PRESUPUESTOS GENERALES DEL ESTADO

Iglesias intenta alejar la entente entre PSOE y Cs para apostar al bloque de la investidura

La ansiada geometría variable de Sánchez es para los morados una salida que debe limitarse a acuerdos puntuales, pero no a los Presupuestos

Foto: El ministro de Justicia, Juan Carlos Campos (i), la portavoz del Gobierno, María Jesús Montero (2i), el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias (d), y el ministro de Transportes, José Luis Ábalos (2d). (EFE)
El ministro de Justicia, Juan Carlos Campos (i), la portavoz del Gobierno, María Jesús Montero (2i), el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias (d), y el ministro de Transportes, José Luis Ábalos (2d). (EFE)

Mantener intacta la hoja de ruta marcada en el acuerdo de gobierno entre PSOE y Unidas Podemos o "modularla", según el término utilizado por la portavoz del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero. Lo primero supone sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado con los partidos que conformaron el bloque de la investidura, mientras que con lo segundo se buscan acuerdos más transversales atrayendo a Ciudadanos, a los que también se sumaría el PNV, en línea con las posiciones ya adoptadas en la comisión para la reconstrucción. A pesar de esta última inercia, el vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, solo contempla mantener la guía programática que firmó con Pedro Sánchez, descartando una negociación a la baja para atraer a Ciudadanos.

Sobre esta base, considera imposible que el grupo liderado por Inés Arrimadas se avenga a apoyar los Presupuestos. "Eso no se lo cree nadie", zanjó este lunes en un acto electoral en Bilbao para arropar a la candidata de Elkarrekin Podemos, Miren Gorrotxategi. Iglesias rebajaba esta afirmación 24 horas después, durante la rueda de prensa del Consejo de Ministros en que se aprobó prorrogar una buena parte de las medidas incluidas en el denominado escudo social, asumiendo que "quizás he sido demasiado sincero" y que "es posible que me equivoque".

Con todo, insistió desde la Moncloa en que las cuentas deben pivotar sobre el acuerdo programático entre socialistas y morados, y dibujó lo que serían los dos perfiles dentro del Gobierno de cara a las negociaciones. Por un lado, el suyo, que considera "fundamental trabajar con las organizaciones políticas de izquierda para llegar a un acuerdo". Por otro lado, el de Pedro Sánchez, con quien dijo estar de acuerdo en que "debe emplazar a las fuerzas políticas de las distintas derechas". Una cuadratura del círculo que choca con el hecho de que las principales fuerzas del bloque de la investidura, como ERC y Bildu, y el grupo de Ciudadanos se ven incompatibles entre sí.

La batalla dentro del Gobierno se centra por tanto en modular o no el programa de la coalición, más que en la búsqueda de un mayor consenso parlamentario. La ansiada geometría variable de Sánchez es para los morados una salida que debe limitarse a acuerdos puntuales, pero no a los Presupuestos, sobre los que pivotará la reconstrucción y que marcarán el devenir de la legislatura.

No quieren que la táctica acabe confundiéndose con estrategia. Sin embargo, el propio documento consensuado entre socialistas y morados para la comisión de reconstrucción, dejando en barbecho demandas como el impuesto a las grandes fortunas, así como el rechazo acordado a última hora con Cs de diferentes enmiendas del bloque de la investidura, como la imposibilidad de que las empresas rescatadas repartan dividendos, apuntan más a una modulación programática. A que los acuerdos con los naranjas no son puntuales, mero tacticismo para salvar votaciones, sino que descansan sobre una mirada más estratégica a largo plazo. Y es que Cs votó junto a PSOE y Unidas Podemos a favor de las conclusiones de tres de los cuatro grupos de trabajo de la comisión, mientras que ERC votó en contra de tres y se abstuvo en las conclusiones sobre la UE, y Bildu rechazó las cuatro.

El mensaje ante este cambio de cromos que se transmite desde las filas moradas es que en los Presupuestos volverán a modificarse estas aritméticas para retomar el bloque de la investidura. El mismo mensaje que Pablo Iglesias ha intensificado durante los últimos días de campaña electoral en Galicia y País Vasco, tanto en mítines como en entrevistas con medios regionales. Una campaña encaminada a buscar fórmulas tripartitas, ejerciendo como bisagra entre soberanistas (BNG en Galicia y Bildu en País Vasco) y socialistas. De ahí el rechazo abierto a los pactos con los naranjas.

Cataluña es el tercer territorio donde la formación liderada por Iglesias aspira a un tripartito, con ERC y PSC. Y si la opción de abrir las puertas a Cs se ha argumentado por las veleidades de ERC que, previsiblemente, afrontará las negociaciones en precampaña de las catalanas, los 'comuns' tampoco estarían en una mejor posición para la campaña electoral si deben justificar un acuerdo presupuestario con Cs en Madrid.

"El Gobierno progresista tiene que mirar hacia su izquierda para construir las mayorías parlamentarias necesarias para enfocar la legislatura en la reconstrucción. Y creo que va a ocurrir, el acuerdo programático firmado por UP y PSOE permite mirar a la izquierda a fuerzas como Bildu y ERC, y no solo eso, permite trabajar en esa dirección, ojo, sin excluir a nadie. Si Ciudadanos está dispuesto a votar los Presupuestos, nosotros encantados, pero no somos ingenuos", aseguraba Iglesias en una entrevista de campaña publicada este mismo martes en el diario 'Gara'.

En otra entrevista, publicada también este martes en el diario 'La Voz de Galicia', incidía en la misma idea: "Habrá Presupuestos, habrá Presupuestos. No será fácil. Será una negociación complicada, pero estoy convencido de que el bloque histórico que permitió la investidura volverá a alcanzar un acuerdo, no sin dificultades, no sin altibajos, pero un acuerdo para sacarlos adelante". El mismo guion sobre el papel de Ciudadanos: "Con Cs, podemos llegar a acuerdos puntuales, pero es poco sensato pensar que se puede llegar a un acuerdo de Presupuestos con un Gobierno de coalición en el que estamos nosotros y que tiene además un acuerdo programático".

En privado, desde el sector de Unidas Podemos en el Gobierno asumen que el partido de los PGE, que aspiran a que sean neokeynesianos, huyendo de la ortodoxia de Cs, no se jugará tanto en el terreno de la política doméstica como en Bruselas. De ahí que se pongan en cuarentena las posiciones de los distintos grupos en la comisión de reconstrucción. Una forma de ganar tiempo hasta determinar el alcance sobre las ayudas europeas del fondo de reconstrucción, que serán las que realmente determinen después las negociaciones en el tablero político nacional para los Presupuestos.

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