"José Luis Moreno es un descerebrado": así se pasó de frenada el capo de la tele
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Auge y caída de un emprendedor

"José Luis Moreno es un descerebrado": así se pasó de frenada el capo de la tele

El empresario detenido lleva 40 años de duplicidad cómica y empresarial: pagar las deudas no es su fuerte y su imperio del 'mal' es más chapucero de lo que parece. Cuando todo es mentira en tu vida salvo alguna cosa

Foto: Imagen: Pablo López Learte.
Imagen: Pablo López Learte.

"¿Quién es este cuervo? Yo creo que existe una especie de esquizofrenia entre él y yo. En el escenario, donde improviso a veces el 70% de los diálogos, Rockefeller dice las cosas que yo jamás me atrevería a decir", contó el ventrílocuo José Luis Moreno a mitad de los ochenta, cuando la marioneta Rockefeller, un cuervo procaz y bocachancla, era un fenómeno de masas en Italia. O Rockefeller como lado oscuro de José Luis Moreno, que quizá haya fabulado también el 70% de los hechos de su vida...

En efecto, las únicas verdades incontrovertibles de José Luis Moreno (Madrid, 1947) son Rockefeller, 'Matrimoniadas' y 'Aquí no hay quién viva', pelotazos directos a la psique nacional, pero el resto de su vida hay que ponerlo en cuarentena. Buena parte de los hitos biográficos que colocó hace años a los medios han resultado ser falsos (neurocirujano en La Milagrosa), inverosímiles (tenor de un 'Rigoletto' en Londres a los 17 años) o inencontrables (autor de 26 libros de los que no hay rastro), como investigó 'La Vanguardia'.

"Le gustan mucho los trapicheos, pero no solo los de ganar varios millones, también los de ahorrarse 3.000 euros"

Todo esto, no obstante, podría pasar como exageraciones propias del 'show business'. Más problemática que la fabulación biográfica es la escisión Moreno/Rockefeller llevada a los negocios, donde Rockefeller hace en las sombras lo que Moreno nunca admitiría en público.

En efecto, si jugamos a que el ventrílocuo y el pajarraco son la misma persona, siendo Rockefeller el lado truculento, vemos que Moreno solía mostrar su mejor sonrisa a la prensa, mientras Rockefeller llevaba los negocios con pico de hierro. Esta semana, además, hemos comprobado que Rockefeller llevaba la voz cantante en la relación, igual que Anakin Skylwalker acabó siendo absorbido por Darth Vader...

placeholder José Luis Moreno y sus muñecos. (Mediaset)
José Luis Moreno y sus muñecos. (Mediaset)

El rey de todo esto

Si España fuera Hollywood, ya habría una trilogía sobre José Luis Moreno en marcha, pues su perfil no puede ser más épico: príncipe de los muñecos, productor todopoderoso, juguete roto y rey de los bajos fondos, tras ser detenido como coorganizador de una presunta estafa de 50 millones de euros. Todo ello desde el máximo confort y desde el máximo número de cadáveres laborales posibles. ¿Quién da más?

Moreno pasó de titiritero a empresario en los noventa, de mover los hilos de los muñecos a mover los hilos televisivos. Solo en 2000 y 2001, facturó 12,1 millones de euros (más de 2.000 millones de pesetas) a TVE por programas como 'Noche de fiesta', según el libro 'Las guerras del pirulí'. Moreno fue el productor externo que más dinero recibió de la tele pública durante esos años del aznarato. Bárcenas le acusó después de contribuir a la caja B del PP, aunque el productor también hizo negocios con autonomías socialistas como la asturiana. En 2006, Telecinco compró el 15% de su conglomerado audiovisual para neutralizar el programa estrella de la competencia, 'Aquí no hay quién viva', que Moreno emitía en Antena 3. La primera década del siglo XXI, fue el productor televisivo más potente en España (si no contamos los 'realities'). Nada mal para un ventrílocuo.

Foto: José Luis Moreno y Martin Czehmester. (YouTube)

Pero sus producciones sufrieron a partir de 2008; por la crisis, por la gestión asalvajada de Moreno y porque, al margen de 'Aquí no hay quién viva' y 'La que se avecina', sus formatos picantes y zarzueleros para maduritos comenzaron a envejecer mal en la era digital. Desde entonces, casi todo fueron despidos, programas fallidos, pleitos con exempleados y conflictos con las cadenas, pero también coproducciones históricas que lograba levantar misteriosamente pese a estar de capa caída.

Moreno es, además, uno de los grandes villanos de las guerras culturales catódicas: los culturetas le acusaban de ideólogo de la caspa televisiva cuñada. Pero la crítica estética a Moreno pecaba de naif, al quedarse muy corta para describir el turbio trasfondo laboral y económico del morenismo...

¿Dónde está la bolita?

Los rodajes de Moreno siempre han estado marcados por las broncas y los impagos. Vamos por partes:

a) Dificultad para cobrar. Moreno tiene fama de mal pagador. Habitual en las listas de morosos de Hacienda, sus empleados saben que no es tanto que no pague (aunque muchas veces no pague) como que no le gusta pagar, se resiste, solo paga cuando no hay más remedio. Trabajar con Moreno es trabajar doble: hay que echarle muchas horas para lograr cobrar, según confirman varios exempleados.

"Moreno le debía dinero a media España y se la sudaba, no tenía ningún miedo"

b) Purgas. De un rodaje de Moreno, te pueden echar en cualquier momento y por las causas más absurdas. Moreno podía felicitarte efusivamente por la mañana y despedirte por la tarde sin motivo aparente. Sus cambios de humor eran tan extraños que los técnicos preferían evitarle y tratar con intermediarios durante los rodajes. O Moreno como la mayor máquina de cortar cabezas del 'show business' desde la Reina de Corazones de 'Alicia'. Eso sí, era más irracional que clasista. "Lo mismo despedía al último becario porque se había sentado en su silla que a una de las actrices principales, en ese sentido tenía cierto estilo", cuenta un extrabajador.

Su gestión económica también destaca por la duplicidad. Una empresa de Moreno aseguraba no poder pagar deudas (con Hacienda o con sus empleados) por falta de fondos... porque previamente Moreno había desviado el dinero a otras empresas del grupo o a su cuenta corriente, según sentenció en 2013 el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, tras una demanda de varios trabajadores: "Nos encontramos ante una auténtica confusión patrimonial entre los bienes del socio y administrador, José Luis Rodríguez Moreno [su verdadero nombre], y los de las sociedades que administra, recibiendo préstamos de ellas, los cuales no constan como devueltos, adeudando más de tres millones de euros, estando al frente del grupo, abonando además ocasionalmente los salarios a los actores".

El productor vivía en estado de "confusión patrimonial", igual que no es fácil distinguir al Moreno sonriente del malvado Rockefeller cuando hablamos de negocios. Y ya se sabe: de la confusión al astracán hay un paso...

En efecto, aunque estos días se tiende a pintar a José Luis Moreno como a un genio del mal, sus métodos no eran muy sofisticados, más que Spectra parecía dirigir la T.I.A. de Mortadelo y Filemón. Atentos al testimonio de un exempleado de confianza:

1) "Un día, varios compañeros salieron corriendo de la productora con monitores y teclados, y fueron pitando en coche hacia la mansión de Moreno [de Moraleja de Enmedio a Boadilla, 22 kilómetros a todo gas]. Había llegado el chivatazo de que la inspección de Trabajo iba hacia su casa, que en teoría funcionaba como oficina, pero solo para desgravar".

2) "Tenía un Bentley de medio millón como si fuera de la empresa, pero era su coche personal. Pero como a veces se nos iban los rodajes de las manos, acabábamos utilizando el Bentley para cualquier cosa... También tenía un chófer, pero como pasaba de gastarse el dinero en un profesional, contrató a un chaval de Fuenlabrada que era muy porrero. Moreno entraba a veces en el coche y decía, 'joder, niño, cómo huele esto a porro'. Era todo así, cualquier cosa con tal de ahorrarse pasta".

"Vasile tuvo que quitárselo de en medio por no pagar a los proveedores de las series de Telecinco"

3) "Le gustaban mucho los trapicheos, pero no solo los de ganar varios millones, también los de ahorrarse 3000 euros, no dejaba pasar una, le acabó debiendo dinero a media España, si había que ir a juicio por 1000 euros, iba. Yo si me llega un requerimiento judicial diciendo que debo 800 euros, me cago vivo, pero él le debía dinero a media España y se la sudaba, no tenía ningún miedo".

4) "Creo que cayó de la cima de la televisión porque se pasó de descerebrado. Siendo uno de los principales socios de Telecinco, comenzó a no pagar a los proveedores, algunos rodajes se quedaban a veces paralizados, como el de 'La que se avecina', media profesión empezó a quejarse y Vasile tuvo que quitárselo de en medio".

En efecto, comparado con el morenismo real, 'Aquí no hay quién viva' es un convento de clausura.

Pero, ojo, todos estos disparates pasaban cuando a Moreno aún le iba más o menos bien. ¿Qué pasó cuando le empezó a ir mal? Que metió el turbo delincuencial y ya fue el delirio. El empresario ha sido detenido acusado de obtener créditos y desviarlos a compañías instrumentales burlando a los prestamistas. Se habla también de lavado de dinero (muy) guarro. Moreno llevaba varios meses con el teléfono pinchado... y la mierda ha empezado a chorrear. Le han puesto una fianza de película: 3 millones de euros.

"Le he visto tantas veces librarse por los pelos, que aunque digan que ahora es más grave, no creo que vaya a pagar por lo que ha hecho"

¿Cómo llegó Moreno a los bajos fondos? Cuando se le empezaron a cerrar las puertas de las teles, y antes de renunciar a vivir a todo trapo, prefirió exacerbar sus heterodoxos métodos de 'management': además de la trama de los créditos, la servidumbre de su mansión cobraba a ratos, tenía una deuda de cinco millones con Hacienda y (presuntamente) estafó a un empresario argentino decenas de millones para proyectos televisivos fantasmas (este artículo sobre sus últimos días lleva dinamita). Auto del juez que instruye el caso: Moreno dirigió un entramado "fraudulento" con "el único objeto" de "continuar con su elevado tren de vida", según 'La Vanguardia'.

Es decir, el José Luis Moreno tardío es el José Luis Moreno de siempre, pero (más) pasado de rosca, igual que el Tony Montana del final de 'El precio del poder' era el Tony Montana de siempre, pero desaforado. Hemos pasado treinta años pensando que lo malo de Moreno eran sus programas casposos, mientras por debajo crecía un lodazal. Pero el problema de Moreno no es la estética, igual que el problema de Tony Montana no eran sus camisas horteras, sino su pequeño negocio con la nieve que quema.

"Siempre tuvo pufos por todas partes, pero le he visto tantas veces librarse por los pelos, que aunque todos digan que lo de ahora es más grave, sigo sin creer que Moreno vaya a pagar por todo lo que ha hecho. Alguna manera encontrará para no pisar mucho la cárcel y no devolver el dinero", zanja un exempleado.

'Apatrullando' la ciudad

Santiago Segura, bien consciente del lugar perverso que ocupaba Moreno en el imaginario nacional, le convirtió en el supervillano de 'Torrente 2. Misión en Marbella', donde el ventrílocuo decía cosas como "Dolor, veo mucho dolor…", mientras acariciaba un monete al que trataba como a un hijo. Segura, por tanto, fue el primero en exponer (involuntariamente) el trampantojo de la doble vida de Moreno.

Lo decía el personaje de Moreno en 'Torrente': "Por las buenas soy muy bueno, pero como le ocurra algo al mono"... saco al Rockefeller que llevo dentro.

Circula estos días un vídeo de una actuación de Moreno y Rockefeller con el siguiente diálogo profético:

-Rockefeller: ¿No se ha enterado de que está abierta la veda contra corruptos, chorizos, cabestros y empresarios como usted?

Foto: El juez deja en libertad a José Luis Moreno bajo fianza de 3 millones. (EFE)

-Moreno: No exagere, están investigando a un par de personas, pero tampoco es para ponerse así. Yo no tengo nada que ver con esa gente.

-Rockefeller: De momento... Usted lleva defraudando a hacienda, a mí y a los trabajadores desde que nació...

En efecto, humor negro y mala hostia nunca le faltaron al pajarraco.

Todo apunta a que la doble vida de José Luis Moreno ha reventado al fin. El ventrílocuo bueno y el pájaro malvado son ahora indistinguibles. José Luis Moreno ha sido devorado por Rockefeller.

José Luis Moreno