intentó negociar su silencio con zarzuela

El bufete de Corinna envió la carta que desató el fin de Juan Carlos I e implica a Felipe VI

Kobre & Kim, abogados de la examante del Rey emérito, enviaron una misiva a Zarzuela en marzo de 2019 para recordar que Felipe VI era beneficiario de una sociedad 'offshore' de su padre

Foto: El rey Juan Carlos y Corinna, en una imagen de archivo. (EFE)
El rey Juan Carlos y Corinna, en una imagen de archivo. (EFE)

El comunicado histórico que difundió Zarzuela este domingo por la tarde es el resultado de una larga estrategia en la sombra con aroma de venganza. Felipe VI se ha visto obligado a repudiar a su padre, Juan Carlos I, tras difundirse que este manejó entre 2008 y 2012 una fundación panameña, Lucum Foundation, con la que controló una cuenta en Suiza con hasta 100 millones de dólares (unos 64 millones de euros al cambio). El escándalo amenaza con salpicar al propio jefe del Estado tras conocerse en las últimas horas que figuró como segundo beneficiario del depósito bancario de su progenitor.

Para tratar de contener la hemorragia, la Casa del Rey anunció que Felipe VI renuncia a la herencia de su padre y le deja sin asignación presupuestaria. Pero la nota de palacio también admite que, en marzo de 2019, Felipe VI recibió un escrito de un despacho de abogados británico que le informó de su vinculación con la cuenta de Ginebra. El mensaje llegó a Zarzuela desde el bufete londinense Kobre & Kim, el mismo en el que trabaja Robin Rathmell, abogado de cabecera de Corinna Larsen, examante del rey Juan Carlos. Si en algún momento Felipe VI planeó alegar que nunca tuvo conocimiento de la existencia de Lucum, el documento que le envió hace un año el despacho de Corinna le cerró esa puerta.

La comunicación no tenía lógica mercantil. Oficialmente, Lucum y la cuenta suiza en el banco Mirabaud fueron clausuradas en 2012. No quedaba ningún trámite por cumplimentar. Asimismo, Kobre & Kim no tuvo participación en la gestión de la fundación ni del depósito. Pero, en marzo de 2019, Corinna acababa de asistir al archivo en tiempo récord de la pieza del caso Villarejo sobre sus audios y recurrió a sus abogados para tratar de reactivar la causa, aunque fuera en otra jurisdicción.

El archivo de la pieza Carol

En esas cintas, la empresaria alemana implicaba a Juan Carlos I en el presunto cobro de comisiones millonarias de empresas españolas y le acusaba de haber utilizado durante años como testaferros a su primo Álvaro de Orleans, al abogado Dante Canonica y al gestor Arturo Fasana. Corinna esperaba que ese procedimiento sirviera para demostrar que todo lo que decía en las grabaciones era cierto. Sin embargo, solo un mes después de la apertura de la llamada pieza Carol, los fiscales del caso pidieron el sobreseimiento argumentando que los supuestos hechos contenidos en los audios se referían a una época en que don Juan Carlos era inviolable, por lo que no podía ser investigado.

El movimiento de marzo de 2019 abrió otro frente contra Juan Carlos I apuntando ya directamente a la cúspide de la Corona. Según Zarzuela, tras recibir la comunicación del bufete de Londres, Felipe VI “adoptó preventivamente varias decisiones”. Por un lado, “avisó a las autoridades competentes”. Por otro, respondió a Kobre & Kim que no tenía “conocimiento, participación o responsabilidad alguna en los presuntos hechos que mencionaba” en su escrito, “por lo que carecía de toda justificación lícita su involucración en los mismos”. Y tercero, compareció ante notario el 12 de abril de 2019 “para manifestar que ha dirigido una carta a su padre, el rey Juan Carlos, a fin de que si fuera cierta su designación o la de la princesa de Asturias como beneficiarios de la citada Fundación Lucum, dejara sin efecto tal designación, manifestando igualmente que no aceptaría participación o beneficio alguno en esa entidad, renunciando asimismo a cualquier derecho, expectativa o interés que, aun sin su consentimiento o conocimiento, pudiera corresponderles ahora o en el futuro en relación con la Fundación Lucum”.

Felipe VI (d) junto a su padre, don Juan Carlos. (EFE)
Felipe VI (d) junto a su padre, don Juan Carlos. (EFE)

El comunicado no aclara a qué autoridades trasladó exactamente Felipe VI la existencia de la mercantil panameña y la cuenta oculta en Suiza. La Fiscalía Anticorrupción y la Audiencia Nacional desconocían esos datos hasta hace solo unas semanas, según ha podido confirmar El Confidencial. Zarzuela tampoco explica por qué si el monarca conoció en marzo de 2019 que don Juan Carlos lo había vinculado contra su voluntad con una entidad 'offshore', ha esperado hasta ahora, en plena crisis del coronavirus, para renunciar a su herencia y dejarlo sin asignación económica.

La propia renuncia a la herencia parece un gesto más simbólico que efectivo. El artículo 991 del Código Civil establece que “nadie podrá aceptar ni repudiar sin estar cierto de la muerte de la persona a quien haya de heredar y de su derecho a la herencia”. Otros pasajes, leídos entre líneas, son inquietantes, como la parte que informa de que Felipe VI no aceptará “cualquier activo, inversión o estructura financiera cuyo origen, características o finalidad puedan no estar en consonancia con la legalidad o con los criterios de rectitud e integridad que rigen su actividad institucional y privada y que deben informar la actividad de la Corona”, admitiendo implícitamente la posibilidad de que existan otras estructuras de este tipo que todavía no son públicas.

La investigación en Suiza

El escrito de Kobre & Kim no fue el único movimiento que ha hecho Corinna contra su antigua pareja, probablemente movida a partes iguales por el desaire que sufrió tras el episodio de Botsuana, cuando fue expulsada de España por el CNI, y por las presuntas amenazas que sufrió posteriormente. Primero, para intentar que volviera con el Rey. Y, una vez descartada esa posibilidad, para que devolviera toda la documentación comprometedora que tenía en su poder.

Además del mensaje de su bufete, la examante del Rey está colaborando activamente con la Fiscalía del cantón de Ginebra en la investigación sobre los presuntos testaferros del monarca en territorio helvético: Álvaro de Orleans, Dante Canonica y Arturo Fasana. Corinna ha aportado información sobre Lucum Foundation y sobre una segunda fundación opaca con sede en Liechtenstein, Zagatka Foundation, que fue titular de otra cuenta en Suiza y de la que también se habría beneficiado Juan Carlos I.

La maniobra de marzo de 2019 ha terminado surtiendo efecto. Corinna ha logrado la muerte civil del Rey emérito y ha colocado a su hijo en la posición más delicada de su corto reinado. A pesar de la grave situación que atraviesa España por el avance de la epidemia, el monarca prefiere mantenerse por ahora en un discreto segundo plano.

Este domingo, tras el comunicado de Zarzuela, la empresaria alemana recurrió otra vez a su abogado para atribuirse la victoria y recordarle a Felipe VI que tuvo en su mano su silencio. “Desde 2018, hemos intentado en repetidas ocasiones comunicarnos a través de los canales diplomáticos apropiados, la embajada de España en Londres y la Casa Real incluida, sobre la campaña de abuso que se ha estado librando contra nuestra cliente durante ocho años”, aseguró Robin Rathmell en un mensaje difundido por una agencia de comunicación. “Se hizo caso omiso de los graves asuntos que comunicamos en detalle y en ningún momento se reconoció —ni mucho menos se tomó medida alguna para remediar— tal abuso, que ha continuado hasta hoy”.

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