investigan cómo murió y por qué

La cabeza no fue hervida, sino quemada:lo que se sabe del crimen de Castro Urdiales

Una mujer de Castro Urdiales (Cantabria) quiso hacerle un favor a su vecina y le guardó una caja con juguetes sexuales sin saber que en ella escondía la cabeza de su marido

Foto: La casa de Castro Urdiales, en Cantabria, donde una mujer recibió una caja con la cabeza de su marido desaparecido. (Efe)
La casa de Castro Urdiales, en Cantabria, donde una mujer recibió una caja con la cabeza de su marido desaparecido. (Efe)
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Una mujer residente en la localidad de Castro Urdiales (Cantabria) estuvo guardando durante meses la caja de consoladores que una vecina le pidió que ocultase. Sin embargo, el pasado fin de semana decidió abrirla por fin y descubrió que el paquete no era lo que esperaba. Había estado custodiando aparentemente sin saberlo la cabeza de su vecino, un hombre desaparecido desde abril.

Tras conocer lo que había bajo el envoltorio, esta vecina cántabra decidió denunciar. La investigación, que permanece bajo secreto de las actuaciones por orden del juez, no ha hecho más que despertar incógnitas incluso después de que la mujer del fallecido haya sido detenida como sospechosa. ¿Cómo se produjo el crimen y cuál fue el motivo? Estas son algunas de las respuestas que ha dejado el llamativo caso de 'la cabeza en una caja'

La caja de los juguetes eróticos

Jesús María Baranda, un ex empleado de banca vizcaíno de 67 años, desapareció de forma oficial el pasado 11 de abril. En este momento, tal y como indicaron a los investigadores, ni su mujer — María del Carmen, a quien sus vecinos han definido como una persona de "carácter complicado"— ni sus allegados parecían saber nada de él.

Tras la desaparición de su marido, y en una fecha que todavía no ha trascendido, María del Carmen asegura haberse encontrado con que 'alguien' había dejado una caja en el felpudo de su casa. Tras abrirla, la ahora detenida asegura que descubrió que lo que había en su interior era la cabeza de su marido. Preocupada por que se tratase de algún ajuste de cuentas en el que el desaparecido se habría visto implicado, optó por no alertar a las autoridades.

Puerta de la casa de Jesús María B.R., la pareja de la mujer detenida en Castro Urdiales (Cantabria) precintada por la Guardia Civil. (Efe)
Puerta de la casa de Jesús María B.R., la pareja de la mujer detenida en Castro Urdiales (Cantabria) precintada por la Guardia Civil. (Efe)

La situación se volvió más complicada cuando la Guardia Civil contactó con la sospechosa para avisarle —necesitaban su autorización porque carecían de una orden judicial— de que al día siguiente acudirían a su domicilio para realizar un registro y así dar con alguna posible pista que los llevara hasta el desaparecido. En un intento por que los agentes no encontraran la cabeza y con tal de evitar que la inculpasen, la mujer, siempre según su versión, decidió deshacerse de la prueba o, por lo menos, alejarla de su vivienda.

María del Carmen optó por dejar que su vecina se la guardara. Para ello, coció la cabeza para que no desprendiera ningún olor y la envolvió en papel de aluminio para después meterla dentro de una caja. Cuando se presentó ante la casa de la vecina le pidió que le guardase el paquete poniendo como excusa que en él había una serie de juguetes sexuales que no quería que las autoridades hallasen durante el registro: "Van a pensar mal de mí".

Agentes de la Guardia Civil registran la vivienda de Castro Urdiales.( Efe)
Agentes de la Guardia Civil registran la vivienda de Castro Urdiales.( Efe)

La mujer, que comprendió su tesitura, accedió. Después de varios meses conservando la caja le pudo la curiosidad —y el fuerte hedor que desprendía —y decidió abrirla esperando hallar en ella consoladores o bolas chinas. Sin embargo, lo que descubrió fue la cabeza de su vecino hasta el momento desaparecido.

Debido a la sorpresa, la vecina de María del Carmen y Jesús María sufrió un ataque de ansiedad y tuvo que ser trasladada al centro de salud Cotolino de Castro Urdiales. Fue entonces cuando la Guardia Civil comenzó la investigación del ahora conocido como 'caso de la cabeza en la caja'.

Los agentes acudieron al domicilio de María del Carmen para preguntarle sobre lo ocurrido, esta les explicó que alguien le dejó la cabeza en la puerta de su casa y que ella la había conservado porque era el único recuerdo que tenía de su marido, presuntamente desaparecido.

Este miércoles, 2 de octubre, la Guardia Civil procedió a la detención de la mujer de Jesús María Baranda y el titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 3 de Castro acordó como medida cautelar la prisión provisional comunicada y sin fianza de la mujer.

Las últimas novedades del caso se dieron a conocer el jueves, después de que los resultados de las pruebas de ADN del cráneo confirmasen que pertenece al vizcaíno desaparecido. Además, tras interrogar a la limpiadora de la vivienda que compartía el matrimonio, la Policía averiguó que la ahora detenida había ordenado a su empleada doméstica llevar hasta el vertedero de la localidad unas bolsas de basura "muy pesadas" días después de que se conociese públicamente la desaparición de su marido. Siguiendo esta pista, en la mañana del jueves los agentes registraron el vertedero en el que supuestamente fueron depositadas las bolsas de basura.

La investigación dio más frutos este lunes después de que los agentes hayan averiguado que el fallecido contactó con sus primos a través de un móvil diferente al suyo asegurando que se encontraba bien y que estaba disfrutando de unos días de vacaciones. Un hecho que extrañó a sus parientes y que ha hecho sospechar a los investigadores de que aquel no fuera realmente Baranda.

Vista del vertedero en la localidad cántabra de Meruelo, uno de los lugares que se baraja para buscar los restos mortales de Jesús María B.R.. (Efe)
Vista del vertedero en la localidad cántabra de Meruelo, uno de los lugares que se baraja para buscar los restos mortales de Jesús María B.R.. (Efe)

Las dudas no hicieron más que aumentar después de que la sospechosa declarase ante los agentes que su marido le había abandonado y se había llevado 12.000 euros consigo.

Ahora los agentes han centrado su línea de investigación en la empleada de la limpieza contratada en el domicilio de la víctima, quien habría utilizado el vehículo del empresario para transportar las cuatro bolsas de basura — que presuntamente esconderían el cuerpo — hasta el vertedero. Por este motivo, los agentes han requisado el Audi que ha estado utilizando la ahora detenida desde la desaparición de la víctima.

Aunque los agentes no han logrado encontrar ninguna prueba en el basurero donde fue presuntamente arrojado el cuerpo de Baranda, sí han avanzado en los resultados de las pruebas de ADN de la cabeza guardada en la caja que determinan que el cráneo no fue hervido, sino quemado.

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