La duda de Casado para dar el KO a Sánchez: ataque sin descanso o esperar su error
  1. España
PLAN DE DESGASTE A PARTIR DE OTOÑO

La duda de Casado para dar el KO a Sánchez: ataque sin descanso o esperar su error

Abordará una decisión clave para las expectativas: hostigar a Sánchez por el "error" de Cataluña y el uso de los fondos europeos, o bien esperar a sus fallos para debilitarle al máximo

placeholder Foto: Alberto Núñez Feijóo y Pablo Casado, en un reciente acto en Madrid. (EFE)
Alberto Núñez Feijóo y Pablo Casado, en un reciente acto en Madrid. (EFE)

Pablo Casado tiene una certeza y una duda. La certeza: el desgaste de Sánchez es imparable y el diálogo con la Generalitat de Cataluña acelerará su declive. La duda: cómo garantizar el achicharramiento del presidente del Gobierno y, a la vez, salir incólume. El líder del PP se encargará de despejarla en septiembre.

La dirección popular tiene pendiente ese debate y lo afrontará en breve. Hasta ahora no ha podido ponerse a estudiar los escenarios políticos actuales y futuros. El lunes pasado, el líder compareció ante los diputados y senadores de su grupo parlamentario en la tradicional reunión de balance del periodo de sesiones. Intervinieron también el secretario general, Teodoro García Egea, y los portavoces en el Congreso, Cuca Gamarra, y en el Senado, Javier Maroto. No hubo discusiones de calado; de hecho, ni un solo asistente pidió la palabra. Ni Cayetana Álvarez de Toledo lo hizo. El resto de la semana, para Casado, ha bailado entre una entrevista en Onda Cero, el pasado martes; la sesión de control del miércoles y la visita a Bruselas del viernes. La dirección nacional, por tanto, aún no se ha reunido.

Foto: Varios manifestantes muestran una pancarta durante la protesta en la Plaza de Colón, Madrid, contra los indultos a los presos del 'procés' el pasado 12 de junio. (Sergio Beleña)

En los dos ejes políticos más importantes del momento, Cataluña y fondos europeos, se apoyará el plan de Casado para la segunda mitad de legislatura. Las premisas las tiene muy claras: el independentismo descompondrá el ya frágil escudo del presidente y la irrigación de la inversión de la UE, al guiarse por criterios arbitrarios, generará escándalos que saltarán en la cara de Sánchez. Cómo sacar el máximo rendimiento es lo que ocupa al líder. Su gabinete está recabando opiniones e impresiones de distintos dirigentes, según ha podido saber El Confidencial.

Toda la atención en Cataluña

Durante esta semana, el presidente del PP ha hablado con dureza sobre el panorama que se abre respecto del conflicto catalán. Ha dicho que estaba analizando si emprendía acciones legales contra el Gobierno por no haberle comunicado que era un objetivo de los CDR; ha afirmado que iba a pedir la legitimación para recurrir los indultos, precisamente por estar en la diana de esos grupúsculos independentistas radicales; y ha exigido la dimisión de Sánchez y la convocatoria de elecciones. Ya en Bruselas, ha descrito el peligro que para la UE supone el secesionismo.

Mientras tanto, el presidente del Gobierno ha anunciado los indultos en Barcelona y ha explicado que el Consejo de Ministros los aprobaría por concordia; ha comparecido ante los medios sin admitir preguntas para dar la bienvenida a un nuevo tiempo; y ha acudido al Congreso a reprobar la actitud de Casado y a enfatizar la apuesta por el diálogo y la solución al conflicto.

Sánchez está armando una estrategia de propaganda a través de palabras como "concordia, conciliación, convivencia..."

En el lenguaje empleado por uno y en el vocabulario usado por otro han anidado una serie de dudas, indican fuentes de un sector "moderado" del PP: Sánchez está armando una estrategia de propaganda más a través de una serie de palabras como "concordia, conciliación, convivencia, diálogo y futuro". Casado, por el contrario, recurre a términos como "ley, recurso, Constitución o dimisión". En un contexto en el que los ciudadanos apenas disimulan el apetito de buenas noticias, un sector del Partido Popular ha rescatado un temor habitual: ¿estaremos yendo contra el estado de ánimo de la población?

Sin embargo, fuentes próximas a la dirección nacional recuerdan otra secuencia de la semana cuando son preguntados por este miedo a aparecer como "duros". El lunes, los partidos independentistas acompañaron a dos asociaciones a presentar en el Congreso más de 200.000 firmas a favor de la amnistía. Sus representantes, tanto de ERC y JxCAT, como de la CUP o PDeCAT, defendieron esto, pero también la autodeterminación. El martes, tras conocerse la aprobación de los indultos, dirigentes soberanistas insistieron en esa hoja de ruta, que rebasa los límites de la Constitución. El miércoles, los presos salieron de los centros penitenciarios y enarbolaron la bandera de la independencia, así como la de libertad frente a la represión del Estado español. Ese mismo día, un par de horas antes, el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, preguntó a Sánchez si la medida de gracia la había decidido por "necesidad" o por "valentía".

Comedimiento u hostigamiento

"Pablo —Casado— lo tiene muy claro: lo que ha hecho Sánchez solo va a traer tensión y convulsión", afirma un cargo del partido. Sobre el punto de vista, incluso sobre el relato de los acontecimientos, no hay dudas en el PP. El presidente ha cometido "un error", y con él, no ha hecho más que asfaltar la carretera hacia su salida de Moncloa. Bien por la división en el bloque independentista, o bien por el contenido de eventuales acuerdos logrados en la Mesa de Diálogo, el mandatario socialista está condenado políticamente.

Otros cargos del PP no lo tienen tan claro. El proceso de diálogo con el Govern será largo, de dos años como poco, y resulta imposible aventurar el desenlace. Los independentistas tenderán trampas, por supuesto, señalan las fuentes, pero es más que probable que Sánchez agote la legislatura justo cuando se va configurando un escenario optimista y amable; a saber: la recuperación económica, si no asentada, se está encaminando; los fondos europeos están modernizando el país y el llamado conflicto catalán se parece a un escenario de conciliación y normalización.

Foto: Imagen: Irene de Pablo.

Puede que este sector peque de optimista, pero conviene pintar fantasías completamente opuestas a los deseos. Pesadillas, vaya. Un dirigente del partido, de fuera de Madrid, coincide en que la secuencia de hechos políticos vinculados con Cataluña durará hasta el final de la legislatura, lo que es mucho tiempo. Mucho tiempo, añade, para Sánchez y para Casado. El presidente del Gobierno procurará soslayar el fuego independentista con los fondos europeos y con las señales de recuperación; el líder del PP procurará contrarrestar su estrategia. ¿Cómo hacerlo en esta carrera de fondo?

"Pablo —Casado— tiene que ser comedido, medir los ataques, y esperar al error de Sánchez, o a las trampas que le tiendan. Ahí es cuando debe lanzar el ataque y demostrar a los ciudadanos que, si no se ha equivocado del todo, al menos sí que se está equivocando", apunta este dirigente.

Porque el hostigamiento permanente entraña varios riesgos: uno de ellos es que la asociación con el pesimismo o con los negros augurios pase factura, lo que revelaría un paisaje terrible para el PP: que los ciudadanos se han creído la esperanza de la solución antes que el presagio de un problema mayor. Otro de los riesgos es que reviva para un sector de la población lo que pasó entre 2004 y 2006 con la reforma del Estatuto de Cataluña. Aunque el Tribunal Constitucional dio entonces parte de razón a los populares, al anular hasta 14 artículos de ese texto y sembrar dudas sobre otros muchos, el PP no ha vuelto a recuperar en Cataluña el brío que alguna vez tuvo. Desaparecer de Cataluña es una posibilidad nefanda para los populares.

El hostigamiento entraña varios riesgos: uno de ellos es que la asociación con el pesimismo o con los negros augurios pase factura

Por ello, recalcan dichas fuentes, es igualmente muy importante hacer una propuesta de confraternización de Cataluña con el resto del Estado. Hacer un ejercicio propositivo para que, en esa línea de mesura, el lenguaje empleado suene positivo.

Ahora bien, entre otros dirigentes consultados esta contemporización del discurso es contraproducente. Por un lado, porque diluye el papel del Partido Popular, al que siempre se le ha atribuido la defensa sin ambages de la Constitución y de la integridad territorial. Si se observa el más mínimo indicio de que los negociadores de la Mesa están sobrepasando el territorio constitucional, el ataque y la denuncia no puede hacerse con paños calientes. Esto lo hizo el PP de Rajoy con la reforma del Estatuto. Primero se lanzó a recoger firmas para conseguir que el referéndum sobre el texto se hiciera en toda España, no solo en Cataluña. Luego, ya aprobado, interpuso un recurso ante el alto tribunal.

Por tanto, cálculo frente a hostigamiento; una estrategia de espera y acción frente a otra de reacción y acción. En el PP estudiarán qué hacer para conseguir que el desgaste de Sánchez, que ya consideran imparable, se acelere. Es una decisión que, sobre todo, dilucidará un manejo concreto de los tiempos.

Y atención a los fondos europeos

Y no solo se aplicará este examen concienzudo al devenir de la negociación catalana, sino también al desarrollo de los proyectos financiados con los fondos europeos. El grupo parlamentario popular se ha organizado para analizar el recorrido de los fondos desde el envío desde Bruselas hasta el aterrizaje en la empresa correspondiente. La vigilancia se hará en los grandes números, y además, en los más pequeños. Un equipo del área económica del partido se está preparando para localizar cualquier desvío del dinero de la UE, por mínimo que sea.

Foto: Imagen: Raquel Cano.

Cree el PP que la ansiada recuperación de Sánchez, basada en esta inyección de hasta 140.000 millones durante los próximos siete años, no llegará, pues los proyectos estarán expuestos a criterios arbitrarios. Los populares trabajarán para localizarlos y desmontarlos, y del mismo modo que la opinión pública terminó castigando a José Luis Rodríguez Zapatero por el Plan E, pasará lo mismo con el presidente actual.

A partir de septiembre, comenzará el PP su plan de desgaste. Intentará la dirección tenerlo medido al milímetro. Indican las encuestas, recuerda la dirección, que la tendencia política ya ha cambiado. Hay cargos, no obstante, que perciben estancamiento del "cohete" que salió del 4-M en Madrid, empujado por el "fenómeno Ayuso". No conviene caer en la autocomplacencia, dicen. Queda la mitad de la legislatura, y eso con Sánchez al timón, se puede hacer muy largo.

Pablo Casado tiene una certeza y una duda. La certeza: el desgaste de Sánchez es imparable y el diálogo con la Generalitat de Cataluña acelerará su declive. La duda: cómo garantizar el achicharramiento del presidente del Gobierno y, a la vez, salir incólume. El líder del PP se encargará de despejarla en septiembre.

Partido Popular (PP) Pablo Casado Independencia de Cataluña Generalitat de Cataluña PSOE
El redactor recomienda