ARRANCA LA XIV LEGISLATURA

Vox entra en la Mesa y facilita un puesto más a la izquierda al rechazar el pacto de Casado

Nace la Mesa del Congreso menos representativa de la historia: seis puestos incluida la presidencia para el bloque de la izquierda (PSOE y Podemos) frente a tres de la derecha

Foto: Santiago Abascal charla con Pablo Casado, este 3 de diciembre en la sesión constitutiva del Congreso de esta XIV Legislatura. (EFE)
Santiago Abascal charla con Pablo Casado, este 3 de diciembre en la sesión constitutiva del Congreso de esta XIV Legislatura. (EFE)

La decisión del PSOE de renegar a la hora de la verdad de su operación para que Vox no entrara en la Mesa del Congreso, más el rechazo de Santiago Abascal a un pacto de los partidos de centro derecha, alumbra el órgano de gobierno de la Cámara Baja menos representativo de la historia de la democracia: seis puestos, incluida la presidencia (para Meritxell Batet) para el bloque de la izquierda (PSOE y Unidas Podemos) frente a tres de la derecha, dos del PP y uno de Vox.

Al final, los socialistas renunciaron a su cordón sanitario para asegurarse la vicepresidencia primera del Congreso por la vía de concentrar sus votos en el candidato socialista, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis (108), y facilitaron así que Abascal colocara a Ignacio Gil Lázaro como vicepresidente cuarto sin que necesitara más apoyo que el de sus 52 diputados. Por el PP, Ana Pastor será la vicepresidenta segunda (101 papeletas, las de populares, Cs y Navarra Suma), mientras que Unidos Podemos mantiene a Gloria Elizo en el órgano de gobierno de la Cámara.

Vox entra en la Mesa y facilita un puesto más a la izquierda al rechazar el pacto de Casado

La lógica de la proporcionalidad se rompe del todo en el reparto de los cuatro secretarios de la Mesa. El bloque de izquierdas repartió sus votos para asegurarse tres puestos, uno para la socialista Sofía Hernanz y dos para Unidas Podemos: Gerardo Pisarello y Javier Sanz. El PP incluyó a Adolfo Suárez Illana, mientras que Vox no logró entrar con sus propios apoyos, igual que Ciudadanos, pese a los 33 votos prestados por el Grupo Popular.

Abascal llevó hasta el final su rechazo a cualquier entendimiento con los populares y Ciudadanos como el que proponía Pablo Casado. Pese a que la coordinación de los tres partidos garantizaba cuatro de los nueve puestos de la Mesa de la Cámara (dos para el PP, uno para Vox y otro para Cs), la nueva formación prefirió ir por libre y garantizarse una vicepresidencia, además de dejar fuera del reparto a los naranjas.

El diputado de Vox Ignacio Gil Lázaro, nuevo vicepresidente cuarto de la Mesa, a la derecha. (EFE)
El diputado de Vox Ignacio Gil Lázaro, nuevo vicepresidente cuarto de la Mesa, a la derecha. (EFE)

Después de facilitar que Podemos tenga tres cargos en la Mesa de la Cámara con tal de que no repitieran los de Cs, los de Abascal sostuvieron que el PP tendría que haberles votado a ellos de todas formas en vez de al aspirante del partido centrista, José María Espejo-Saavedra. El diputado de Ciudadanos, curtido en la Mesa del Parlamento catalán frente a los independentistas en los días del intento separatista, no entrará en el órgano de gobierno del Congreso y sí lo hará el representante de Ada Coalu, Gerardo Pisarello, como resaltó el dos de los conservadores, Teodoro García Egea.

Pablo Casado respondió inmediatamente, al recordar que si Ciudadanos rechazó la oferta de España Suma antes de las elecciones "y lo rechazaron regalando dos victorias a Sánchez", Vox había "regalado un representante a la izquierda" al descartar el pacto ofrecido. "La división del centro y la derecha es el salvavidas de Sánchez", sentenció.

Culpa "en exclusiva" de PP y Cs

Los socialistas contraatacaron asegurando que habían ofrecido, "hasta hoy mismo", una fórmula de cordón sanitario que hubiera aislado a los de Abascal. Planteamiento que hicieron, dijo el secretario general del grupo, Rafael Simancas, "de manera reiterada, en público y en privada". Pero el problema, a ojos del PSOE, fue que "PP y Cs no han querido aceptar ese cordón sanitario", así que la responsabilidad de que Vox haya entrado en la Mesa es "en exclusiva" de ambas fuerzas de derechas. El diputado remarcó que ellos habían hecho siempre la misma oferta: tres puestos para el PSOE, tres para el PP, dos para UP y uno más para Ciudadanos.

Los socialistas argumentan que hicieron lo posible para tender el cordón sanitario a Vox, pero le dejaron paso al priorizar la vicepresidencia primera

"Nosotros estamos muy satisfechos porque nuestros compañeros están en la presidencia [Batet], en la vicepresidencia [Gómez de Celis] y en la secretaría [Hernanz], y porque aún teniendo algunos diputados menos, tenemos un puesto más en la Mesa de la Cámara: seis puestos progresistas (tres para el PSOE y tres para Unidas Podemos) y tres para las derechas (dos para el PP y uno para Vox)", indicó Simancas.

Pero lo que no reconocía el parlamentario es que los socialistas podían haber impedido que la ultraderecha entrara en el órgano rector del Congreso si no hubieran priorizado obtener la vicepresidencia primera, reservada para Gómez de Celis. La razón es que ese puesto es capital, puesto es el que sustituye a la presidenta cuando ella está ausente o enferma, y el que puede asumir la mayor parte de las tareas de gobierno interior de la Cámara. Si el bloque progresista hubiera presentado a un tercer candidato para que este le hubiera arrebatado la silla a Vox, se exponían a entregar la vicepresidencia primera e incluso la segunda, admitían a este diario fuentes de la ejecutiva del partido. De ahí que concentraran la mayor parte de sus votos en Celis y prestaran otro puñado a Elizo, informa Juanma Romero.

Ciudadanos denunció, por su parte, una "alianza circunstancial" de PSOE y Vox porque les "conviene retroalimentarse". El diputado José María Espejo-Saavedra, candidateo fallido a una de las secretarías, señaló que era "falso" que su grupo rechazara la oferta de los socialistas. Su primera opción fue aceptar la propuesta de PP (que planteaba que de los cuatro puestos conservadores, dos fueran para ellos, el tercero para Vox y el último para Cs), y cuando Vox se negó, buscó una entente con PP y PSOE. Los socialistas plantearon entonces, dijo el diputado liberal, el reparto enunciado que les facilitaba una silla, y el PP "no tenía oposición en aceptarlo", pero el PSOE, "a última hora", prefirió que "Vox formara parte de la Mesa junto con sus socios de Podemos", informa Europa Press.

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