ACUERDOS PARA SALIR DE LA PANDEMIA

La comisión de reconstrucción muestra la imposible transversalidad para los PGE

Sánchez utiliza a Cs y PP para presionar a ERC, y el Gobierno considera que no puede cerrar acuerdos con los independentistas hasta después de las elecciones catalanas

Foto: Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, este miércoles en Elvas, en la frontera con Portugal. (EFE)
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, este miércoles en Elvas, en la frontera con Portugal. (EFE)
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De esto no se habla en los consejos de ministros, ni en la Comisión Delegada para Asuntos Económicos. Queda para los restringidos maitines de los lunes, donde se diseña más la táctica que la estrategia, y, sobre todo, para el cara a cara semanal entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

No se debate en el Gobierno en pleno porque así es el funcionamiento implantado en el Ejecutivo de coalición y también porque queda un mundo hasta que haya que pactar y votar los Presupuestos Generales del Estado para 2021. Queda, entre otras cosas, la decisión final de Europa sobre los fondos que puedan llegar a España, que condicionarán esas cuentas.

Sí hay inquietud en algunos ministros sobre las noticias que apuntan a giros o cambios de posición para favorecer acuerdos con Ciudadanos y hasta con el PP y los desencuentros con ERC. Además, las conclusiones económicas de la comisión de reconstrucción del Congreso muestran la dificultad de la transversalidad de la que habla Sánchez para los Presupuestos; la incompatibilidad entre Ciudadanos y ERC; la imposibilidad de que el PP acuerde medidas económicas, y la necesidad de que Unidas Podemos sea forzado a renunciar a su programa para alcanzar acuerdos. Esto último ha sido posible en parte en esta comisión, pero no lo será en Presupuestos, según fuentes del partido de Pablo Iglesias, que explican, además, que Unidas Podemos ha votado enmiendas con partidos de izquierdas, frente a PP y Ciudadanos, como por ejemplo las referidas a subidas de impuestos para rentas altas o reforma laboral. De hecho, el PNV no ha apoyado esta vez las propuestas del Gobierno por inconcretas.

La comisión de reconstrucción muestra la imposible transversalidad para los PGE

Fuentes del núcleo duro del Gobierno explican que, en realidad, no hay cambio alguno, solo lo que llaman “guerra de posiciones”, para ver cómo llega cada uno y para preparar la decisión futura cuando se acerque el momento, teniendo todas las opciones abiertas.

La idea sigue siendo pactar los Presupuestos con el bloque de investidura, pero manteniendo hasta entonces sobre la mesa la opción de Ciudadanos, machacando en la posibilidad de implicar al PP y, en todo caso, a la espera de acontecimientos como las decisiones de Europa y, sobre todo, las elecciones catalanas previstas para otoño.

“Con ERC, es imposible pactar nada hasta después de esas elecciones”, explica un destacado miembro del Gobierno. Y se refiere no solo a los Presupuestos para 2021 sino también a la llamada mesa de diálogo sobre Cataluña, sobre la que no ve posible avanzar.

Se hará una “reunión técnica” en julio si es que el presidente de la Generalitat, Joaquim Torra, lo acepta, pero difícilmente será posible avanzar antes de las elecciones catalanas, siempre según la Moncloa.

El Gobierno estima que todo le sería más favorable si las elecciones catalanas fueran en otoño, entre septiembre y octubre. Si fuera así, podrían coincidir con el ajustado calendario de los Presupuestos, que deben aprobarse en el Congreso a finales de septiembre para que la votación de totalidad sea a medidos de octubre, cuando ya hayan pasado esos comicios. La votación definitiva será a finales de diciembre. Ese calendario, no obstante, está muy ajustado y depende sólo de Torra y su decisión de convocar elecciones.

Solo habrá que votar antes el llamado techo de gasto, pero en estas condiciones parece más sencillo sacar adelante una norma que establecerá un desequilibrio presupuestario acentuado. Más teniendo en cuenta que para entonces la Unión Europea habrá aprobado ya los fondos destinados a la reconstrucción.

La comisión de reconstrucción muestra la imposible transversalidad para los PGE

El panorama ideal para el Gobierno es que ERC sea el más votado en esos comicios y más aún si necesitara al PSC para gobernar, porque facilitaría el apoyo a los Presupuestos. “Hasta que no haya nuevo Gobierno en Cataluña, con ERC no se puede contar”, explica el Gobierno.

Con ERC, el Gobierno llegaría a 180 diputados para sacar los Presupuestos, es decir, los votos de la investidura, más los de los independentistas que entonces se abstuvieron. Pero siempre después de las elecciones catalanas.

La otra opción es la de los 177 votos, es decir, los de la investidura más los de Ciudadanos. Esta complace al sector del Gobierno representado por Nadia Calviño, vicepresidenta económica, pero tiene más que reticencias de Unidas Podemos, aunque Sánchez pueda jugar hasta entonces con la idea de esa transversalidad o pueda ser un plan B, casi a la desesperada si falla ERC. Requiere renuncias de Unidas Podemos visibles y costosas para su electorado.

No parece probable la opción de los 190 votos que incluiría a la vez a ERC y a Ciudadanos como se ha comprobado ahora, y mucho menos la de incluir en el acuerdo para los Presupuestos al PP.

Hasta entonces, Sánchez seguirá 'dando aire' a Ciudadanos y creando espacios de acuerdo con el PP, pero por pura coyuntura de corto plazo, porque el PSOE puede estar dispuesto a ceder, pero fuentes de Unidas Podemos ya advierten que no lo hará en Presupuestos. Pero todo dependerá de si la de Ciudadanos es la única opción de seguir en el Gobierno.

Y el Gobierno sabe que el PP no tiene ningún incentivo para apoyar los Presupuestos del Gobierno de coalición. Es impensable.

Según las citadas fuentes, el presidente del Gobierno insistirá cada día en su petición al PP para que apoye los Presupuestos, no porque crea que lo hará o que hay alguna posibilidad, sino porque necesita fijar un culpable si no salen adelante y preparar un argumento para cuando pacte con el bloque de investidura: no ha habido más remedio que acordar con ERC (o Bildu) porque Pablo Casado no ha querido hacerlo y España necesita unos Presupuestos.

La comisión de reconstrucción muestra la imposible transversalidad para los PGE

Eso sí, el presidente del Gobierno mantendrá el 'cortejo' al partido de Inés Arrimadas, porque les interesa a los dos. Al Gobierno porque le da imagen de centro y suaviza y modera su perfil, especialmente en Europa, además de que en una eventua negociación siempre "se abarata" el precio del pacto si hay varias opciones, y a Ciudadanos porque le da protagonismo y da utilidad máxima a sus 10 diputados. Incluso al partido de Pablo Iglesias le viene bien, porque refuerza su perfil de izquierdas al oponerse a esos acuerdos con Ciudadanos cuando llegue el momento efectivo de las cuentas.

Una prueba de esa situación se vive estos días en la comisión de reconstrucción del Congreso y, más concretamente, en el grupo de trabajo sobre economía. El PP, pese a su voluntad de acuerdo y de que Unidas Podemos renunció a presentar propuestas como el impuesto a las rentas altas, no ha pactado esas conclusiones. Y Ciudadanos solo lo ha podido hacer porque Unidas Podemos ha rebajado su programa, aunque será difícil que lo haga también en los Presupuestos.

A su vez, la entrada de Ciudadanos ha sacado a ERC de ese pacto, mostrando que son incompatibles en un acuerdo económico y, especialmente, en unos Presupuestos. Y las peripecis de las votaciones parciales en esa comisión, también muestran la incomodidad de los de Iglesias con los de Arrimadas.

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