ELECCIONES AUTONÓMICAS

La 'vía Iglesias' para formar tripartitos en Galicia y País Vasco se atasca antes del 12-J

Esta hoja de ruta para que las confluencias territoriales de Podemos ejerzan como bisagra entre socialistas y soberanistas se dibujó como una segunda fase para asentar el bloque de la investidura

Foto: La candidata de Elkarrekin Podemos-IU, Miren Gorrotxategi (i), que defiende una alternativa al PNV con PSE y Bildu, en un acto electoral. (EFE)
La candidata de Elkarrekin Podemos-IU, Miren Gorrotxategi (i), que defiende una alternativa al PNV con PSE y Bildu, en un acto electoral. (EFE)

La hoja de ruta de Unidas Podemos para extender a Galicia y País Vasco gobiernos de coalición progresista, actuando como bisagra entre socialistas y soberanistas, se está difuminando a las puertas de las elecciones gallegas y vascas del próximo 12 de julio. Donde dan los números para construir esta alternativa, como es el caso de País Vasco según las encuestas, no hay acuerdo entre los actores aludidos. El PSE de Idoia Mendia apuesta por reeditar su acuerdo con el PNV en lugar de sumar con Elkarrekin Podemos y Bildu.

En Galicia, sin embargo, tanto PSdG como BNG se avienen a esta fórmula de coalición para evitar un cuarto mandato de Alberto Núñez Feijóo, pero todas las encuestas coinciden en señalar que, salvo sorpresa vinculada a los datos de participación, se reeditará una nueva mayoría absoluta del líder del PP gallego. Cataluña, donde se vislumbran elecciones en otoño, tampoco parece en estos momentos acercarse a un escenario de alianza entre republicanos, socialistas y comunes, sobre todo si los primeros dejan de ser socio preferente del Gobierno de coalición de cara a los Presupuestos en beneficio de Ciudadanos.

La candidata de Elkarrin Podemos, Miren Gorrotxategi, lleva toda la campaña insistiendo en aunar a socialistas e independentistas vascos en un ejecutivo de coalición, a pesar de las repetidas negativas de Mendia. "Nunca más un gobierno de derechas para una mayoría social como la vasca, que es de izquierdas", resumía este miércoles en un mitin en San Sebastián acompañada por la ministra de Igualdad Irene Montero. Los socialistas vascos califican de positiva su experiencia en el Gobierno de Iñigo Urkullu y rechazan gobernar con Bildu. Además, las encuestas vaticinan una ligera subida tanto del PNV como del PSE, más que suficiente para sumar mayoría y no necesitar acuerdos con otras formaciones durante la legislatura, al contrario que en la anterior cuando sacaron adelante los Presupuestos con los votos del PP, primero, y de Elkarrekin Podemos, después.

El presidente del PPdeG y candidato a revalidar la presidencia de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo. (EFE)
El presidente del PPdeG y candidato a revalidar la presidencia de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo. (EFE)

Solo contemplan la posibilidad del PNV y su jefe de filas, Pedro Sánchez, le daba el plácet este mismo jueves durante una entrevista televisiva en 'La Sexta'. Preguntado por la opción del tripartito progresista, se remitió a la respuesta de su candidata sobre que "no entra en esa ecuación". La estabilidad de la legislatura en Madrid depende también en buena medida del apoyo del PNV y los socialistas no parecen dispuestos a forzar otras aritméticas que lo pongan en riesgo. "Estabilidad y concordia", resumía Sánchez sobre la filosofía que guiará los acuerdos postelectorales de su formación en País Vasco. En este contexto, desde Bildu se han intensificado los ataques al PSOE a cuenta de cuestiones como su rechazo a derogar la reforma laboral en la comisión de reconstrucción, lo que para su portavoz en el Congreso, Mertxe Aizpurua "muestra lo poco que vale su palabra" y que el grupo socialista "ha perdido su credibilidad".

La vía diseñada por Pablo Iglesias para que las confluencias territoriales de Podemos ejerzan como bisagra entre socialistas e independentistas en Galicia y País Vasco, además de en Cataluña, se dibujó como una segunda fase para asentar el bloque de la investidura como "bloque dirigente". "El bloque de la moción de censura está llamado a asumir la responsabilidad de la dirección del Estado", aseguraba ya unos días antes de que saliese adelante la investidura de Sánchez. Fórmulas de coalición una década después de las experiencias, con resultados dispares y algunos recuerdos infaustos, del bipartito gallego entre PSOE y BNG (2005-2009), del tripartit entre PSC, ERC e ICV (2003-2010) o del Gobierno de coalición de Ibarretxe entre PNV, EA e Izquierda Unida-Ezker Batua (2001-2009).

Dar así estabilidad a la legislatura a través de pactos cruzados, de ida y vuelta, aunque priorizando en País Vasco a Bildu en lugar de a PNV. Estos últimos, al igual que los posconvergentes, quedarían fuera de juego pese a que los morados ven más factible la búsqueda de consensos con la derecha que tildan de "democristiana" que con la derecha estatal.

La entrada en escena de la geometría variable, con el concurso de Ciudadanos, añade todavía más dificultades, sobre todo en Cataluña

El ahora dimitido secretario general de Podemos Euskadi, Lander Martínez, priorizó el acuerdo con los jetzales pactando los Presupuestos vascos para 2020, después de que el PP se negase a volver a apoyarlos y como consecuencia se comenzase a asumir desde la Lehendakaritza un adelanto electoral. Tras ello, Bildu agitó la posibilidad de que aquel entendimiento entre Podemos y el Gobierno de PNV y PSE-EE se extendiese tras las elecciones. Un eje alejado del de izquierda y derecha que ahora se ha impuesto, a pesar de su falta de opciones por el rechazo de los socialistas.

La entrada en escena de la geometría variable, con el concurso de Ciudadanos, añade todavía más dificultades a consumar esta hoja de ruta de los morados, sobre todo en Cataluña, dado que los republicanos se dicen incompatibles con los naranjas y el Ejecutivo deberá elegir. Una tesitura ante la que el sector socialista comienza a inclinarse por los de Inés Arrimadas debido a los vaivenes de ERC y a que la negociación de los Presupuestos coincidirá previsiblemente con un periodo preelectoral en Cataluña, lo que arrojaría todavía más dificultades para el entendimiento. Sin embargo, la eclosión del mundo posconvergente, con Carles Puigdemont liderando su propia fuerza rupturista en competición abierta con otras posiciones que buscan trascender el procesismo, como el PDeCAT de David Bonvehí y, sobre todo, el recién creado PNC —Partido Nacionalista de Catalunya— de Marta Pascal, le daría oxígeno para abrazar posiciones más pragmáticas o, al menos, no tan subordinadas.

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