Kitchen sacó los audios de Rajoy del "mueble chungo de doble fondo" de Rosalía Iglesias
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EL SUMARIO DEL ESPIONAJE A BÁRCENAS

Kitchen sacó los audios de Rajoy del "mueble chungo de doble fondo" de Rosalía Iglesias

Varios informes presentados por la Fiscalía Anticorrupción y reflejados en el sumario consideran que García Castaño obtuvo los documentos a pesar de haberlo negado ante el juez

Foto: Kitchen sacó los audios de Rajoy del "mueble chungo de doble fondo" de Rosalía Iglesias
Kitchen sacó los audios de Rajoy del "mueble chungo de doble fondo" de Rosalía Iglesias

La Fiscalía Anticorrupción tiene constancia de que los policías que lideraron la operación Kitchen para espiar al extesorero del PP Luis Bárcenas localizaron, según admiten ellos mismos en las conversaciones reflejadas en el sumario, documentos comprometedores para la formación política liderada entonces por Mariano Rajoy. Así lo pone de manifiesto el propio Ministerio Público en un informe presentado el pasado julio ante el Juzgado Central 6 de la Audiencia Nacional, que investiga el espionaje que el comisario José Manuel Villarejo y su compañero Enrique García Castaño hicieron presuntamente a Bárcenas a través del chófer de su esposa, Rosalía Iglesias, el conductor que posteriormente se convirtió en funcionario de la Policía Nacional Sergio Ríos Esgueva.

Esos documentos fueron localizados —según expone el propio Villarejo en una charla que consta en el sumario al que ha tenido acceso El Confidencial con el empresario Adrián de la Joya, amigo del comisario— en la galería de arte que Iglesias tenía en el número 32 de la madrileña calle del General Díaz Porlier. Villarejo, en concreto, le dice que "todas las grabaciones" que hay de conversaciones mantenidas entre Bárcenas y Rajoy se encuentran "en un zulo" situado en el "estudio de pintura" de la esposa del extesorero. En concreto, detalla, "en el mueble chungo que había en el doble fondo" del mencionado inmueble.

Según detalla Anticorrupción, las actas de seguimiento a Bárcenas de los impulsores del espionaje a través de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO), que dirigía García Castaño, reflejaban "las frecuentes entradas de Rosalía Iglesias y su chófer en un local sito en la calle General Díaz Porlier 32". La Fiscalía argumenta también que el propio García Castaño, uno de los que captaron a Ríos como espía, admitió en su declaración judicial que accedió al estudio de arte de forma no autorizada. El policía negó, sin embargo, que encontrara "ningún tipo de documentación" en el local.

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La investigación, según añade el ministerio público en el citado informe, sostiene que la entrada de los policías y colaboradores de Kitchen en el establecimiento tuvo lugar entre julio y agosto de 2013. Hay partes de seguimientos realizados por funcionarios de la UCAO, que dependían de García Castaño, entre el 25 de julio y el 11 de octubre de ese año, que tenían como objetivo la vinculación de Iglesias con el mencionado local, donde Villarejo —según la citada conversación con De la Joya— creía que se encontraba 'el zulo' que almacenaba esos supuestos secretos que los impulsores de Kitchen entendían que comprometían a Rajoy.

Además, el acta de vigilancia 20181113 refleja cómo dos funcionarios de Asuntos Internos recibieron la orden de "verificar si en el inmueble" en cuestión tenía su sede "un estudio de pintura y arte". "En torno a las 17:30, los actuantes se personan en el mencionado inmueble y realizan una comprobación en los buzones", donde comprueban que figura el nombre de Rosalía Iglesias. Observan asimismo que la cerradura presenta daños.

Este rastreo de la galería de arte, según Anticorrupción, fue "deliberadamente ocultado" a los investigadores del caso Gürtel, que entonces dirigía el Juzgado Central 5 de la Audiencia Nacional. "Según se desprende del contenido de las grabaciones incautadas en los registros practicados en el curso del procedimiento, al menos una parte de la documentación que se buscaba se habría finalmente localizado en el estudio de Rosalía Iglesias sito en el número 32 de la calle General Díaz Porlier", detalla la Fiscalía, que considera que esos papeles estuvieron en poder de García Castaño a pesar de que este lo negara en sede judicial.

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"Dicha documentación se habría localizado e incautado en el verano de 2014 o 2015 y se encontraría al menos en poder de García Castaño, al que Vilalrejo le habría reclamado insistentemente una copia", recalcó Anticorrupción en un informe que presentó en la Audiencia Nacional en noviembre de 2018. "El denominado zulo del que se habría sustraído dicha documentación se ubicaría en un doble fondo de un armario situado en un local o estudio de arte vinculado a Rosalía Iglesias", añadió la Fiscalía en ese mismo informe, que reconoce "desconocer aún si el acceso a dichos documentos se produjo mediante el empleo o no de la fuerza, bien a través de la UCAO comandada por García Castaño o bien aquellos fueron facilitados directamente por Sergio Ríos".

Anticorrupción considera, por lo tanto, que Villarejo y García Castaño, apodado el 'Gordo', cumplieron su objetivo, que era —como subrayó la Fiscalía en sus escritos— lograr "aquellos documentos y grabaciones comprometedores para altos cargos del PP" que estuvieran en manos de Bárcenas, que en ese momento estaba siendo investigado en el marco de la pieza separada del caso Gürtel denominada Papeles de Bárcenas. La línea de la investigación que apunta a que tanto el secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, como el propio ministro Jorge Fernández Díaz tenían conocimiento de la operación de espionaje indicaría, de hecho, que los dirigentes del PP podían tener miedo de lo que el extesorero popular tenía escondido sobre ellos.

Las grabaciones de la operación Kitchen estrechan el cerco a Mariano Rajoy

En ese contexto, Villarejo no solo encarga a Ríos que le aporte toda la información que pueda sobre el escondite de ese zulo, sino también sobre los números de teléfono que utilizaba de manera alternativa el propio Bárcenas, con el fin de afinar el espionaje. Hay varias conversaciones entre el comisario y el chófer en las que el primero le reclama los códigos de estos terminales que supuestamente utilizaba el extesorero para evitar ser escuchado. "Y los números esos, macho", le pidió en una de sus entrevistas. "¿Cómo podemos conseguir los números esos? A ver si, coño, te puedes, eh, podemos conseguir esos números de teléfono", le dijo en otra ocasión Villarejo, que abonaba, según los audios que obran en el procedimiento, hasta 2.000 euros al mes por la colaboración.

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