pacificar el ambiente, calmarlo. No le queda más remedio si quiere desembarcar en la Moncloa. Después del exitazo de Isabel Díaz Ayuso en Madrid, de comprobar que en Andalucía, Castilla y León y Murcia el viento sopla a favor y de constatar que José Luis Martínez-Almeida y Jorge Azcón son dos alcaldes con perspectivas buenísimas, cómo no apaciguar los ánimos. El líder del PP ha tejido con todos ellos "una red de complicidades para remar juntos", apunta a El Confidencial una fuente del PP que conoce a la perfección la maniobra.

placeholder El presidente del PP, Pablo Casado, y el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida. (EFE)
El presidente del PP, Pablo Casado, y el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida. (EFE)

El objetivo es nítido: ganar las elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2023. Casado, los barones y los alcaldes están convencidos de que si eso ocurre, Sánchez tendrá las horas contadas en Moncloa, siempre y cuando convoque las generales después. Nunca se sabe, y más con un dirigente tan astuto en el manejo de los tiempos electorales como el secretario general del PSOE, pero en las filas populares descartan que sea tan osado. "No nos podemos confiar, aunque sería increíble que las adelante tanto. Y es sencillo el argumento: si le fuera mal, no solo perdería la presidencia, sino que además abocaría su partido a un desastre monumental en toda España", reflexiona un alto cargo del PP en la esfera municipal.

Feijóo dibuja el mapa

El acto de este domingo en Cotobade no defraudó a quienes suelen esperar de Feijóo mensajes políticos de calado. Los dio a mansalva.

El más importante llegó al final de su intervención, dirigido a Casado. Veamos el textual: "Pablo, no hay mejor lugar que Galicia para empezar a construir la alternativa. En las últimas elecciones gallegas, le dimos un baño de realidad al Partido Socialista y de cruda realidad a Podemos. Madrid profundizó en ese baño de realidad y en la alternativa, y estoy convencido de que Juanma Moreno nos dará una gran alegría en el próximo 2022. La alegría definitiva vendrá en 2023, o cuando quiera Sánchez, con Casado como presidente del Gobierno de España. No del PP ni de una parte de España. Como presidente de toda España. Tenemos la obligación, Pablo, de enviar a Sánchez a donde mandamos a Pablo Iglesias".

El párrafo lo tiene todo, resume perfectamente lo que Casado y sus barones persiguen con su alianza. Feijóo, en esas palabras, ha trazado el mapa del tesoro. Si Moreno vence en las elecciones andaluzas del año que viene (muy improbable un adelanto este otoño) y el PP logra la victoria en mayo de 2023, Sánchez y el PSOE estarán desfondados para abordar las generales. El líder nacional de los populares necesita, por tanto, subirse al carro de sus barones y de sus alcaldes. Necesita enarbolar la gestión de todos ellos con el mismo ímpetu que ellos. A cambio, le darán todo su apoyo. Cuando toque hacer campaña, allí estarán con Casado, transmitiendo unidad y convicción.

Foto: El 17º Congreso del PPdeG. (EFE)

Pliego de condiciones

Un destacado dirigente regional explica a El Confidencial que esta alianza debe seguir unas reglas. "La primera y más importante es que nadie de Génova interfiera en los planes del partido en cada una de esas autonomías", señala. Dicho de otro modo: que no suceda a lo largo de los próximos meses un episodio como el que enfrentó a la dirección del PP nacional y a la dirección del PP andaluz por culpa del congreso de Sevilla. La segunda, también relevante, es que los barones dispongan de autonomía y margen de maniobra, por supuesto, en un marco de lealtad, puntualiza la fuente.

Los presidentes autonómicos y sus planas mayores, a su vez, harán piña en los mensajes nacionales y evitarán la disidencia abiertamente. Las proclamas a favor de Casado como alternativa a Sánchez serán constantes. Lealtad, por tanto, de ida y vuelta. En este sentido, fue provechosa la cena previa a la Conferencia de Presidentes, en Salamanca, a finales de julio. El líder del PP y sus homólogos territoriales se juramentaron para desplegar una línea estratégica conjunta, de retroalimentación. La gestión en Andalucía será puesta como ejemplo, y la de Madrid y la de Murcia. Son compatibles, recuerda una fuente, porque el discurso madrileño es distinto al andaluz, y el andaluz, al castellanoleonés.

Foto: Al fondo, Alberto Núñez Feijóo, y Fernando López Miras. (EFE)

Para entender el plan de acción, quizá baste este caso: un ciudadano gallego que ha votado a Feijóo puede que no tenga tan claro el voto a Casado; puede que en las elecciones generales prefiera quedarse en casa, u optar por Inés Arrimadas o Santiago Abascal. Si ese ciudadano comprueba que Feijóo pide el voto a Casado con convicción, es más fácil atraerle que si no lo hace con convicción.

El presidente de la Xunta, en Cotobade, no dejó ni una rendija a interpretaciones distintas. Tras defender su gestión económica, fiscal y social, pidió respaldar a Casado porque, según sus palabras, es la única solución a los problemas actuales. Añadió dosis de gravedad al reto. "No podemos pensar —afirmó— que el curso que comienza es un periodo de transición. Estamos ante unos meses clave". Más adelante, instó a cambiar de opinión a quienes piensen que el periodo político que empieza este mismo lunes no será importante al no haber procesos electorales en lontananza. "El Partido Popular es hoy más necesario que nunca; nunca ha sido tan necesario, ni siquiera en la época de José Luis Rodríguez Zapatero", zanjó.

Compromiso municipal

Un alcalde del PP, en conversación con El Confidencial, corrobora esa "red de alianzas". A decir verdad, apostilla, se tejió tras los comicios locales de mayo del 19. "Pablo me llamó y me tranquilizó; me dijo que haría todo lo que estuviera en su mano para que fuera alcalde", añade. "Eso me tranquilizó".

En Cartagena, a finales de junio, con motivo de un cónclave que el líder del PP tuvo con los regidores de su formación, este compromiso salió a relucir. Más allá del eslogan del evento, 'Dos años de gobiernos de libertad', la consigna que quiso difundir Casado es que en los municipios donde gobierna su partido tendrá una fuente de inspiración.

La consigna que quiso difundir Casado es que en los municipios donde gobierna su partido tendrá una fuente de inspiración

Tanto el equipo de Casado como los de los barones y alcaldes han retrocedido mucho últimamente al periplo de Mariano Rajoy antes de ser presidente en noviembre de 2011. La gestión de Zapatero hacía aguas y el entonces presidente del PP tomó una decisión, a pesar incluso de que tenía todo a favor para ganar las generales. "Esperanza Aguirre no le caía nada bien, como es sabido, pero hizo campaña por ella antes de las autonómicas de mayo de ese año. Y luego Esperanza hizo lo propio antes de las generales".

El PP arrasó en esos comicios regionales y locales de hace 10 años. Logró gobernar en 13 autonomías y en casi todas las capitales de provincia. Es difícil que el Partido Popular, ahora, repita la gesta, pero sí tienen claro sus dirigentes que si el éxito es rotundo en mayo del 23, casi seguro que lo será también en las generales de unos meses más tarde.

Pablo Casado Mariano Rajoy Alberto Núñez Feijóo Juanma Moreno Partido Popular (PP)