Marruecos se enoja con España por acoger al líder del Polisario enfermo
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Marruecos se enoja con España por acoger al líder del Polisario enfermo

Rabat "deplora" la actitud del Gobierno español y un alto cargo de su diplomacia recuerda la ayuda que le brinda en materia de lucha antiterrorista y contra la inmigración irregular

placeholder Foto: La ministra de Asuntos Exteriores española, Arancha González Laya, y su homólogo marroquí, Nasser Bourita. (EFE)
La ministra de Asuntos Exteriores española, Arancha González Laya, y su homólogo marroquí, Nasser Bourita. (EFE)

Los temores del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, se han confirmado. Marruecos se ha enfadado porque España acogió hace una semana, en el hospital San Pedro de Logroño, al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, de 72 años, gravemente enfermo de cáncer y de covid. El Polisario reivindica la independencia del Sáhara Occidental controlado por Marruecos desde 1975 y desde noviembre pasado se han reanudado las hostilidades a lo largo del muro de defensa erigido por el Ejército marroquí.

El embajador de España en Rabat, Ricardo Díez-Hochleitner, fue convocado el sábado, por un director general del Ministerio de Asuntos Exteriores marroquí, para solicitarle “conocer más detalles” sobre la hospitalización de Ghali en La Rioja, según la versión de la diplomacia española. La ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, precisó el viernes que fue acogido por “razones estrictamente humanitarias”.

La diplomacia marroquí dio el domingo una explicación diferente de esa convocatoria. “El Reino de Marruecos deplora la actitud de España (…)”, afirma de entrada su comunicado del domingo. “Marruecos manifiesta su decepción ante un acto contrario al espíritu de colaboración y buena vecindad con relación a un asunto fundamental para el pueblo marroquí”, señala a continuación.

¿Por qué el tal Brahim Ghali pudo entrar en España a escondidas y con un falso pasaporte?

Recuerda además que Ghali está siendo investigado por la Audiencia Nacional por “graves crímenes de guerra y graves vulneraciones de los derechos humanos” supuestamente cometidas contra la población de los campamentos de refugiados de Tinduf (suroeste de Argelia). Fue denunciado en 2016 por una asociación saharaui con sede en España, pero vinculada a las autoridades de Marruecos.

A ojos de la diplomacia marroquí “la actitud de España suscita una gran incomprensión y preguntas legítimas” recogidas en el comunicado y que fueron formuladas al embajador Díez- Hochleitner. “¿Por qué el tal Brahim Ghali pudo entrar en España a escondidas y con un falso pasaporte? (a nombre de Mohamed Benbatouche). ¿Por qué España consideró apropiado no informar a Marruecos? ¿Por qué optó por que ingresara (en el hospital) bajo una identidad falsa? ¿Por qué la Justicia española no ha reaccionado aún a las numerosas quejas formuladas por las víctimas?”.

¿Amenaza velada?

Al margen del comunicado oficial, el diario digital “Le 360”, el más afín al palacio real, pone en boca de un alto cargo marroquí anónimo una velada amenaza. “Mantenemos intercambios con las autoridades españolas, en un marco de gran confianza, sobre asuntos que revisten importancia para España como el terrorismo y la inmigración (…), pero cuando se trata de un asunto del que España sabe perfectamente la importancia que le atribuye Marruecos, nuestro vecino del norte maniobra detrás de las bambalinas”, afirma la fuente.

“Marruecos toma nota de esta actitud desleal”, concluye dejando caer que podría tomar represalias. Rabat ya cortó la cooperación migratoria y antiterrorista con España en agosto de 2014 después de que, el 7 de ese mes, la Guardia Civil interceptase por error en aguas de Ceuta la lancha de recreo en la que navegaba el rey Mohamed VI.

placeholder El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska en Rabat. (EFE)
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska en Rabat. (EFE)

Pese a los elogios de Grande-Marlaska a la cooperación que brinda Rabat, la lucha contra la inmigración irregular no está dando frutos, especialmente en Canarias. En 2020 más de 23.000 inmigrantes irregulares, en su mayoría marroquíes y procedentes del Sáhara Occidental, desembarcaron en el archipiélago. Desde principios de año y hasta el 15 de abril han llegado a las islas 3.980, un 125% más que durante el mismo periodo de 2020. Los vuelos de repatriación de los “sin papeles”, que empezaron en diciembre al ritmo de 80 personas a la semana, fueron suspendidos por Rabat a finales de marzo.

¿Asilo político a Puigdemont?

El tono de la diplomacia marroquí con España es suave comparado con el de la prensa. “Hespress”, el diario digital más leído, apuesta con entusiasmo por dar la réplica a España otorgando asilo político en Marruecos al expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. Su columnista Mohamed Jaouad el Kanabi denuncia “las pequeñas complicidades criminales entre Madrid y Argel a costa de la Justicia española”. “Esto se asemeja a un bandolerismo de Estado”, sostiene.

No es la primera vez que la sanidad pública española acoge a dirigentes saharauis enfermos. En abril de 2018 falleció en Vizcaya Ahmed Bujari, representante del Polisario ante Naciones Unidos. Justo dos años después falleció en Madrid Emhamed Khadad, el auténtico responsable de las relaciones internacionales del movimiento independendista saharui. Entonces Rabat no protestó porque se les proporcionara atención médica en hospitales españoles.

Foto: El líder del Frente Polisario , Brahim Ghali. (Reuters)

La relación entre Madrid y Rabat no pasaba ya por su mejor momento. Anunciada para el 17 de diciembre, aplazada a febrero, la cumbre bilateral de los dos gobiernos no solo no se ha celebrado sino que ni siquiera se barajan fechas para convocarla.

En Europa es, sin embargo, ahora Alemania, el país con el que Marruecos mantiene las peores relaciones. El ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Nasser Burita, ordenó el 1 de marzo la “suspensión de cualquier contacto, interacción o acción de cooperación” con la Embajada de Alemania y las fundaciones alemanas que operan en Rabat. Aunque no lo explicó en su comunicado, reprochaba a Berlín su actitud con relación al conflicto del Sáhara. Para no echar más leña al fuego, el Gobierno alemán rechazó acoger a Brahim Ghali en uno de sus hospitales y por eso acabó en Logroño, según una fuente diplomática.

Embestida contra Joe Biden

Puestos a formular reproches, las autoridades de Marruecos no han dudado en emprenderla también ahora, por primera vez, con la Administración del presidente Joe Biden porque no sigue los pasos de su predecesor, Donald Trump. Este tomó en diciembre la iniciativa de reconocer la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. EE UU ha sido hasta ahora el único país occidental que ha dado ese paso.

Sin llegar a cancelar esa decisión de Trump, la diplomacia estadounidense no puso mucho empeño, el miércoles pasado, en impulsar en el Consejo de Seguridad una declaración sobre el Sáhara que interesaba a Marruecos y que finalmente no fue aprobada. Mohamed Salah Tamek, director de instituciones penitenciarias, uno de los saharauis que ocupa un alto cargo en la administración marroquí, publicó el sábado un largo artículo en el que reprocha a Washington “no haber reaccionado de la manera requerida ante la actitud beligerante de Argelia y del Polisario (…)”. Tamek no escribe tal artículo sin el visto bueno y quizás el aliento de sus jefes.

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