Sánchez e Iglesias se vuelcan en la moción de Vox e intervendrán ambos en el debate
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PARA CONFRONTAR ALTERNATIVAS

Sánchez e Iglesias se vuelcan en la moción de Vox e intervendrán ambos en el debate

El presidente del Gobierno puede intervenir siempre que quiera y en cualquier momento Podemos se inclinaban porque "solo" intervienesen mujeres. La decisión la ha tomado Moncloa

Foto: Xxxi cumbre ibérica
Xxxi cumbre ibérica

Los socios de la coalición no se pondrán de perfil en la moción de censura de Vox y se volcarán de lleno en el debate que arranca este miércoles en el Congreso. Para ello, Moncloa ha tomado la decisión de que intervengan tanto el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, como el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, según fuentes del entorno del Ejecutivo. Si bien en el PSOE ya se había tomado la decisión de que interviniese Sánchez y ya lleva días preparando la intervención, como adelantó este diario, en Unidas Podemos se inclinaban por confrontar la moción desde una óptica feminista y plurionacional. Así, fuentes de su grupo parlamentario avanzanban que su intención pasaba porque "solo" interviniesen mujeres, previsiblemente la portavoz adjunta Sofía Castañón y una representante de la confluencia catalana En Comú Podem.

"Es una gran oportunidad para confrontar alternativas", han defendido los socialistas, porque más allá de quien propone la moción de censura y de que ya ha nacido fallida -será la que menos apoyos tenga de todas las presentadas-, se trata de un "instrumento constitucional" que "no se puede banalizar". "El debate se afrontará con el máximo respeto debido", concluía el secretario de Organización y ministro de Transportes este mediodía, José Luis Ábalos. No hay obligación de que el presidente del Gobierno intervenga, pero hasta ahora lo han hecho todos los sometidos a una moción: Adolfo Suárez, Felipe González y Mariano Rajoy. El presidente del Gobierno puede intervenir siempre que quiera y en cualquier momento durante el debate.

La confrontación de alternativas se presupone como un elemento para cohesionar el bloque de la investidura frente a Vox y un PP que todavía no ha decidido el sentido de su voto. Si los populares optan finalmente por el voto en contra, los socialistas entienden que será posible tender puentes con los populares, aislar a la ultraderecha, y sentar las bases para negociar con el principal partido de la oposición las renovaciones pendientes en órganos como el CGPJ, pero si se decantan por la abstención identificarán a Pablo Casado con Santiago Abascal.

En esta línea, los socialistas han urgido al PP a fijar su posición insistiendo en la dicotomía de si los populares quieren ser "alternativa de gobierno o su alternativa solo es concebible en compañía de Vox". El dilema de Casado, argumentan, tendría también que ver con que la ultraderecha le retire el apoyo en las comunidades donde gobierna gracias a sus votos.

Todo ello en un momento en el que se están negociando los Presupuestos Generales del Estado priorizando a los grupos que facilitaron la investidura de Pedro Sánchez. Sobre el dilema de los populares, Ábalos vinculaba un voto en contra de los populares a la apertura de "un tiempo nuevo" en el que los dos principales partidos podrían llegar a acuerdos para desbloquear renovaciones pendientes como la del CGPJ. No se trata de una condición, según aclaró, pero sí entiende que será la prueba del algodón para dilucidar si el partido presidido por Pablo Casado "está de acuerdo en romper con el discurso extremista de la ultraderecha y generar las condiciones para llegar a grandes acuerdos de país" o si por el contrario se mantiene en el bloqueo.

Ábalos ha llegado a exigir a Casado que vote no para "romper el cordón umbilical que le une" a Vox, al entender que se trata de la única estrategia para facilitar acuerdos. "Le pedimos que vote para decir no a la extrema derecha y decir sí a la moderación política y a los grandes acuerdos para la reconstrucción del país", ha exhortado en rueda de prensa en Ferraz tras la ejecutiva del partido.

Para los socialistas, una abstención equivaldría a un apoyo a la moción impulsada por el grupo de Santiago Abascal. En este contexto, los socialistas quieren dejar un puente tendido para el entendimiento y han mostrado cierta esperanza en que se produzca un "acercamiento" tras el debate de la moción de censura para negociar la renovación del CGPJ. La contrapropuesta presentada por los populares este lunes en el Congreso para la reforma de la Ley del Poder Judicial, después de que los socialistas presentasen la suya propia junto a Unidas Podemos, se interpreta de hecho como una forma de "presión para ese acercamiento".

En la sesión de control del pasado miércoles, al responder a Abascal, Sánchez ya se dirigió al líder del PP deslizando un argumentario que completará durante su intervención en la moción de censura: "Señor Abascal, señor Casado, veo que hay un poco de coordinación en sus preguntas" y "le diré una cosa, señor Casado. Fíjese en lo que está haciendo usted abriendo la puerta a la ultraderecha. Fíjese en lo que está haciendo usted con su estrategia de oposición de crispación, de provocación y de insultos. Reflexione, piense qué va a hacer usted durante la próxima semana en la votación de la moción de censura; si va a votar a favor, si va a votar en contra o se va a abstener y se va a poner de perfil ante una moción de censura liderada por la ultraderecha. Piénselo, señoría. La respuesta la tendremos la próxima semana y le insto a que rectifique, a que centre a su partido, a que lo modere, a que cumpla con la Constitución y vuelva a ser el Partido Popular un partido de Estado".

Santiago Abascal Pedro Sánchez Pablo Casado