El ocaso de la pandemia deja en el aire a miles de sanitarios en toda España
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Vuelta a la precariedad laboral

El ocaso de la pandemia deja en el aire a miles de sanitarios en toda España

La Comunidad Valenciana ha sido la primera en prescindir de personal de refuerzo. La crisis movilizó a 94.000 nuevos profesionales en España, que ahora no saben a qué atenerse

placeholder Foto: Protesta de sanitarios en el Hospital La Fe de Valencia.
Protesta de sanitarios en el Hospital La Fe de Valencia.

Son los llamados 'contratos covid'. Profesionales sanitarios que reforzaron las plantillas desde el estallido de la pandemia y han ido enlazando contratos temporales sin saber qué será de ellos ahora que, gracias a la vacunación, encaramos el ocaso de esta crisis. Es imposible conocer exactamente cuántos se han contratado, cuántos han renovado y cuántos podrán quedarse en los hospitales libres de coronavirus. El Ministerio no centraliza cifras y no todas las comunidades autónomas, que son las encargadas de la gestión, informan de sus planes. La Encuesta de Población Activa (EPA) nos da una pista para saber cuántos afectados hay: entre marzo de 2020 y marzo de 2021 se contabilizaron 94.000 personas más trabajando en actividades sanitarias y servicios sociales (1,8 millones de profesionales de todas las categorías sociosanitarias). Este es, hay que subrayarlo, un colectivo muy feminizado porque más de 70.000 de las personas que se incorporaron a la actividad en ese periodo son mujeres, que ahora corren riesgo de quedarse de nuevo sin empleo.

Los sindicatos denuncian falta de organización y previsión y, lo que es más hiriente, un trato inadecuado por parte de las administraciones a los miles de trabajadores que afrontaron en primera línea del frente el impacto del coronavirus. "Los aplausos en los balcones no se han convertido en reconocimiento real a todo el esfuerzo realizado. Volvemos a la precariedad anterior", censuran las centrales de trabajadores, preocupados por los despidos masivos que llegarán pronto. "Han dado la cara, han estado expuestos al contagio, casi sin protección, y ahora los van a echar a la calle", lamentan al unísono conscientes desde el principio de que sería imposible consolidar los miles de refuerzos en unas plantillas deficitarias.

Foto: Anciana recibiendo la primera dosis durante la campaña de vacunación. (EFE)

Beatriz tiene 29 años, dos titulaciones sanitarias y muchas horas de sueño perdidas por el juego de turnos clásico de un hospital de referencia en Valencia. El pasado mes de diciembre firmó con la 'conselleria' de Sanidad un contrato por acumulación de tareas para prestar servicio de auxiliar de enfermería en el Hospital Clínico. Como cientos de sanitarios contratados por la Generalitat valenciana para reforzar plantillas y afrontar el impacto asistencial de la pandemia del coronavirus, Beatriz venía de encadenar contratos puntuales e intermitentes en centros de salud. Mañana lunes, al igual que otros más de 3.200 sanitarios de distintas especialidades de la Comunidad Valenciana, recibirá la carta de despido por la decisión de la 'conselleria' de Sanidad de dejar fuera de la renovación a un tercio de los 9.300 profesionales a los que tuvo que recurrir para luchar contra el covid. Otros 6.000 tendrán una breve prórroga: contarán con ellos para cubrir los descansos estivales.

"Me siento bastante desconcertada porque cuando se declaró el estado de alarma mucha gente del colectivo dejamos de hacer lo que estábamos haciendo y decidimos sacar adelante una labor necesaria", señala Beatriz, la auxiliar de enfermería (TCAE) del Clínico, cuya labor ha sido dar cuidado a los pacientes, ayudar en su higiene personal, en la movilidad y en su alimentación cuando ha sido necesario.

placeholder Beatriz, auxiliar de enfermería, perderá su empleo el lunes.
Beatriz, auxiliar de enfermería, perderá su empleo el lunes.

La Comunidad Valenciana ha sido la primera en avanzar el ajuste drástico de las plantillas a una situación parecida a la prepandemia. Le seguirán el resto, cada una a su ritmo. La Comunidad de Madrid ha pactado con los sindicatos la renovación hasta el 31 de diciembre de todos los 'contratos covid'. A partir de ahí, no se sabe. Castilla y León prevé renovar a gran parte de los eventuales al menos hasta septiembre, para las sustituciones de verano, aunque nada se sabe sobre qué ocurrirá después. En Andalucía, la incorporación de 8.000 sanitarios tiene su línea roja marcada el 30 de junio. Esta circunstancia de incertidumbre en el medio plazo se repite en todas las autonomías. Conforme vaya avanzando la vacunación, los gobiernos autonómicos van a ir acumulando argumentos para prescindir de trabajadores.

De momento, es un proceso lento. Un ejemplo: en Cantabria, según datos de CCOO, se contrataron al inicio de la pandemia a 711 sanitarios para cubrir las necesidades asistenciales extraordinarias. De ellos, se renovaron 618 a finales de octubre, aunque ahora serán 461 los que seguirán hasta finales de año. El grueso corresponde a personal de enfermería (253) y auxiliares de enfermería (95), que se volcarán en la campaña de vacunación, precisan a El Confidencial desde este sindicato mayoritario.

placeholder Francisco, celador del Hospital Clínico de Valencia.
Francisco, celador del Hospital Clínico de Valencia.

Los profesionales 'covid' que pierden este lunes su empleo en la Comunidad Valenciana creen que Sanidad se ha precipitado a la hora de prescindir de ellos y que ha faltado tacto, cuando además tiene previsto realizar nuevas contrataciones en menos de un mes. "Nos sentimos como si nos hubieran pegado una patada en el culo, como que nos han usado. Sabíamos que podía pasar, pero partimos de la base de que hay un déficit de personas. Contábamos que se pudiera paliar ese déficit. Ahora sigue habiendo trabajo y con los que quedan se llegará a toda la faena a no ser que la gente vaya de cabeza", explica en conversación con El Confidencial Francisco, un celador sin plaza fija acostumbrado a cubrir bajas y hacer sustituciones en el Clínico de Valencia, que ahora tendrá que esperar otro hueco para reengancharse.

"Me llamaron en enero para un contrato de acumulación de tareas. Dejé un trabajo en una empresa de custodia documental, llevaba dos años, lo dejé para entrar aquí porque además dejaron caer que podía haber renovación", dice Nuria, una técnico en documentación sanitaria que ha estado realizando labores de rastreo en el Hospital La Fe de Valencia. En este hospital, de las más de 200 personas contratadas para esa labor van a quedar apenas 24 entre la bolsa de trabajo ordinaria y la extraordinaria.

Foto: Imagen de la manifestación de los MIR en Madrid el pasado mes de julio. (EFE)

Fuentes oficiales de la 'conselleria' explican los despidos por razones administrativas. Los contagios están bajo mínimos y la presión hospitalaria se ha reducido a cifras residuales. Solamente el 1% de las camas hospitalarias están ocupadas por pacientes covid, porcentaje que se sitúa en el 3,12% en camas UCI. "Se ha optado por reducir un tercio el número de refuerzos y concentrarlo en la campaña de vacunación. Los 6.000 que se quedan tienen un coste de 140 millones de euros", explican desde el departamento de Barceló. La cuestión es si ha faltado habilidad política para encadenar los trabajos de refuerzo con las sustituciones de verano y, al menos, demorar hasta septiembre la salida. Pero fuentes del Ejecutivo autonómico señalan que técnicamente no era tan sencillo porque se trata de justificaciones distintas y se generaron además bolsas de trabajo diferenciadas que complican reconvertir contratos covid en sustituciones de vacaciones.

A la intemperie

Berta, nombre ficticio, es intensivista de uno de los grandes hospitales de Madrid. Por su UCI han pasado más de 320 pacientes, uno de cada cuatro murió, pese a los cuidados exhaustivos. Es un índice muy inferior a la media en España, donde la tasa de mortalidad en las UCI ha sido de entre el 40-50%, señala esta médica de 35 años. A ella le reclutaron en marzo y ha pasado por tres renovaciones. Su primer 'contrato covid' fue de apenas un mes pese a que estábamos en pleno estallido inicial. El último contrato lo firmó el 31 de diciembre. "Tenía guardia el 1 de enero pero a las cuatro de la tarde anterior aún no me habían llamado de recursos humanos", recuerda ahondando en la precariedad total que viven muchos de nuestros médicos, también en plena tercera ola. "Es una falta de respeto total. Yo no pido una paga extra ni aplausos. Solo pido que me traten como a la profesional formada que soy. Quiero tener un trabajo seguro y digno. No puede ser que vayamos casi de ilegales a trabajar al hospital", sentencia esta intensivista que se contagió al principio de la pandemia.

placeholder Jacobo Torres, internista en Madrid.
Jacobo Torres, internista en Madrid.

Jacobo Torres, 32 años, lleva media docena de contratos firmados en dos años, desde que terminó la residencia. El 7 de enero le llamaron de su hospital comarcal como refuerzo para la campaña de la gripe, aunque luego fue encadenando otros por 'dos o tres meses' para volcarse de lleno en pacientes con coronavirus. En diciembre fue uno de los reclutados para el polémico hospital Isabel Zendal. Asegura que la sensación de incertidumbre en el caso de los cuarenta médicos con 'contrato covid' en ese centro es total. "No sabemos por cuánto tiempo estaremos aquí, si esto va a seguir abierto, si se va a reconvertir en un hospital de verdad", señalaba ayer por teléfono mientras cubría un turno de guardia. El problema de fondo es que en su hospital de origen podía aspirar a contratos temporales de un año, pero con el "contrato covid" lo máximo son seis meses. "El jefe de servicio de mi hospital anterior no sabe si podrá contar conmigo este verano, así que lo más normal es que renuncie a renovar aquí", afirma insistiendo en que "lo peor" es esa sensación de intemperie que asola a nuestros médicos.

Atajar las listas de espera

Los sindicatos advierten de que el recorte de plantilla impedirá afrontar el siguiente problema agravado por el coronavirus: las listas de espera. "Se están rescindiendo ya contratos covid y no lo entendemos, porque siguen siendo necesarios. Es incomprensible que se haga esto a un mes de las vacaciones, cuando nuestros profesionales soportan una fatiga física y emocional muy fuerte después de un año y medio de absoluta presión. Pero es que habrá un día después, habrá que atajar el problema de las listas de espera, de todo lo que no se ha atendido en estos meses, y las plantillas anteriores a la crisis ya eran insuficientes”, lamenta Antonio Cabrera, secretario general de la Federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de CCOO.

"Hay que retomar a los crónicos, programas que han estado parados como el del colon, y hay que recuperar actividad quirúrgica porque las listas de espera han crecido. Hay mucha tela que cortar todavía", apuntan desde Satse.

placeholder Nuria ha trabajado varios meses como rastreadora en el Hospital La Fe.
Nuria ha trabajado varios meses como rastreadora en el Hospital La Fe.

Es la misma opinión que se lanza desde el CSIF, que como el resto de centrales sindicales, se opuso a la propuesta de la dirección de Sanidad expuso en la mesa técnica con los trabajadores. "No solamente resulta necesario renovar todos los contratos, sino que urge un plan de recursos humanos que contemple un incremento de personal ante el déficit estructural de 11.000 plazas en la sanidad valenciana", insisten.

Satse reclama el mantenimiento de los contratos de enfermería en el conjunto de las autonomías y recuerda, además, que pese a las miles de contrataciones por el covid sigue habiendo más de 3.000 personas con titulación de enfermería a la espera de encontrar empleo. "El hecho de que algunas autonomías ya estén anunciando la no renovación de este tipo de contratos es una pésima noticia que constata su único interés de ahorrarse dinero a corto plazo en lugar de priorizar la seguridad y salud de los pacientes y el conjunto de la ciudadanía. Hay que tener en cuenta que acometer con garantías de éxito la campaña de vacunación en nuestro país está requiriendo un esfuerzo ingente de unos profesionales sanitarios, como son las enfermeras y enfermeros, que llevan casi año y medio con una sobrecarga laboral tremenda y un agotamiento físico y emocional muy importante", indican desde este sindicato.

Son los llamados 'contratos covid'. Profesionales sanitarios que reforzaron las plantillas desde el estallido de la pandemia y han ido enlazando contratos temporales sin saber qué será de ellos ahora que, gracias a la vacunación, encaramos el ocaso de esta crisis. Es imposible conocer exactamente cuántos se han contratado, cuántos han renovado y cuántos podrán quedarse en los hospitales libres de coronavirus. El Ministerio no centraliza cifras y no todas las comunidades autónomas, que son las encargadas de la gestión, informan de sus planes. La Encuesta de Población Activa (EPA) nos da una pista para saber cuántos afectados hay: entre marzo de 2020 y marzo de 2021 se contabilizaron 94.000 personas más trabajando en actividades sanitarias y servicios sociales (1,8 millones de profesionales de todas las categorías sociosanitarias). Este es, hay que subrayarlo, un colectivo muy feminizado porque más de 70.000 de las personas que se incorporaron a la actividad en ese periodo son mujeres, que ahora corren riesgo de quedarse de nuevo sin empleo.

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