VOX INTENTA CAPITALIZAR EL DESCONTENTO

El malestar prende en el campo con protestas y pone en alerta feudos socialistas

Los agricultores se rebelan porque se sienten olvidados, los barones socialistas con mayorías absolutas temen el coste electoral de las protestas y el CIS confirma el mar de fondo

Foto: Incidentes entre la Policía y los agricultores en Don Benito, el miércoles. (EFE)
Incidentes entre la Policía y los agricultores en Don Benito, el miércoles. (EFE)
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Aceituneros en Jaén cortando la autovía de Andalucía este jueves; pequeños productores agrícolas en Don Benito enfrentándose el miércoles a la Policía tras una manifestación en protesta por los costes de producción y distribución; Guillermo Fernández Vara estrenando la semana quejándose por los estragos en el campo extremeño que, a su juicio, ha hecho la subida del SMI pactada por Pedro Sánchez y Pablo Iglesias; Emiliano García-Page reclamando a Hacienda el IVA que le corresponde y atacando con dureza la negociación con ERC: "Con el Código Penal no se mercadea...". La revuelta del campo se parece cada vez más al comienzo de la lucha de los chalecos amarillos en Francia. Clases desfavorecidas y que se sienten olvidadas por un socialismo gobernante más atento al norte y a las exigencias políticas del nacionalismo, que amenazan ahora con incendiar los feudos tradicionales del PSOE.

El malestar prende en el campo con protestas y pone en alerta feudos socialistas

"El sur [entendido este no solo como Andalucía, también Extremadura, Castilla-La Mancha o Murcia] parece moverse hacia la derecha. Es un fenómeno que viene de lejos —afirma Narciso Michavila, responsable de GAD3, una de las principales consultoras de mercados y opinión pública de España—, que se comprueba elección tras elección y que se ha acentuado desde 2011. Aznar y Rajoy ganaron con 186 y 183 escaños cada uno y, sin embargo, los resultados del primero se basaron en Cataluña y País Vasco, mientras que los de Rajoy vinieron del sur".

"El sur, Andalucía, Extremadura o Murcia, se desplaza a la derecha. Es un fenómeno que viene de lejos", afirma Narciso Michavila

Los barones socialistas —"que además no dependen de Pedro Sánchez, porque tienen mayorías absolutas", insiste Michavila— temen ahora que el movimiento iniciado en el campo acabe por pasarles factura electoral. "En Andalucía, el PSOE fue el primero en coger la bandera del andalucismo: Andalucía tenía que ser igual que Cataluña, País Vasco y Galicia. Las primarias de Sánchez contra Susana Díaz fueron la lucha entre el PSC y Sevilla. Ganó el PSC, y ahora le está yendo bien. Al PSOE le va bien en el norte (Cataluña, País Vasco...), pero tiene difícil recuperarse en el sur, porque aunque el elector socialista ve bien el acuerdo con Iglesias, no ve nada bien, sin embargo, sus reuniones con Torra, el burgués de la derecha catalana", insiste Michavila.

El sur gira a la derecha

Ese descontento en el electorado socialista está detrás no solo del fenómeno andaluz —hace un año que echó a andar la primera Junta de Andalucía sin el PSOE con la irrupción de Vox— sino también de que tras meses de silencio hayan comenzado las quejas de Page en Castilla-La Mancha y de Vara en Extremadura. Las tripas del CIS hecho público ayer son significativas en esos territorios, donde está calando el descontento del campo, de los pequeños productores y de los olivareros.

El malestar prende en el campo con protestas y pone en alerta feudos socialistas

En Murcia, por ejemplo, donde el peso del campo es solo comparable al de Extremadura, en el cuarto trimestre se han ido al paro más de 15.000 personas. El SMI tiene beneficios inmediatos, pero causa también distorsiones territoriales. Los agricultores señalan que pequeños empresarios agrícolas de Extremadura, Murcia o Castilla-La Mancha no pueden asumir subidas de un 40% en cuatro años. Otras fuentes, sin embargo, rebajan el protagonismo del SMI en la crisis estructural de los problemas del campo y culpan a los precios.

Sea cual sea el origen de los males, lo cierto es que los agricultores —como en su día otros colectivos cercanos, como los cazadores o los taurinos— se sienten abandonados por un Gobierno al que ven centrado en conseguir ser investido y volcado hacia sus socios nacionalistas. "En las quejas de Vara —insiste una fuente conocedora de ambos personajes— se mezcla también Iván Redondo, el cerebro de toda la arquitectura del Gobierno de Sánchez. Vara se enfrentó a Redondo cuando este fue el asesor áulico de Monago (PP) y no acabaron nada, pero nada bien...". Cuando el ahora presidente extremeño supo que Sánchez había fichado a Redondo, lo recibió públicamente con un "lo que nos quedará por ver".

Vox, en los feudos del PSOE

Vox, que estaba presente en la manifestación del miércoles en Don Benito, en la que hubo cargas policiales, varios detenidos y que acabó con manifestantes abrazando a los antidisturbios, asegura no manejar encuestas propias que lo animen a capitalizar ese descontento del campo. El diputado al Congreso por Badajoz, Víctor Sánchez del Real, asegura: "Que te crezca un 20% el paro en tu propia comunidad autónoma es la mejor encuesta. Y el propio pulso de la calle. Lo del miércoles en Don Benito no se había vivido antes en Extremadura".

Los datos por comunidades autónomas del CIS de enero reflejan ese cambio en el eje norte-sur del que hablaba Michavila y, sobre todo, un descontento latente con la gestión del Gobierno en funciones de Pedro Sánchez que puede explicar el nerviosismo de los barones socialistas. Por ejemplo, sobre la valoración de Sánchez, si el total nacional de quienes le valoran "muy mal" es un 24,1%, en Andalucía se eleva al 28,8%; en Castilla-La Mancha, al 27,3%, y se dispara al 38,2% en la Extremadura de Fernández Vara, es decir, cuatro de cada 10 extremeños, cifras de desaprobación solo superadas por Ceuta y Melilla. Un claro contraste con Cataluña (11,6%) o el País Vasco, donde hay solo un 16% de entrevistados que valoran "muy mal" a Sánchez.

Mientras los sindicatos tradicionales se empeñan en calificar a los que se están manifestando estos días de "derecha terrateniente, carca, que intenta mantener una situación en el campo de sumisión" (Pepe Álvarez, secretario general de la UGT), Vox ve la oportunidad de recoger el voto de castigo y se pone al frente de la manifestación. De hecho —y según el CIS—, los datos de rechazo a la formación de extrema derecha en feudos tradicionales socialistas son bajos. Si la media de quienes "con toda seguridad, nunca votarían a Vox" en el resto de España es del 62,1%, en Extremadura baja al 51,3%, en Castilla-La Mancha al 50% y en Aragón al 45,9%. Cifras muy alejadas de Galicia (62,4%), Cataluña (79,8%), País Vasco (85,4%) o La Rioja (90,5%) y que muestran que, definitivamente, Vara, Page o Lambán tienen un problema.

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