Tercer golpe para el partido

El Supremo ultima la sentencia de la Gürtel en el septiembre más negro para el PP

La resolución se espera para dentro de unas semanas y se sumará al escándalo de la operación Kitchen y las nuevas pruebas de la caja B

Foto: Los acusados Álvaro Pérez 'el Bigotes', Francisco Correa y Pablo Crespo, al comienzo del juicio. (EFE)
Los acusados Álvaro Pérez 'el Bigotes', Francisco Correa y Pablo Crespo, al comienzo del juicio. (EFE)

El septiembre más negro para el PP aún no ha terminado. Como recuerda el dicho popular, no hay dos sin tres, y el partido que dirige Pablo Casado espera para dentro de unos días otro golpe del pasado. La sentencia del Supremo por la primera época de la trama Gürtel, la sentencia 'maldita' que acabó con la era Rajoy y en que la que se considera al partido partícipe a título lucrativo por beneficiarse de 245.000 euros con los que la trama corrupta alimentó los ayuntamientos madrileños de Majadahonda y Pozuelo de Alarcón, se espera para dentro de solo unas semanas y resucitará de nuevo, tras los golpes de la Kitchen y la nueva línea de investigación de adjudicaciones regadas con dinero que ha iniciado la Audiencia Nacional, el primer tramo de un 'via crucis' en el que no se ve el final.

La condena que revisa el Supremo carga dos torpedos que apuntan directamente a la línea de flotación de Génova 13. El primero, porque valida claramente la caja B del PP, además de colgar el 'sambenito' de una condena y la lacra de haber compartido el pastel de la corrupción. El segundo, porque, en plena eclosión judicial sobre el dispositivo montado en Interior para tratar de apagar ese daño, regresarán los temores que generaron aquel sistema parapolicial que resultó inútil y no apagó nada: la venganza de Luis Bárcenas.

A pesar del silencio de años, de la ausencia de 'bombas' añadidas procedentes del extesorero tras las que hicieron saltar al expresidente de su silla, los populares no las tienen todas consigo. La sentencia de la Audiencia Nacional condenó a 15 años y un mes de prisión a la mujer de Bárcenas, Rosalía Iglesias. La ejecución quedó suspendida a la espera de que la resolución fuera firme. Si la pena se confirma, Rosalía, la "rubia" de los seguimientos de la Kitchen, tendrá que ingresar en prisión. Para muchos, eso vaticina nuevas represalias. Hace retornar el temor de que aparezca material que no ha aflorado aún, pese a que el paso del tiempo ha ido difuminando la amenaza.

La semana que comienza traerá más traumas para la formación. Es previsible que el juez Manuel García-Castellón responda a la solicitud de la Fiscalía Anticorrupción de imputar a Jorge Fernández Díaz y a María Dolores de Cospedal. También que cite de nuevo a declarar al ex número dos de Interior en la etapa, Francisco Martínez, que en declaraciones a 'El País' confirmó su intención de tirar de la manta. Su silencio de citaciones anteriores ya es historia. Como la Gürtel, con la que empezó todo y que ahora vuelve.

Era jueves 24 de mayo de 2018. El día anterior, un Gobierno con Mariano Rajoy como presidente había aprobado los Presupuestos. La resolución, ya histórica, se hizo pública y entró como un huracán en el panorama político. Un tsunami de proporciones desmesuradas que removió, literalmente, los cimientos del Ejecutivo del PP y provocó un vuelco que pocos —nadie— calculaban. Nueve días después, Pedro Sánchez ocupaba el Palacio de la Moncloa.

Esos nueve días fueron, en realidad, el epílogo de nueve años. El resultado de una operación que lideró la Audiencia Nacional de la mano de la Fiscalía Anticorrupción y que se desencadenó el 6 de febrero de 2009. A primera hora de la mañana, se conocía que el juez Baltasar Garzón había ordenado la detención de cinco personas, integrantes de una trama de corrupción vinculada a cargos del PP en Madrid y Valencia. Uno de ellos era Francisco Correa.

Aquel día comenzó todo. La causa, primero acotada a las dos comunidades autónomas, engordó hasta hacerse monstruosa y desarrollar dos cabezas y muchos tentáculos que aún permanecen abiertos. Y lo hizo en gran parte por un motivo. La vinculación del empresario cabecilla de la trama con Luis Bárcenas. En julio de 2009, el senador y tesorero popular resultó imputado por el Tribunal Supremo. La respuesta a aquella crisis de partido fue el comienzo del fin del PP y trajo a Bárcenas al centro de todo, donde aún permanece.

Bárcenas es la figura que une los tres cabos, los tres golpes: Kitchen, caja B y Gürtel. En los próximos días, los mazazos continuarán cayendo.

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