Ayuso reta a Ximo Puig y los barones socialistas: "La fiscalidad de Madrid no se toca"
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EL PP EXHIBE UN FRENTE COMÚN

Ayuso reta a Ximo Puig y los barones socialistas: "La fiscalidad de Madrid no se toca"

Tras los dardos de las últimas semanas, aclara que no permitirá "poner en tela de juicio" su autonomía mientras Sánchez negocia más independencia fiscal con otras CCAA

placeholder Foto: La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. (EFE)
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. (EFE)

Las cartas han quedado encima de la mesa. Si para algo ha servido la Conferencia de Presidentes, ha sido para que los líderes autonómicos defiendan sus posiciones en un foro común y salgan a la luz tiranteces que no podían esconderse más. En el centro de todas las miradas, como viene siendo habitual, estuvo Isabel Díaz Ayuso. Los dardos que desde hace meses vienen lanzando algunos presidentes del PSOE contra la fiscalidad de la comunidad madrileña, sobre todo por los efectos de la capitalidad, tuvieron una respuesta rotunda en Salamanca. La lideresa regional rechaza que "se ponga en tela de juicio" la autonomía de Madrid y, sin pelos en la lengua, dejó claro que "eso de la justicia territorial" ni le gusta, ni lo apoyará.

Ayuso se refirió a "las querencias de algunos presidentes socialistas" sobre el futuro de Madrid, que a su juicio es más "un tono victimista" y una "sensación de agravio continuo" que no se ajusta a la realidad. En el entorno de la presidenta ya apuntaban a que el líder de la Comunidad Valenciana, Ximo Puig, uno de los más críticos con las posiciones madrileñas, "no se atrevió" a mencionar a la capital en la cumbre de líderes. Hace unas semanas, sin pronunciar las palabras impuesto o tasa, sí abogó por una figura dentro de la reforma fiscal que obligue a Madrid a compensar al resto de territorios por los beneficios que obtiene como capital.

Un efecto que la presidenta tachó directamente de "falso", escudándose en que "todos los países tienen capitales" y que Madrid en los años ochenta era la cuarta economía española. "Algo habremos hecho bien", insistía defendiendo las políticas de décadas del PP y animando al resto de presidentes a aplicar las mismas recetas liberales si quieren resultados similares. Las críticas hacia Cataluña y el País Vasco fueron constantes. Y vinieron de presidentes populares, pero también socialistas. Escoció la ausencia de Pere Aragonès, pero también la concesión que logró Íñigo Urkullu para estar en la foto de Salamanca.

placeholder Casado y los barones del PP en Salamanca. (David Mudarra)
Casado y los barones del PP en Salamanca. (David Mudarra)

"Es incomprensible que Sánchez de carta blanca a unos políticos que no vienen aquí y por fuera les garantice más privilegios. El lunes se sientan en una mesa bilateral como si se tratara de dos Estados. Al País Vasco le transfieren tres impuestos más, pero luego lo que atacan es la fiscalidad de Madrid", reiteró enviando un claro mensaje a todos los barones socialistas que han entrado al debate, pero también a Sánchez de cara al primer encuentro que mantendrá su Gobierno con la nueva Generalitat.

Ayuso capitaneó las críticas dentro de los barones del PP, pero ni mucho menos fue la única. Alberto Núñez Feijóo, que definió el encuentro en la ciudad charra como "muchos monólogos, poco diálogo y ningún acuerdo" no escatimó en reproches al Gobierno por la escasa preparación de la reunión, la insuficiencia en el anuncio de las vacunas y el trato dado a las comunidades más desleales. También el andaluz Juanma Moreno Bonilla exigió el fin de esos privilegios, como su colega de Murcia, Fernando López Miras.

La previa con Casado

El PP hizo frente común sin que hiciera falta un gran esfuerzo de coordinación. Todos los presidentes autonómicos llegaban a la cita con un hartazgo acumulado de meses y la sensación de que un año más tarde no ha habido un solo avance de enjundia. También es cierto que iban convencidos de su postura. La noche previa compartieron mesa y mantel con su líder, Pablo Casado, que quiso estar en Salamanca para un encuentro conjunto. Apuraron las horas de la noche y se pasearon por las calles de la ciudad entre fotos y gritos de apoyo.

Foto: Al fondo, Alberto Núñez Feijóo, y Fernando López Miras. (EFE)

El grupo de tuneros que les dio la a ritmo de 'clavelitos' en la Plaza Mayor ya auguraba la fortaleza que pensaban demostrar y, por eso, tampoco vieron como un placaje los 3,4 millones de nuevas dosis de Pfizer anunciadas por Sánchez a los medios de comunicación antes de sentarse con los dirigentes autonómicos. Todo ello a pesar de que sí era una de las grandes reivindicaciones de los populares. El presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, ejerció como anfitrión con una euforia doble: la de presumir de su tierra, con colegas del partido y rivales políticos, y liderar las encuestas, que siempre mejora el ánimo del equipo propio.

Antes de que comenzara la Conferencia y con la llegada del Rey al punto de encuentro comenzaron los vítores de 'Viva España'. Una consigna que no se repite ya en todas partes, pero sí en Castilla y León. El apoyo al jefe del Estado fue más que evidente de todos los ciudadanos que se acercaron allí. Y el segundo centro de interés entre el público, como también se viene repitiendo, fue la presidenta de la Comunidad de Madrid, a la que brindaron gritos de cariño y pidieron selfis por doquier. El 'fenómeno ayuser' no caducó el 4 de mayo.

Foto: Pedro Sánchez y Felipe VI, en Salamanca. (EFE)

La financiación autonómica

Más allá de las advertencias en la defensa de la fiscalidad de Madrid y en la crítica hacia los que piensan que "la unidad es rendir pleitesía", en palabras de Ayuso, el otro asunto candente en el área económica fue la esperada reforma de la financiación autonómica. En este asunto hizo especial hincapié el presidente de la Junta de Andalucía, que defiende sin ambages un nuevo sistema que salde deudas con las comunidades "infrafinanciadas" desde hace muchos años como es la suya, Murcia o la Comunidad Valenciana. "Hay que meterle mano ya", zanjó Moreno Bonilla.

López-Miras se sumó al melón de la financiación autonómica: "Tenemos que sentarnos ya a negociar una reforma. No puede haber una diferencia de 20 puntos entre la comunidad mejor financiada y la peor", dijo, mientras se lanzó a pedir un fondo de nivelación para las comunidades más perjudicadas en la situación de pandemia.

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