Sánchez intenta una envolvente a Casado a través de pactos con sus barones territoriales
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Sánchez intenta una envolvente a Casado a través de pactos con sus barones territoriales

El presidente ha impulsado en siete días un acuerdo con Ceuta y el diálogo con Murcia sobre el Mar Menor. Con dos barones del PP. Intenta así aislar a Casado para culparle de la falta de pactos de Estado

Foto: El líder del PP, Pablo Casado, y el secretario general del partido, García Egea. (EFE)
El líder del PP, Pablo Casado, y el secretario general del partido, García Egea. (EFE)

La última semana de agosto ha sido posiblemente la más interesante de los últimos meses en el tablero político. Ha estado plagada de detalles, algunos sutiles, sobre las estrategias que el Gobierno y el PP pretenden desarrollar ahora que empieza un nuevo curso. Ordenar los hechos de estos siete días pasados retrata las intenciones de Pedro Sánchez y de Pablo Casado con vistas a un periodo que estará determinado por la agenda legislativa (presupuestos, memoria democrática, ley de vivienda, regulación del mercado eléctrico...) y por los ecos constantes de otra batalla electoral (Andalucía y Comunidad Valenciana).

En una tesitura así, el presidente y secretario general del PSOE se ha marcado un objetivo: tender puentes con el PP pero no con su líder, y así, aislarlo y retratarlo como el culpable de que no haya acuerdos de Estado. Lo ha hecho a través de dos vías: en la Unión Europea, por un lado, y en Ceuta y Murcia, por otro.

Foto: Casado saluda a un inmigrante que se asoma a una ventada durante su visita al centro de alojamiento de inmigrantes de El Hierro. (EFE)

Durante esta semana, Sánchez ha hablado de tú a tú con los líderes europeos para situar a la UE en el centro de la gestión de la crisis internacional procedente de Afganistán; ha recibido al presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, en la Moncloa, para acordar los retornos de menores migrantes a Marruecos; y ha autorizado a Teresa Ribera a viajar a Murcia para, junto a Fernando López Miras, perfilar una comisión conjunta desde la que buscar soluciones al desastre medioambiental del Mar Menor.

La profusión del diálogo europeo iniciado por Sánchez y la publicidad dada al acuerdo con Ceuta y al acercamiento con el presidente murciano contrasta con el ninguneo absoluto con el que ha arrinconado a Casado, a quien no ha llamado ni enviado un mensaje o correo o carta... El presidente ha presumido de interlocución internacional y de conciliación con comunidades del PP a la vez que cerraba la puerta a cualquier reconsideración de la relación con el líder popular, pues sencillamente no existe.

Sánchez ha presumido de conciliación con comunidades del PP a la vez que cerraba la puerta a la relación con Casado

El secretario general del PSOE y el presidente del PP no hablan desde mayo. La sesión de control al Gobierno que se celebró en el Congreso en plena oleada migratoria en la ciudad autónoma, aquella en la que Casado calificó con dureza la gestión inicial del Ejecutivo, está muy viva en los recuerdos del mandatario socialista. Habían hablado la víspera sobre lo que hacer frente al desaire de Marruecos. El tono fue cordial y constructivo. En Moncloa causó perplejidad el viraje posterior, 24 horas después.

Sánchez está hilando una estrategia que ha verbalizado ante los dirigentes del PSOE y ante sus bases. Frente a una oposición que, según expresó en una carta enviada a la militancia socialista a finales de julio, es "la más furibunda e irresponsable de Europa", el Gobierno apostará por la concordia y el progreso, de ahí que las prioridades sean la superación de la pandemia y la recuperación económica. Palabras como "esperanza" y "futuro" superpueblan ahora los discursos del presidente. Relacionado con esto, ha pedido a los cargos socialistas de aquellas comunidades y en aquellos ayuntamientos dirigidos por el PP que sean constructivos. Denunciar las políticas conservadoras, sí; plantear propuestas y buscar acuerdos compatibles con el ideario socialista, también.

Foto: Juan Espadas. (EFE)

En los territorios en los que el partido parece no despegar, en especial en Andalucía, Ferraz ha comprobado que un discurso centrado única y exclusivamente en reprobar la pinza PP-Cs-Vox no da ya los resultados esperados. Hay que cambiar de objetivo. Fuentes del Partido Socialista andaluz explicaron a El Confidencial hace un mes que la oposición de Juan Espadas ha de dirigirse a la gestión de Juanma Moreno, aunque con un matiz fundamental: "Si es tan moderado, vamos a tenderle la mano y obligarle a elegir", dijeron. Por ello, el nuevo líder del PSOE-A planteó al presidente de la Junta negociar los presupuestos de 2022 con su formación en vez de con la ultraderecha. Y hay más: la última sesión del Parlamento autonómico acabó con acuerdos amplios en las nuevas leyes de infancia o de autoridad del profesorado, entre otras.

El PSOE puede pactar con el PP. Sánchez puede pactar con el PP, y si no puede pactar, sí puede dialogar. Esta es la consigna. El presidente insistió en las bondades de la Conferencia de Presidentes como foro de diálogo y casa común de lealtad institucional, con motivo de la última convocada en Salamanca, porque quería enviar un mensaje a Pablo Casado. El líder de los populares reaccionó.

El arte de la fuga

Pablo Casado, de forma precipitada, convocó una cumbre previa a la Conferencia de Salamanca con los barones autonómicos de su partido. Su equipo la organizó de un día para otro y obligó a los presidentes regionales a cambiar las agendas inesperadamente. Al final, a pesar de algunos retrasos inevitables, se vieron las caras en un restaurante de la capital salmantina. Todos sabían que la idea no era tanto poner en común el argumentario del día siguiente como hacer una foto de unidad y coordinación.

Actualmente, la proliferación de alusiones al diálogo europeo y a la sintonía de Sánchez con los líderes de la UE ha provocado un repliegue en Casado, un repliegue meramente táctico y oportuno. Como apuntan fuentes de la dirección nacional del Partido Popular, la alternativa a la Presidencia del Gobierno no puede aparecer en los medios criticando un acto de colaboración comunitaria el mismo día en que los medios abren sus informativos con ese acto. Hubiera resultado incongruente ver a Casado en contra de la foto de Sánchez, Ursula Von der Leyen y Charles Michel, presidenta de la Comisión y presidente del Consejo, respectivamente. Al fin y al cabo, si llega a Moncloa, aspirará exactamente a lo mismo.

placeholder Sánchez y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. (EFE)
Sánchez y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. (EFE)

Desde ese día, el pasado sábado, Génova ideó un plan de comunicación por escalas. En la primera, Casado, encargado de exponer mensajes de apoyo basados en el "sentido de Estado" y de circunscribir las críticas al rechazo de Sánchez al debate parlamentario; en la segunda, los vicesecretarios, quienes asumirían papeles más hostiles contra el Gobierno, aunque sin dejar de ensalzar el papel de las Fuerzas Armadas en las evacuaciones de Kabul.

La cadena de actos protagonizados por el líder del PP empezó en Murcia, el lunes, y acabó en Canarias el jueves. En medio, una visita a Ávila y una reunión con el presidente del grupo parlamentario del PP europeo, Manfred Weber, para hablar de los fondos de recuperación y de la gestión que el Ejecutivo prevé hacer de los mismos. Excepto el acto de los fondos, los demás enseñaron a un Casado arremangado y cercano a problemas vecinales y locales, aunque de alcance nacional. Fue llamativo el evento en Canarias, en donde la recepción de los flujos migratorios contrasta con la de Torrejón.

La dirección del PP ha inmerso a Casado en actos a pie de calle, de contacto, de camisa sin corbata

En la puesta en escena aparece un aspecto estratégico que será crucial. La dirección del PP ha inmerso a Casado en actos a pie de calle, de contacto, de camisa sin corbata. En Moncloa están empezando a hacer lo mismo con el presidente. Tras dos años de fotos junto a empresarios del Ibex y mandatarios internacionales, el nuevo equipo de Sánchez quiere ahora hacer fotos en las calles y en los pueblos, con gente. "Vuelve el Sánchez de las primarias", dice una fuente gubernamental. El acto de Ávila tras los incendios y el de Extremadura, con los mayores, son los ejemplos.

Ha sido una semana difícil para el líder del PP, pues el ejercicio de la oposición dificulta el equilibrio de fuerzas con un presidente que es capaz de hablar personalmente con Von der Leyen y Michel para organizar actos como el de la base aérea del municipio madrileño. No es sencillo combinar el respaldo en "políticas de Estado" con maniobras de desgaste. Casado espera ahora el momento en que pasar al ataque. El acto de este domingo en Galicia junto a Alberto Núñez Feijóo puede ser ese momento.

Lo que hay de fondo

Subyace en esta retahíla de declaraciones y actos la imposibilidad del acuerdo PSOE-PP en el ámbito nacional y qué hacer para que no penalice tanto, cara a la opinión pública. Viene una época de búsqueda de espacios de concordia y armonía, de diálogo y acuerdos, debido a la remisión de la pandemia. El presidente se juega mucho crédito en las mesas comprometidas con la Generalitat de Cataluña, pero también en la capacidad de propiciar la renovación de órganos en funciones desde hace tiempo. Para lo primero depende en gran medida de ERC. Para lo segundo, del Partido Popular. Un juego peligroso del que querrá salir indemne si fracasa.

Como informó Beatriz Parera recientemente, el presidente del CGPJ, Carlos Lesmes, prevé inaugurar el curso judicial dentro de pocos días con un discurso duro y áspero, muy crítico con la actitud de los dos principales partidos. El órgano de gobierno de los jueces acumula más de dos años en funciones. El Defensor del Pueblo lleva más aún. La permanencia de cuatro magistrados del Constitucional expiró también hace tiempo, al igual que la de los vocales del Tribunal de Cuentas. No hay visos de que nadie cambie. El ministro de Presidencia, Félix Bolaños, y la portavoz del grupo popular en el Congreso, Cuca Gamarra, han hablado ya sobre la conveniencia de retomar las negociaciones para la renovación. Se han conjurado para, cuando se reanuden, procurar la discreción.

Foto: El presidente del Tribunal Supremo y del CGPJ, Carlos Lesmes. (EFE)

Mientras en secreto dialogan Gobierno y PP, ya se verá si a través de Teodoro García Egea, como hasta la fecha, o de Gamarra, dirigente que va ganando peso en la dirección nacional, los líderes mantendrán el tono despechado. Fueron significativas las intervenciones de ambos el pasado 29 de julio. Sánchez hizo balance de curso y censuró la actitud del Partido Popular por eludir el pacto, según sus palabras. Casado hizo lo propio y censuró la actitud del Gobierno, al que acusó de no querer el acuerdo. Así es complicado. En Moncloa creen que será el líder popular el que ceda; en Génova creen que será Sánchez. Esto tampoco invita al optimismo.

Y mientras el diálogo secreto avanza, si es el caso, y los líderes prosiguen su cruce de diatribas, el PSOE rastreará vías de acercamiento en comunidades presididas por dirigentes del PP con el fin de reforzar una estrategia más amable, menos huraña. En un territorio eso está descartado, sin embargo. Es Madrid. Casado, por su parte, persistirá en un perfil presidencialista, lo que se plantea encumbrar en la convención de primeros de octubre en Valencia. En realidad, pura supervivencia electoral.

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