Liderazgo, asalto y tiros: lo que separa la turba del Capitolio de los Rodea el Congreso
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PP Y VOX COMPARAN LA PROTESTA

Liderazgo, asalto y tiros: lo que separa la turba del Capitolio de los Rodea el Congreso

Ninguno de los Rodea el Congreso fue impulsado por un partido o líder político, pero tampoco se acercaron a las puertas de la Cámara Baja

Foto: Concentración Rodea el Congreso, en la plaza de Neptuno de Madrid convocada por la Coordinadora 25-S en 2012. (EFE)
Concentración Rodea el Congreso, en la plaza de Neptuno de Madrid convocada por la Coordinadora 25-S en 2012. (EFE)

Ni en el origen ni en el desenlace existen elementos coincidentes entre el asalto violento al Capitolio de EEUU y las manifestaciones en España denominadas Rodea el Congreso, más allá de utilizarse como arma arrojadiza entre líderes de diferentes formaciones políticas. Una comparativa que han alentado miembros de PP, Vox y Ciudadanos. Algunos, como Pablo Casado, refiriéndose a quienes "rodearon el Congreso en 2012", otros, como el secretario general de su partido, Teodoro García Egea, o el coordinador de Ciudadanos en la Comunidad Valenciana, Toni Cantó, en referencia a "los que rodearon el Congreso en 2016", mientras que el líder de Vox, Santiago Abascal, aseguraba sin concretar que "aquí tenemos un vicepresidente que llamaba a asaltar el Congreso". Una ceremonia de la confusión, con el denominador común de que los protestantes eran "podemitas", "izquierda radical" o "izquierda progre", en la que, para comenzar a desentrañarla, habría que diferenciar entre las dos manifestaciones con el lema 'Rodea el Congreso': la del 25 de septiembre de 2012 y la del 25 de octubre de 2016.

La primera de ellas se produjo como protesta contra la austeridad tras la modificación del artículo 135 de la Constitución y entonces todavía no existía Podemos, que se fundó en enero de 2014. La segunda, celebrada cuatro años después, fue una manifestación coincidiendo con la investidura de Mariano Rajoy facilitada por la abstención de diputados socialistas, y entre las organizaciones que se adhirieron no figuraba Podemos, pero sí su corriente interna Anticapitalistas, además del PCE, según la lista de adhesiones que figuraba en la página web de los convocantes, la denominada Plataforma 25-S. Esta última estaba formada principalmente por activistas y miembros de Izquierda Castellana (y su rama juvenil, Yesca).

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La comunicación de la manifestación la realizaron plasmando sus firmas una asesora de Bildu en el Congreso —cargo que sigue ocupando esta legislatura— y dirigente de Izquierda Castellana, Elena Martínez, y un activista de la plataforma asociado a los movimientos antifascistas, Alberto Torre. A pesar de que Podemos no se adhirió, su líder Pablo Iglesias la defendió apelando a "los derechos civiles" de manifestación e Íñigo Errejón incluso saludó a parte de los manifestantes después de abandonar el Congreso tras la sesión de investidura.

Ninguno de los Rodea el Congreso fue impulsado por un partido o líder político, pero tampoco se acercaron a las puertas de la Cámara Baja, por lo que ni mucho menos irrumpieron en sus instalaciones y obligaron a suspender la sesión parlamentaria, dos cuestiones sustanciales que ridiculizan cualquier comparación con el asalto al Capitolio de EEUU. El primer Rodea el Congreso fue una concentración que se produjo en la plaza de Neptuno, mientras que el segundo fue una manifestación que recorrió las calles que separan la plaza de Neptuno y la Puerta del Sol.

Al igual que la manifestación de 2016, Anticapitalistas también convocó para la de 2012 (entonces Izquierda Anticapitalista). Raúl Camargo, portavoz de la organización en Madrid, participó en ambas. En primer lugar, diferencia los objetivos de estas protestas con las de EEUU: "La de 2012, más que la de 2016, que fue menor, se produjo en medio de una crisis muy grande, tras el 15-M, en la que se pedían más igualdad, más democracia, más distribución de la riqueza y que no se pagara el rescate. La de ayer en EEUU no tienen nada que ver, buscaba instaurar una especia de fascismo racista y supremacista y acabar con cualquier tipo de posibilidad de igualdad y distribución de la riqueza". Y concluye: "Las protestas que buscan ampliar derechos son saludables, pero las que buscan todo lo contrario son condenables", para añadir que tampoco se puede caer en la condena de cualquier protesta que desafíe el 'statu quo'.

En segundo lugar, explica que el objetivo de aquellas protestas era "rodear". Sobre las comparaciones realizadas por líderes políticos de ambas protestas, Camargo objeta que "lo que busca la derecha es meter a todos en el mismo saco porque aquí muchos comparten sus objetivos [de los seguidores de Trump]. Es una forma de camuflarse".

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Para disipar dudas sobre las intenciones de los convocantes, o de los grupos más exaltados, conviene recordar la discusión terminológica que se propuso entre el grupo impulsor de la manifestación en 2012. En un principio, se optó por el nombre Ocupa el Congreso, copiando la terminología de Occupy Wall Street, pero para evitar interpretaciones subversivas del objeto de la protesta, se cambió por 'rodea'. Una propuesta que se realizó desde Democracia Real Ya, una de las plataformas impulsoras del 15-M, y que llegó a reclamar como imprescindible para dar su apoyo a la manifestación. Este jueves, desde la cuenta de Twitter de dicha plataforma, aseguraban que "manifestarse es un derecho, asaltar es un delito", en referencia a las comparaciones.

Si bien, como recogía la crónica de entonces en El Confidencial, "al término de la marcha, un grupo de unas 1.000 personas se dirigió por la carrera de San Jerónimo hasta el Congreso de los Diputados y esperó junto a las vallas colocadas por la Policía en la calle de Cedaceros a que salieran los diputados (...). La Policía optó por cerrar ese acceso a la Cámara Baja y se acabó el aliciente para que los manifestantes intentaran prorrogar la protesta".

La crónica recoge asimismo que se realizó el lanzamiento de algún objeto, pero sigue distando de cualquier comparativa con el asalto a la sede de la soberanía nacional y la consiguiente interrupción forzosa de la sesión en la que se certificaba la victoria electoral del demócrata Joe Biden. Desde que se aprobó la denominada ley mordaza, solo constan dos manifestaciones en las que se saltaron los cordones policiales y las vallas con las que se cerca el Congreso cuando en su interior se desarrollaba una sesión parlamentaria: una del sindicato policial Jusapol y otra del colectivo de pensionistas.

A estos lanzamientos hacían referencia casi al unísono dirigentes populares y de Ciudadanos, para argumentar que en las protestas de Rodea el Congreso también se había producido violencia. "Son podemitas rodeando el Congreso y lanzándonos objetos a varios diputados de Ciudadanos porque no les gustaba el Gobierno que se iba a formar dentro", indicaba el dirigente de Ciudadanos Toni Cantó adjuntando un vídeo sobre el final de la protesta de 2016. El popular García Egea, por su parte, argumentaba que "los que rodearon el Congreso en 2016 lanzaban piedras a diputados". En el momento en que realizaban estos comentarios en Twitter, circulaban ya las imágenes de manifestantes violentos rompiendo cristaleras para entrar al Capitolio y el ruido de disparos en su interior (finalmente, se produjeron cuatro muertos en el asalto).

En la protesta de 2012 en Madrid, en cambio, se produjeron 34 detenidos y un total de 64 heridos, entre manifestantes y policías, tras disolverse con cargas policiales que se prolongaron desde Neptuno hasta la estación de Atocha. Ya entonces, la dirigente popular María Dolores de Cospedal comparó la manifestación, antes de que se produjese, con el 23-F: "La última vez que yo recuerdo que se rodeaba y se tomaba el Congreso fue con ocasión del intento de golpe de Estado", aseguró.

El primero en abrir fuego con esta comparativa, minutos después de producirse el asalto, fue el expresidente de Ciudadanos Albert Rivera: "Lo que está haciendo Trump es lo que ya hizo (sic) Podemos en el Congreso en 2016 y el PSOE en el Parlamento andaluz en 2019". "La convocatoria de este sábado no llegó al nivel de Rodea del Congreso ni el clima social que se respira ahora se parece al de entonces, pero la protesta por la investidura de Rajoy solo aspiraba en realidad a convertirse en la semilla de algo más grande", continuaba la crónica de este diario sobre la manifestación que más se ha querido comparar con los hechos ocurridos este miércoles en EEUU.

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No se relataron más incidentes en la información del periodista José María Olmo: "La cabecera de la manifestación y su lema 'Ante el golpe de la mafia, democracia' iban precedidos por un grupo de violín, guitarra española y coro que entonaba cánticos revolucionarios. En la esquina de la calle de Alcalá con Barquillo, improvisaron un puesto de patatas fritas y, cerca de la Puerta del Sol, se vendían 'souvenirs' republicanos. Frente al Círculo de Bellas Artes, un rapero y un poeta se alternaron un micrófono para recitar versos contra el bipartidismo. Sonaron los gritos de siempre. 'PP y PSOE, la misma mierda es', 'España, mañana, será republicana' y 'Esto nos pasa por un Gobierno facha'. Pero el repertorio también introdujo referencias más actuales. 'Vergüenza me daría ser Susana Díaz', 'Felipe terrorista' y 'Mariano, escucha, Madrid está en lucha".

Las comparaciones son odiosas, insistía Cervantes en el 'Quijote', pero también se pueden volver peligrosas cuando sirven como motor para la crispación política. Y pocos se han salvado de tirar de analogías domésticas: "Frente a su violencia y sus mentiras allí y aquí: democracia y antifascismo", decía Pablo Iglesias, cerrando los comentarios de líderes políticos en la sesión de noche del que algunos medios anglosajones ya han calificado como "el día de la infamia norteamericana".

Ni en el origen ni en el desenlace existen elementos coincidentes entre el asalto violento al Capitolio de EEUU y las manifestaciones en España denominadas Rodea el Congreso, más allá de utilizarse como arma arrojadiza entre líderes de diferentes formaciones políticas. Una comparativa que han alentado miembros de PP, Vox y Ciudadanos. Algunos, como Pablo Casado, refiriéndose a quienes "rodearon el Congreso en 2012", otros, como el secretario general de su partido, Teodoro García Egea, o el coordinador de Ciudadanos en la Comunidad Valenciana, Toni Cantó, en referencia a "los que rodearon el Congreso en 2016", mientras que el líder de Vox, Santiago Abascal, aseguraba sin concretar que "aquí tenemos un vicepresidente que llamaba a asaltar el Congreso". Una ceremonia de la confusión, con el denominador común de que los protestantes eran "podemitas", "izquierda radical" o "izquierda progre", en la que, para comenzar a desentrañarla, habría que diferenciar entre las dos manifestaciones con el lema 'Rodea el Congreso': la del 25 de septiembre de 2012 y la del 25 de octubre de 2016.

Pablo Casado Ciudadanos
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