LA INVESTIGACIÓN CONCLUYÓ

La justicia española envía a Venezuela el caso del asesino de Usera para que le juzguen allí

Las autoridades bolivarianas se niegan a extraditar al sospechoso del triple crimen, detenido en Caracas hace un año, y piden a España el procedimiento para encargarse del juicio

Foto: El asesino acabó con la vida de tres personas el 22 de junio de 2016 en un despacho de abogados de la madrileña calle de Marcelo Usera. (EFE)
El asesino acabó con la vida de tres personas el 22 de junio de 2016 en un despacho de abogados de la madrileña calle de Marcelo Usera. (EFE)

Dahud Hanid Ortiz, el acusado de haber cometido el triple crimen de Usera el 22 de junio de 2016, será finalmente juzgado por un tribunal de Venezuela. Así lo ha decidido el juez Juan Carlos Peinado, que ha instruido la investigación hasta ahora desde el Juzgado 41. El magistrado ha optado por remitir toda la causa a Caracas con el fin de que sea la justicia de esa ciudad la que se haga cargo del procedimiento judicial que el instructor español inició nada más cometerse el asesinato que acabó con la vida de Pepe C. V. (43 años), Maritza O. R. (46 años) y Elisa C. G. (33 años).

Según considera indiciariamente probado el juez, Hanid Ortiz viajó desde Alemania la noche previa al crimen en el coche de su exmujer, llegó a Madrid, pasó por la casa del abogado Víctor Salas y luego fue a su despacho. Una vez allí, preguntó por el letrado, que en ese momento se encontraba en una vista en los juzgados de plaza de Castilla, en la otra punta de la ciudad. Al ver que no estaba y asegurarse de que pasaría por la tarde, se encerró en el baño unos minutos. Luego, salió con un puñal en la mano y acuchilló a Elisa, primero, y a Maritza, después.

Tras el doble asesinato, continúa el auto de procesamiento, Hanid Ortiz escondió los dos cuerpos y se sentó a esperar a que llegara el abogado, que era su objetivo real. El visitante quería acabar con la vida de Salas porque entendía que este había tenido una aventura con su expareja. Tras casi tres horas de guardia, sin embargo, el que entró por la puerta fue Pepe, un cliente que venía a recoger unos papeles. Hanid Ortiz, sin embargo, como no conocía el rostro del dueño del bufete, entendió que quien había entrado por la puerta era Salas y se lanzó contra él con una barra de hierro que mató en pocos segundos al recién llegado.

Acto seguido, el asesino cogió el coche que le había traído hasta Madrid y regresó por donde había venido. Los investigadores del Grupo V de Homicidios de la Policía Nacional de Madrid pronto encontraron una pista que les llevó hasta el presunto criminal, un exmarine de Estados Unidos que había dejado el ejército y rehecho su vida en Alemania. Pidieron al juez acelerar el procedimiento para detener allí al sospechoso, pero el proceso se dilató y las comisiones rogatorias no fueron cursadas hasta después de las vacaciones de agosto. Para entonces, Hanid Ortiz ya había huido a Venezuela, su país natal.

Uno de los cadáveres en el momento en el que es levantado. (EFE)
Uno de los cadáveres en el momento en el que es levantado. (EFE)

Las autoridades bolivarianas, sin embargo, no le detuvieron hasta más de dos años después. El 3 de octubre de 2018, la Guardia Nacional atrapó al presunto asesino en casa de un familiar y le encarceló. El titular del Juzgado 41 de Madrid pidió a la justicia de Venezuela que entregara al detenido, pero los tribunales de Caracas se negaron a hacerlo. Alegaron que Hanid Ortiz tenía nacionalidad de venezolana -a pesar de que tuvo que renunciar a ella cuando se presentó a la escuela de oficiales del ejército norteamericano- y recordaron al juez Peinado que el país no extradita a sus compatriotas.

El instructor español insistió, pero fue inútil. Los tribunales bolivarianos tenían muy claro que el acusado de asesinato no se movería del país. De hecho, reclamaron al magistrado de Madrid que les remitiera todo el expediente con el fin de que sean los jueces de Venezuela los que juzguen. En concreto, la corte suprema bolivariana, a través del consultado, hizo llegar un escrito al Juzgado 41 en el que pedía el sumario de la causa. Si este no llegaba, advertían las autoridades judiciales venezolanas, el sujeto quedaría libre.

Peinado envió el escrito a las partes personadas. El abogado Víctor Salas alegó que lo planteado por Caracas atentaba contra el principio del juez natural. La familia de Elisa, por su parte, no respondió al juez, que finalmente ha optado por enviar la causa a Venezuela. Serán los tribunales de ese país, por lo tanto, los que juzguen al presunto asesino por un triple crimen cometido hace más de tres años. Hanid Ortiz lleva más de un año en prisión provisional. En concreto, desde que fue detenido en octubre de 2018.

El sospechoso, de 51 años, que combatió en Irak en nombre de los Marines de Estados Unidos, según entiende el juez español, trazó un plan casi perfecto para asesinar a su objetivo. En concreto, dejó encargado a un amigo en Alemania que se vistiera de él y acudiera a su gimnasio el día que se cometió el crimen con el fin de tener pruebas de que esa jornada no se había movido de la ciudad germana. Además, le dejó la tarjeta de crédito al mismo colega para que este hiciera algún gasto en el mismo sitio. Igualmente, con el fin de demostrar que se había quedado allí, le dejó también el teléfono móvil.

Con este último, su amigo llamó a la expareja de Hanid Ortiz al tiempo que colocaba el celular junto a su propio teléfono, que en ese momento estaba conectado con el presunto asesino. De este modo, Dahud hacía creer a su exmujer que le llamaba desde su propio móvil y así, cuando la policía confirmara el posicionamiento del dispositivo, vería que este se encontraba en Alemania. La realidad era bien distinta, pues Hanid Ortiz había viajado a Madrid para cometer el triple crimen, según considera confirmado el Juzgado 41.

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