Vox refuerza sus alianzas europeas en la era post Trump con la Hungría de Orbán como faro
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Vox refuerza sus alianzas europeas en la era post Trump con la Hungría de Orbán como faro

Santiago Abascal apuesta por los puentes comunitarios ante la ausencia del referente de EEUU. El mandatario húngaro, Polonia y Fratelli d'Italia se elevan como sus grandes socios

Foto: Imagen: Irene de Pablo.
Imagen: Irene de Pablo.

Viktor Orbán (Hungría), Giorgia Meloni (Italia) y el partido Ley y Justicia (Polonia). Estos son los integrantes de la entente que forja Vox en tierras europeas, cada vez con más intensidad. Tras el fin de Donald Trump como referente de la derecha radical a nivel internacional el pasado enero, Santiago Abascal y los suyos se movilizaron para reforzar sus alianzas a este lado del Atlántico. La formación se ve como un actor relevante en esa amalgama de siglas conservadoras euroescépticas y se ha encargado de tender puentes y de cuidar sus relaciones con estas fuerzas del ámbito comunitario con las que puede aliarse en Bruselas y fuera de las propias instituciones.

Con el ocaso de la era Trump se apagó también el faro que había marcado el ritmo y las estrategias de estos partidos a nivel mundial, también en España. Aunque su legado es robusto y está por ver si aquel adiós puede convertirse en un hasta luego, todas aquellas organizaciones que bebieron del neoyorquino se han ido moviendo durante los últimos cinco meses para reafirmar sus lazos y dejar claro que gozan de buena salud y que seguirán dando la batalla.

De hecho, este viernes, Abascal junto a Orban, Meloni, y otros líderes de la ultraderecha europea, como la presidenta de la Rassemblement National, Marine Le Pen, y el líder de la Liga italiana, Matteo Salvini, ha firmado una declaración conjunta en la que cargan contra la Unión Europea por desdibujar las identidades nacionales de cada uno de los estados miembros. El documento es la respuesta a la Conferencia sobre el Futuro de Europa, un proyecto impulsado por la Comisión, el Parlamento y el Consejo para recabar la opinión de la cuidadanía del continente a través de debates y sentar así las bases de las reformas próximas de las instituciones comunitarias, así como sus competencias y capacidades financieras.

Foto: La candidata de Vox, Monasterio, y el presidente del partido, Abascal. (EFE)

En este puzle de nombres y de piezas que no siempre encajan bien, Orbán destaca sobre el resto. Su acción de gobierno encarna el modelo al que aspira Vox, tal y como se han encargado de dejar claro en numerosas ocasiones. Él y su Fidesz han basculado desde las posiciones más a la derecha dentro del PP europeo hasta convertirse hoy en el adalid de las políticas ultraconservadoras dentro de la UE, siendo acusado de autoritario y costándole la expulsión del grupo. Estos elementos le han convertido en un espejo para Vox y el propio Abascal se desplazó a Budapest el pasado 27 de mayo para verse con el primer ministro húngaro, un movimiento que fue anunciado a bombo y platillo por el partido, que veía como el jefe del Ejecutivo más combativo con Bruselas le recibía en su casa para compartir proyectos y hacerse la clásica foto estrechando las manos.

En los últimos días, Vox ha vuelto a dejar claro el respaldo a su aliado tras las críticas a Hungría por la aprobación de una norma que prohíbe hablar de la homosexualidad a niños en el colegio y en medios de comunicación, cuestión que le ha valido la advertencia y el rechazo de buena parte de la Unión. Abascal le ofreció su apoyo en redes sociales tras las críticas a la medida, que ha tenido una derivada con la Eurocopa como escenario. Múnich decidió proyectar la bandera LGTB en su estadio y Orbán lo denunció ante la UEFA, que terminó prohibiéndolo. "Al servicio del 'lobby”, comentó el eurodiputado Jorge Buxadé sobre una publicación en apoyo de la iniciativa alemana.

Vox se ha volcado en este tiempo en exhibir a sus socios y ya en enero organizó el desembarco en Cataluña de su aliada de moda, Giorgia Meloni. La líder de Fratelli d'Italia, reconvertida en ariete ultraconservador, se ha consolidado como una amistad fructífera para Abascal y los suyos. Ha sido la que más peso ha tenido en las relaciones internacionales y se ha visto con el de Amurrio en varias ocasiones. Meloni se ha elevado como la figura política en auge en el país transalpino y las últimas encuestas la llevan a la primera posición en unas hipotéticas elecciones, desbancando a la Lega de Matteo Salvini, que solía ser el punto de referencia de Vox.

La italiana participó, de hecho, junto con Abascal en una visita a final de mayo a Polonia para verse con su primer ministro, Mateusz Morawiecki, dentro de la gira que le llevó a Hungría. Varsovia es otro de los grandes polos políticos en el mapa de alianzas de Vox y el partido Ley y Justicia es a día de hoy, junto con Orbán, el gran exponente de las prácticas ultraconservadoras en el seno de la Unión.

En una segunda línea, y alejada de la vida de los partidos europeos, Vox ha profundizado sus conexiones con Marion Maréchal Le Pen, nieta de Jean Marie y sobrina de Marine, actual líder de Agrupación Nacional (antiguo Frente Nacional). En los últimos días, el propio Abascal ha compartido un coloquio en Madrid con ella, que es considerada una promesa del conservadurismo francés y que dirige un 'think tank' con sede en Madrid y con el que el partido mantiene nexos de unión.

En estos vínculos con sus socios comunitarios, tiene un papel capital Buxadé, artífice de las principales líneas estratégicas esbozadas por la organización en el último año y medio. Con postulados de rechazo al globalismo y al poder de las instituciones supranacionales, el también portavoz orgánico es el representante de las líneas más duras a nivel ideológico dentro del partido. Es uno de los actores que se ha encargado de apostar decididamente por sus socios dentro de los Conservadores y Reformistas Europeos, el grupo que forjaron los 'tories' británicos y que se ha afianzado como el hogar de los derechistas comunitarios descontentos con el centroderecha moderado.

David Lerín es politólogo en la Universidad Complutense y ha estudiado en los últimos tiempos a la formación que preside Abascal. "Con Orbán hay una gran sintonía no solo en lo ideológico, por su discurso contrario a la inmigración y la tradición cristiana, sino también a nivel personal", explica el experto, que apunta que Vox parece estar buscando el apoyo de conservadores críticos con el PP comunitario, para seguir engrosando ese grupo y seguir generando dudas entre los actores populares que se encuentren más a la derecha.

"Vox es un actor importante en esta efervescencia, aunque no el principal"

Los ingredientes conservaduristas, la crítica contra el federalismo europeo y el rechazo a la inmigración son los pilares que han llevado a Vox a reforzar estas vías. Así lo entiende Guillermo Fernández Vázquez, investigador de Ciencia Política en la Complutense, afincado ahora en París y que ha estudiado a la derecha radical europea.

"Todos estos elementos se suman y se refuerzan entre ellos porque lo que quieren es más autonomía del país para poder aplicar políticas más nativistas y más ultraconservadoras sin recibir toques de atención de instancias europeas. Vox es un actor importante en esta efervescencia, aunque no el principal", relata el sociólogo, que entiende que más allá de Europa, Abascal tiene también la mira puesta en Iberoamérica para presentarse allí como referente. Vox, de hecho, estuvo presente en la toma de posesión de Guillermo Lasso como presidente ecuatoriano el pasado 24 de mayo.

Viktor Orbán (Hungría), Giorgia Meloni (Italia) y el partido Ley y Justicia (Polonia). Estos son los integrantes de la entente que forja Vox en tierras europeas, cada vez con más intensidad. Tras el fin de Donald Trump como referente de la derecha radical a nivel internacional el pasado enero, Santiago Abascal y los suyos se movilizaron para reforzar sus alianzas a este lado del Atlántico. La formación se ve como un actor relevante en esa amalgama de siglas conservadoras euroescépticas y se ha encargado de tender puentes y de cuidar sus relaciones con estas fuerzas del ámbito comunitario con las que puede aliarse en Bruselas y fuera de las propias instituciones.

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