La defensa espera una suspensión sin fecha

La entrega de Puigdemont herida de muerte tras la sentencia de Luxemburgo

Fuentes jurídicas temen una congelación de la OEDE de duración indeterminada. Hay varios síntomas que justifican el pesimismo con el que se ve desde España la resolución de la cuestión

Foto: La acreditación de Carles Puigdemont. (EFE)
La acreditación de Carles Puigdemont. (EFE)

La sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea tendrá incidencia directa en el procedimiento abierto en Bélgica para la entrega a España de Carles Puigdemont. El juez Pablo Llarena tiene la intención de mantener la vigencia de las euroórdenes cursadas contra él y el 'exconseller' Toni Comín, también eurodiputado, con la interpretación de que la inmunidad debe quedar suspendida de forma automática. Sin embargo, fuentes jurídicas apuntan a la dificultad de que el magistrado belga encargado de dirimir la entrega admita el mismo argumento y temen, por ello, una congelación de la OEDE de duración indeterminada.

Hay varios síntomas que justifican el pesimismo con el que se ve desde España la resolución de la cuestión. Y el optimismo que se aprecia en la defensa. El comportamiento del juez encargado del asunto es el primero de ellos. Por el momento, Jan Coopens ha resuelto dos aplazamientos consecutivos. Además, resolvió mantenerle en libertad confiando en su arraigo en Waterloo, donde lleva dos años afincado.

Pero no solo eso, la inmunidad ha sido la piedra de toque casi desde el arranque. El pasado 18 de octubre, coincidiendo con la entrega voluntaria del 'expresident', Bélgica ya evidenció las dudas que le suscitaba la elección como eurodiputado de Puigdemont. De madrugada, remitió una consulta urgente a España y pidió aclarar lo que apreció como un fleco respecto a la euroorden de España contra el 'expresident'. Entonces, el juez Pablo Llarena remitió un nuevo escrito en el que remarcaba que el líder independentista no gozaba de la misma inmunidad. El TJUE, ahora, ha fallado justo lo contrario.

Y el equipo legal del 'expresident' no va a dejar pasar esta oportunidad de oro. Cuentan también con una imagen que tendrá peso en la decisión del magistrado. El Parlamento Europeo dio este viernes inicio a los trámites para reconocer como eurodiputados tanto a Puigdemont como a Comín, solo un día después de que el TJUE fallara que los eurodiputados lo son directamente por el hecho de haber sido electos en los comicios. El procedimiento de acreditación no finalizará hasta enero, cuando la Eurocámara reanuda sus funciones tras el receso navideño. La imagen de ambos con sus credenciales provisionales se difundió por todo el mundo.

Por ello, la defensa reclamará una suspensión de la ejecución de la euroorden. Tiene otra bala más en la recámara. Otra vez el TJUE. En este caso anuló este viernes el auto por el que el pasado mes de julio desestimó la aplicación de medidas cautelares solicitadas por el 'expresident' y el 'exconseller' que hubieran permitido que ocuparan su escaño como eurodiputados en el inicio de la sesión de constitución de la Eurocámara el pasado 2 de julio en Estrasburgo (Francia).

La primera solicitud la firmó en noviembre de 2017 Carmen Lamela, pero el propio Llarena decidió retirarla tras asumir la instrucción de la causa

En su última decisión antes del periodo de vacaciones navideñas, el juez belga decidió retrasar de nuevo la vista sobre la euroorden hasta el 3 de febrero a la espera de que la justicia europea resolviera sobre la inmunidad de los afectados.

Con esta última euroorden, la Justicia española ya ha emitido tres contra el expresidente catalán. La primera solicitud la firmó en noviembre de 2017 la entonces jueza de la Audiencia Nacional Carmen Lamela, pero el propio Llarena decidió retirarla tras asumir la instrucción de la causa en diciembre: temía que Bélgica se negara a entregar al político por rebelión, situación que cerraba la puerta a juzgarle por ese delito en España. Este miedo terminó por confirmarse con la segunda euroorden, activada después de que Puigdemont fuera detenido en Alemania en marzo de 2018. Llarena consideró que era el país más propicio para solicitar la extradición del expresidente catalán por rebelión, pero la Justicia alemana solo aceptó extraditarle por malversación, lo que llevó al magistrado a retirar su solicitud y a mantenerla suspendida hasta ahora.

Tras estos dos intentos fallidos, el Tribunal Supremo confía en que la tercera euroorden termine con Puigdemont en el banquillo. A diferencia de las anteriores, en esta ocasión no se solicita su entrega por rebelión, por lo que Llarena no tiene que entrar a explicar el uso de la violencia en el proyecto independentista. Pese a ello, en las euroórdenes que se emitieron en 2017 y 2018 también se pidió su extradición por sedición y fracasaron, por lo que esta diferencia tampoco garantiza el éxito de la última. Fuentes de la defensa del 'expresident' sostienen además que en Bélgica no hay un delito equivalente al de sedición en España, tesis que, en el caso de confirmarse, dificulta el camino a Llarena.

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