ASÍ FUNCIONA LA MORGUE DEL PALACIO DE HIELO

400 ataúdes en islotes de plástico sobre el hielo: "Las máquinas de frío están a tope"

La UME almacena desde hace 10 días en el Palacio de Hielo los féretros de centenares de fallecidos por coronavirus para descongestionar los almacenes de cadáveres de los hospitales

Foto: Entrada a la morgue del Palacio de Hielo de una de las furgonetas de la UME que está recogiendo fallecidos por los hospitales y residencias de Madrid. (EFE)
Entrada a la morgue del Palacio de Hielo de una de las furgonetas de la UME que está recogiendo fallecidos por los hospitales y residencias de Madrid. (EFE)

Hasta hace un mes había clases de patinaje y partidos de hockey, pero desde el 23 de marzo solo hay féretros sobre los 1.800 metros cuadrados que ocupa la pista del Palacio de Hielo, un gigantesco centro comercial y de ocio reconvertido en morgue por la crisis del coronavirus. Los muertos llegan por las noches en las furgonetas de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y van saliendo a cuenta gotas a lo largo del día, en función de la capacidad de las empresas funerarias, que nunca habían tenido tantos encargos.

El número de cadáveres almacenados en estas instalaciones del este de la capital fluctúa porque depende de las entradas y salidas diarias, pero ha llegado a haber más de 400. Tantos que, el pasado viernes, el Ministerio de Defensa y la Comunidad de Madrid decidieron poner en marcha un segundo depósito en la Ciudad de la Justicia para poder almacenar más víctimas. Solo el lunes, los efectivos de la UME trasladaron al Palacio de Hielo 127 cuerpos, este martes, 109, y este miércoles, otros 116.

Exterior del Palacio de Hielo de Madrid. (EFE)
Exterior del Palacio de Hielo de Madrid. (EFE)

Hay un silencio punzante en la planta baja del centro comercial. No hace frío pero apetece abrigarse. Las camas elásticas para los niños están plegadas. No funcionan los ascensores ni las escaleras mecánicas. Únicamente están abiertos un Supercor y una farmacia. “Estábamos acostumbrados al ruido de las máquinas que mantienen el hielo, pero es que ahora están encendidas a tope casi todo el tiempo para poder enfriar lo que hay ahí ahora mismo”, explica uno de los trabajadores del supermercado. La morgue está justo encima. Él y sus compañeros prefieren no pensar en lo que ocurre desde hace dos semanas al otro lado del techo. Aunque el sonido es “estremecedor”. “El viernes fue increíble. Las furgonetas estuvieron entrando y saliendo todo el día”, cuenta. “Viene menos gente a comprar, claro. La mayoría de lo que vendemos son pedidos”.

La cristalera que permitía ver la pista de hielo desde el área de los cines, en la segunda planta, está tapada, y todos los accesos a esa zona del recinto están vallados o protegidos por agentes de la Policía Nacional y Policía Municipal. Por encima del hielo solo se mueve la UME. Los ataúdes están recostados sobre grandes rectángulos de plástico grueso y verde (o garnaches, usados como suelo en las tiendas de campaña militares), para que la madera no repose directamente sobre la superficie congelada. Los efectivos de las fuerzas armadas se mueven entre esos islotes de féretros pisando sobre esterillas. Por ellas circulan también los carritos funerarios llevando y trayendo fallecidos en una ceremonia que no se interrumpe.

Es la zona cero de la pandemia. Lo único que refleja la verdadera magnitud de lo que está ocurriendo desde hace un mes en España es esta acumulación de cajas marrones que tapa casi todo el blanco del hielo.

Agentes de la Policía Nacional y militares de la UME responsables de la morgue. (EFE)
Agentes de la Policía Nacional y militares de la UME responsables de la morgue. (EFE)

El mayor desgaste lo están soportando los militantes de la UME. “Esto es muy duro, no lo vamos a negar”, admite Aurelio Soto, portavoz de la unidad, que también están montado hospitales de campaña y desinfectando residencias de mayores por todo el país. “Nosotros estamos en contacto con los hospitales. El Palacio de Hielo es un depósito intermedio, no una morgue propiamente dicha. Cuando algún hospital tiene su almacén de cadáveres lleno y no puede acoger más, nos avisa y acudimos para traerlos hasta este punto”, explica el portavoz. “La recogida se suele hacer por la noche, al final de toda la jornada. Nosotros nos encargamos de todo. En los hospitales desinfectamos los cuerpos y los embolsamos cerrando las aperturas con un pegamento parecido a la silicona para dejarlas completamente selladas. Luego, se meten en ataúdes y los traemos hasta este depósito. El objetivo es darle tiempo a las funerarias para que puedan recogerlos. Ellas ya se encargan de actuar como proceda”.

Los militares que se encargan de esta labor pertenecen al Grupo de Intervención en Emergencias Tecnológicas y Medioambientales (Gietma) de la UME, adiestrados para responder a riesgos NRBQ como el SARS-Cov-2. “Todos los miembros de la UME recibimos un adiestramiento psicológico previo porque nos enfrentamos a catástrofes pero también se está haciendo una labor de refuerzo emocional con los efectivos que trabajan en la morgue”, señala Soto.

Las cámaras de la segunda morgue habilitada en Madrid por el coronavirus, en la Ciudad de la Justicia. (EFE)
Las cámaras de la segunda morgue habilitada en Madrid por el coronavirus, en la Ciudad de la Justicia. (EFE)

“Por un lado, intentamos que haya una rotación continua para dosificar la exposición al daño emocional, que no estén todo el tiempo las mismas personas viviendo esa situación. Y por otro, celebramos reuniones diarias para compartir las sensaciones e intercambiar ideas o preocupaciones. Además, la sección de psicólogos está dando apoyo durante las 24 horas del día. Pedimos a la gente que les llame para lo que necesite, que diga lo que sea si es que necesita decirlo. Están muy encima de nosotros. Posteriormente, cuando esto termine, todos recibiremos respaldo psicológico, claro”.

Funcionarios de la misma unidad prestan el mismo servicio en otras comunidades con los mismos problemas para dar sepultura a los muertos. La pista de hielo está lejos de clausurarse. El domingo se registraron en la región 310 fallecimientos como consecuencia del Covid-19. La cifra bajó el lunes a 211, pero este martes volvió a subir a 262. Con todo, los expertos coinciden en que el pico de contagios ya ha pasado en Madrid, pero harán falta semanas para que las defunciones vuelvan a los niveles normales de esta época del año. El hielo se irá renovando, pero el centro comercial ya tiene un hueco en la historia más negra de España.

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