El votante de la gran ciudad lastra la remontada electoral de Pablo Casado
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DATOS DEL CIS EN LAS URBES ESPAÑOLAS

El votante de la gran ciudad lastra la remontada electoral de Pablo Casado

El rendimiento del PP, con vistas a unas elecciones generales, ha mejorado de forma considerable en las grandes urbes, pero es una mejora todavía frágil y, sobre todo, incompleta. El PSOE aguanta el desgaste

Foto: Rueda de prensa de Pablo Casado. (EFE)
Rueda de prensa de Pablo Casado. (EFE)
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Un 20,4 por ciento de los ciudadanos que residen en Madrid y en Barcelona, según el barómetro del CIS del pasado mes de julio, se considera de centro. En la escala del 1 al 10 que propone el Centro de Investigaciones Sociológicas, siendo el 1 la izquierda más recalcitrante y el 10 la derecha más dura, predominan las personas que se colocan exactamente en el medio, en el 5. Luego vienen los matices, nada endebles ni mucho menos, pues pintan el paisaje ideológico de las dos grandes ciudades españolas. Un 16,4 por ciento se da un 3, un 15,7 se puntúa con un 4 y un 7,7 se incrusta en el 1... La suma en el lado progresista supera a la del lado conservador.

El líder del PP, Pablo Casado, debe tener en cuenta esto: en las dos urbes más pobladas de España, sobre todo en Barcelona, le queda mucho que ganar. No le queda tanto en las demás ciudades importantes, que son, por orden demográfico y según los datos del padrón del Instituto Nacional de Estadística de 2020, Valencia, Sevilla, Zaragoza, Málaga, Murcia y Palma. Son las que completan el aglomerado cupo de municipios con más de 400.000 habitantes.

En líneas generales, el presidente de los populares ha doblegado aquí a Pedro Sánchez, pero la remontada 'urbana' no está completa. A pesar del éxito en votos y en fama de Isabel Díaz Ayuso, labrada el pasado 4 de mayo, el CIS que preside José Félix Tezanos destapa una serie de obstáculos en el viaje de Pablo Casado a la Presidencia del Gobierno.

Foto: La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. (EFE)

Estudiar las variables sociodemográficas del último barómetro, en concreto las que atienden al tamaño del municipio, aporta lecturas muy valiosas sobre cuál es el estado de salud de la coalición PSOE-Unidas Podemos en las ocho grandes ciudades españolas y cuánta la energía del PP en su inercia electoral de recuperación. Una primera interpretación figura en los párrafos anteriores, implícitamente. Por retratarlo en una frase más directa: si Casado quiere asfaltar la carretera hacia la Moncloa, tendría que virar al centro antes que a la derecha, y así, aproximarse a la sensación mayoritaria de las ciudades principales del país. Porque un 23,1% le coloca en el puesto 8 de la escala 1-10 del CIS; el 19,6 le da un 10 y el 10,9 un 7.

En las ciudades con más de un millón de personas en su censo, siempre de acuerdo con el organismo sociológico, un 62,8 por ciento se sitúa entre el 3 y el 6, es decir, en posiciones moderadas con tendencia al centroizquierda. En las ciudades con entre 400.000 y un millón, el porcentaje supera el 50. Si Casado, en las primeras, aparece dentro de la horquilla del 7 al 10 y en las segundas pasa igual, se antoja necesario un cambio de rumbo, una inmersión en idearios considerados "centristas". Ayuso arrasó en Madrid, sin duda, pero ha quedado claro que semejante victoria obedeció a una identificación con su persona y con su estilo antes que con su partido. Fue determinante, también, el modo con que abordó el contexto de superación de la pandemia.

Pero vayamos por partes:

1. Sánchez y Díaz, fuertes en la España superpoblada

Ahora que se habla tanto de las fuerzas económicas que convergen en las zonas más aglomeradas y las que podrían converger en las no tan aglomeradas, casos de ciudades con músculo como Valencia, Sevilla o Zaragoza, la traducción del debate al lenguaje electoral y político enseña otro tipo de brecha. Una de ellas, la más evidente, es que Madrid y Barcelona son más de izquierdas, o eso dicen los entrevistados al CIS. Es verdad que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, genera unas dosis altas de desconfianza, ya que así lo afirma un 66 por ciento, pero Pablo Casado provoca un recelo todavía mayor al reconocer un 89,7% que siente poca o ninguna confianza en él. Con todo, otros vectores inclinan a las ciudadanías madrileña y barcelonesa hacia el lado del PSOE, de Unidas Podemos y de Más País.

Uno de ellos, que el Centro de Tezanos usa para sus cocinas de estimación electoral, se encuentra en la elección que hace el encuestado cuando le preguntan a qué partido votaría si las elecciones fueran "mañana". El PSOE es la contestación del 18 por ciento y el PP la del 14,6 por ciento. Si la cuestión pide una referencia sobre "otra" formación a la que se votaría en caso de frustrarse la primera opción, los socialistas vuelven a verse beneficiados: un 11,6 tendría al PSOE como 'plan B'; un 8,3 menciona al PP. En simpatía, los socialistas arrasan a los populares y en la ecuación voto+simpatía sucede algo similar, pues la ventaja es de casi siete puntos.

Resulta reveladora la opinión de los encuestados que residen en las dos principales ciudades del país cuando han de decantarse por el/la líder que les gustaría ver en la Presidencia del Gobierno. Sánchez lidera la tabla porque es por quien apuesta un 21 por ciento, seguido de Yolanda Díaz, a la que menciona el 15,4. Son los candidatos preferidos, parece ser, y es lo que dibuja el Centro de Investigaciones Sociológicas, para el que Pablo Casado sería el predilecto de un 9,5. Detrás, pisando sus talones, Íñigo Errejón, la preferencia del 8%.

2. Por detrás de Madrid y Barcelona, destellos de cambio

Aunque el PP mejoró en las urnas del 10 de noviembre de 2019, en comparación con la catástrofe del 28 de abril del mismo año, no pudo desbancar al PSOE en seis de las ocho grandes ciudades españolas. Venció en Madrid y en Murcia, pero en todas las demás quedó segundo o, peor aún, debido al quinto lugar cosechado en la capital catalana. Los socialistas acumularon más de 1,6 millones de votos en las metrópolis con mayor densidad demográfica, lo que supone una cifra que se aproxima al 25 por ciento del total nacional de papeletas con sus siglas (6,7 millones el 10-N). Más de un millón de los cinco millones que arrastró el Partido Popular vino de dichas ciudades. Ambas correlaciones ilustran el peso de las papeletas 'cosmopolitas' en el resultado global.

Desde hace meses, algo está cambiando en el voto urbano, y es a lo que apunta el CIS a tenor de una serie de datos registrados en los municipios con entre 400.000 y 1.000.000 habitantes. Tres, en concreto: a) el PP vence al PSOE cuando los ciudadanos responden a la pregunta sobre a qué partido votarían si los comicios fueran "mañana" (un 18% frente a un 17,5%); b) el PP genera simpatía a más gente (un 12,7% así lo asegura, mientras que un 9,8% cita a los socialistas); c) en voto+simpatía la organización de Casado rebasa a la de Sánchez (22,1% y 21,2%, respectivamente).

En estos municipios también abundan los votantes que se consideran de centro, los que se dan un 5 en la escala 1-10 de los barómetros. Lo que sucede es que la inclinación hacia la izquierda ya no es tan ostentosa como la que muestran Madrid y Barcelona. A Casado se le ve más de derechas que de centro, pero a Sánchez se le percibe más de izquierdas que de centro al encaramarse en el 3 y no en el 4, que es donde le instalan los madrileños y barceloneses.

El corolario es que en las urbes de segundo y tercer escalón, demográficamente hablando, el Partido Popular ha imprimido un ritmo que habría superado el del 10-N y desde luego el de mayo de 2019, fecha de los comicios municipales. Las alianzas con Cs y la forja de apoyos de Vox permitieron que las alcaldías de Madrid o Zaragoza cayeran en manos del PP a pesar de que no fuera primera fuerza. Precisamente la suma de estas tres formaciones, o en otras palabras, la unión del centroderecha con la derecha (34,7), desbanca a los tres partidos del sector de la izquierda (33,7) en esa franja de ciudades (de Valencia a Palma, pasando por Sevilla, Zaragoza, Málaga y Murcia).

Sin embargo, la remontada que los populares están protagonizando en el voto urbano necesita más consistencia. Las ventajas logradas al PSOE son magras en los casos mencionados antes y no se registran en todos los parámetros. Sánchez, aquí también, es el preferido para ser presidente (lo señala un 14,5 por ciento, frente al 11,5 que alude a Casado) y las siglas socialistas se ven más cerca de los 'gustos electorales'.

3. Más País: un fenómeno de momento 'urbanita'

Un repaso a la lista de partidos más votados en las elecciones del 10 de noviembre, en Madrid y en Barcelona, exhibe el elevado nivel de fragmentación de las preferencias de las grandes urbes. A la espera de más sondeos y de más comicios, un cierto desencanto con la izquierda y con la derecha tradicionales parece estar asentándose. El PSC ganó en Barcelona; el PP en Madrid; ERC estuvo vigoroso en Barcelona; Más País salvó los papeles en Madrid.

El 14-F en Cataluña realzó la hegemonía del PSC y de ERC en la izquierda barcelonesa y el 4-M alteró el paradigma madrileño, pues el PSOE, acostumbrado a no ganar, vio cómo Más Madrid, el germen de Más País, le adelantó y le robó la segunda posición. Vapuleado por un estamento social e ideológicamente progresista, pero frustrado por la evolución reciente de Pedro Sánchez, una organización todavía bisoña agarró el bastón de mando de la oposición a Díaz Ayuso.

Foto: Oriol Junqueras, líder de ERC. (EFE)

Se está notando la inercia en los barómetros del CIS hechos posteriormente. Aunque la estimación de voto de Errejón dio un paso atrás en el estudio del mes de julio, existen indicios de repunte, aunque no a escala nacional, al menos por ahora. En las urbes con más de un millón de habitantes, el diputado de Más País es el tercero en las preferencias para ser presidente y Más País es la opción que escogería un 6,4 por ciento de los ciudadanos si las urnas se dejaran "mañana" en los colegios, por delante de Vox y de Cs. Además, como "plan B", esta organización funciona muy bien porque es lo que afirma un 11,2%, lo que cotiza al alza sus posibilidades al superarle únicamente el PSOE. En voto+simpatía la línea es similar: es la cuarta, por delante de los partidos de Santiago Abascal y de Inés Arrimadas.

No obstante, si Más País baja un peldaño poblacional y se expone al examen de la ciudadanía de Sevilla o de Palma, por ejemplo, las cosas no le van tan bien. Queda de manifiesto, por tanto, el reto pendiente de Errejón: extender las vibraciones positivas a otros lugares del territorio nacional, a otras ciudades concretamente, con la finalidad de entrar en el Congreso de la próxima legislatura con grupo parlamentario propio.

4. Estancamiento de Vox y problemas de Cs

En el plano nacional, la disputa política y la partida electoral se va a jugar entre dos bloques de tres. El bloque de PSOE, Unidas Podemos y Más País, la izquierda, contra el de PP, Vox y Cs, la derecha. Las posiciones han cambiado en dos años, pandemia mediante, y si la formación antes de Pablo Iglesias procura no caer más, en lo que Yolanda Díaz deberá asumir protagonismo, tanto si se convierte en candidata como si no, Ciudadanos brega por no desaparecer tras los batacazos de las urnas catalanas y madrileñas.

En la izquierda el péndulo se balancea entre PSOE y Podemos, los socios de la coalición, mientras sienten expandirse la sombra de Íñigo Errejón o (quizá) de Ada Colau; en la derecha, la balanza se tuerce hacia el PP unas veces y hacia Vox otras, con Cs cada vez más fuera de sitio. Sin embargo, los de Arrimadas generan más simpatía que los de Abascal en las grandes urbes, tanto en las dos con más de un millón de habitantes como en las seis que se encuentran a continuación. A su favor también influye la apuesta por refugiarse en el centro y en la moderación, a través del adjetivo "liberal". Justo el terreno en el que Pablo Casado puede ir construyendo una candidatura ganadora y favorita, lo que en las principales metrópolis no logra aún.

La legislatura avanza hacia el ecuador, en diciembre. Los años 22 y 23 van a ser decisivos porque marcarán la velocidad y alcance de la recuperación económica, así como la hondura de la pandemia en el ánimo social y en el ambiente político. En las grandes ciudades los síntomas del cambio son visibles, si las encuestas sirven de espejo. Pero también frágiles. Pablo Casado lo sabe. Y Pedro Sánchez también. Uno jugará para remontar; otro, para resistir.

Un 20,4 por ciento de los ciudadanos que residen en Madrid y en Barcelona, según el barómetro del CIS del pasado mes de julio, se considera de centro. En la escala del 1 al 10 que propone el Centro de Investigaciones Sociológicas, siendo el 1 la izquierda más recalcitrante y el 10 la derecha más dura, predominan las personas que se colocan exactamente en el medio, en el 5. Luego vienen los matices, nada endebles ni mucho menos, pues pintan el paisaje ideológico de las dos grandes ciudades españolas. Un 16,4 por ciento se da un 3, un 15,7 se puntúa con un 4 y un 7,7 se incrusta en el 1... La suma en el lado progresista supera a la del lado conservador.

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