no parece que seduzca a otro partido

Vox avanza hacia la moción de censura menos apoyada de la democracia

La formación se embarcó a finales de julio en una moción que, salvo un giro inesperado de los acontecimientos, no tiene visos de lograr su meta: echar a Pedro Sánchez

Foto: El líder de Vox, Santiago Abascal. (EFE)
El líder de Vox, Santiago Abascal. (EFE)

Vox ha mantenido sus cartas escondidas casi hasta el final. El partido había prometido que sería en el mes de septiembre cuando presentaría su moción de censura contra el Gobierno de Pedro Sánchez, al que ha dedicado múltiples adjetivos entre los que destaca el de "criminal". Santiago Abascal anunció la iniciativa el pasado 29 de julio. “No nos queda más remedio que recurrir al instrumento de la moción de censura, que presentaremos en el mes de septiembre”, dijo entonces en sede parlamentaria. Este martes, la formación la ha llevado finalmente al registro, dos meses después de su anuncio, con la garantía de que fracasará, como tres de las cuatro presentadas hasta la fecha.

Si bien la decisión de cuándo se debatirá y votará recae sobre la presidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet, lo cierto es que la propia regulación de la Cámara ya hace imposible que la moción se lleve a votación en el presente mes. El reglamento especifica que una iniciativa de este tipo será sometida a votación a la hora que haya anunciado la presidencia del parlamento, pero que "no podrá ser anterior al transcurso de cinco días desde la presentación (...) en el Registro General". Previendo que la moción llegue a la Mesa del Congreso la próxima semana, la iniciativa no se debatiría antes de la semana del 12 de octubre. La normativa también recoge que la tramitación del proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado "gozará de preferencia" sobre otros trámites, por lo que estos podrían retrasar la fecha del debate.

Dirigentes del partido habían mantenido, tanto en público como en privado, la incógnita de la fecha. En cada pronunciamiento público sobre la iniciativa para descabalgar a Sánchez, incidían en que sería "presentada" en el presente mes, pero no cuándo se debatiría.

Vox comunicó el pasado domingo que sería este martes cuando se llevaría al registro y que el candidato a presidir el país, como se daba por hecho, será Santiago Abascal. Así ha quedado finalmente fijado. El partido había puesto sobre la mesa la opción de atraer a una figura que generara un mayor consenso en el Congreso, o al menos en el espectro del centro derecha, pero no parece que ningún personaje con estas características haya aceptado someterse a una moción de censura abocada al fracaso por pura aritmética parlamentaria. El propio líder de la formación ha señalado en diversas ocasiones que no tiene ningún problema con ser él quien tome ese papel. Este martes, el portavoz Iván Espinosa de los Monteros ha confirmado que Abascal subirá a la tribuna.

Será la quinta moción de censura que se presenta en España y la cuarta que no fructifica. Primero fue Felipe González en 1980 quien trató de apartar a Adolfo Suárez. Luego Antonio Hernández Mancha quien buscó sustituir al socialista en 1987 y, más recientemente, Pablo Iglesias a Mariano Rajoy en 2017. Ya en 2018, Pedro Sánchez llegó a Moncloa a través de este mecanismo.

Salvo sorpresa, será la que menos respaldo logre hasta el momento, la menos apoyada desde la restauración de la democracia. González logró 152 votos a favor para tratar de derrocar a Suárez. Hernández Mancha sumó 67 síes. En 2017, el líder de Unidas Podemos cosechó 82 votos favorables, mientras que el actual presidente accedió al puesto con una mayoría de 180 escaños. Ahora, salvo giro inesperado, Abascal solo logrará 52 diputados, los de Vox.

Ni el PP ni Ciudadanos, dos formaciones a las que Vox apoya en distintos gobiernos autonómicos, apoyarán la iniciativa, según han dejado claro desde su anuncio. Los populares han enfatizado en las últimas semanas que lo único que conseguirá es volver a aglutinar la mayoría que invistió a Pedro Sánchez en enero y que lo hará a las puertas de las negociaciones de los Presupuestos. En Cs, por su parte, se ha hecho hincapié en que es una actuación que costará dinero público a los españoles en plena pandemia y que no logrará tumbar el Gobierno.

El propio Pablo Casado enfatizó este lunes que en España las mociones no son "para quitar gobiernos, sino para nombrarlos". "Una moción de censura que va a aglutinar a su 'Gobierno Frankenstein' es un refuerzo a Sánchez", aseveró en una entrevista en Onda Cero.

"Una moción de censura que va a aglutinar a su 'Gobierno Frankenstein' es un refuerzo a Sánchez"

Por poner un ejemplo del rompecabezas que necesitaría Vox para superar la moción, al partido no le bastaría con el respaldo de PP y Cs, sino que necesitaría cortejar también a formaciones como JxCAT, Bildu, el PNV o Teruel Existe, entre otras, para llegar a la mayoría absoluta de los 176 escaños.

Vox ha visto menguado su protagonismo durante la gestión de la pandemia, más allá de que lograra capitalizar las protestas contra Sánchez, y la censura vuelve a ponerlo en el centro del tablero mediático. Desde la formación, creen que es de lo que se hablará a pie de calle en las próximas fechas y que dibuja con claridad que están en contra del Ejecutivo y su gestión. El partido, sin embargo, no podrá presentar otra moción hasta el siguiente periodo de sesiones. El portavoz orgánico de Vox, Jorge Buxadé, ha rechazado que la iniciativa sea “una estrategia ni un juego de malabares" y cree que "de ningún modo fortalece a Sánchez". "Es una exigencia política del pueblo español ante un Gobierno ilegítimo”.

Garriga y la campaña electoral

En la primera moción de censura presentada tras el franquismo, la de Felipe González, el encargado de defender la iniciativa por parte de los socialistas fue Alfonso Guerra. El primer detalle que sí hizo público el partido fue quién ocuparía este lugar. El escogido es Ignacio Garriga, el hombre de Abascal para los comicios más señalados en territorio catalán. Además de candidato a la Generalitat y al Congreso de los Diputados por Barcelona —siendo elegido—, fue también el alcaldable de Vox para la Ciudad Condal, sin éxito.

La designación de Garriga para justificar la "necesidad" de la iniciativa tiene varias lecturas, y la mayoría están relacionadas con Cataluña.

El ya designado como candidato a la Generalitat de Vox para unas elecciones cuya fecha aún se desconoce será quien retrate al que consideran “peor Gobierno en 80 años”. El movimiento dibuja una clara intención del partido de aprovechar la plataforma y el foco mediático para lanzar a su candidato en la región. La presencia de Garriga en la defensa de la moción de censura hace augurar que Cataluña y la unidad nacional serán algunos de los ejes fundamentales de su discurso, como también lo será para los comicios catalanes la lucha contra el independentismo.

En las últimas semanas, Vox llevó al Congreso una propuesta de ilegalización de partidos independentistas, que no logró el respaldo de otras formaciones. Previsiblemente, y de cara a unas elecciones catalanas en las que alrededor de la mitad de los votos irá a partidos secesionistas, Garriga volverá a poner sobre la mesa esta idea. El anuncio del Gobierno de que tramitará los indultos de los presos del 'procés' ha vuelto a poner la crisis catalana en el tablero, más aún tras la no asistencia de Felipe VI a la entrega de despachos en la Escuela Judicial de Barcelona.

El portavoz del comité ejecutivo nacional de Vox, Ignacio Garriga. (EFE)
El portavoz del comité ejecutivo nacional de Vox, Ignacio Garriga. (EFE)

Garriga, de madre ecuat guineana —recientemente fallecida—, fue miembro del PP de Sant Cugat del Vallès (Barcelona), donde nació. En una entrevista con este medio en 2018, rememoraba cómo echaba una mano a los concejales mientras se sacaba la carrera. Años después, se afilió al partido de nueva fundación y que tenía a Abascal entre sus estandartes. Garriga no estaba de acuerdo con cómo habían hecho las cosas los populares, como otros muchos afiliados a Vox. El partido rozó aquel año la representación en el Parlamento Europeo y luego cayó en desgracia hasta las elecciones andaluzas de 2018, cuando dio la campanada y la carrera de Garriga también dio un giro.

El representante por Barcelona es miembro de la Diputación Permanente, portavoz adjunto de la Junta de Portavoces y de la Comisión de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Es licenciado en Odontología y fue profesor conferenciante en la Universidad Internacional de Cataluña, según consta en su currículo.

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