10 años después

Resuelto el misterioso caso de la pensión Padrón: dos crímenes y la habitación 306

En 2016, hallaron los restos de una mujer que había sido asesinada en el hostal en 2009; solo un año antes de que se cometiera otro crimen en esa habitación y con el mismo móvil

Foto: Entrada de la pensión Padrón (Tenerife), donde ocurrieron los dos crímenes. (Google Maps)
Entrada de la pensión Padrón (Tenerife), donde ocurrieron los dos crímenes. (Google Maps)

La Policía Nacional detuvo el lunes a José Antonio Luis Aguiar ('Jala') como presunto autor de un asesinato cometido en 2009 en Santa Cruz de Tenerife. El arrestado, con numerosos antecedentes policiales, ya había cumplido condena por otro crimen perpetrado un año después en la misma pensión Padrón. Con esta segunda detención, las autoridades habrían resuelto el misterioso caso de la habitación 306.

En el mes de junio de 2009, Adoración de la Cruz —la primera víctima— vivía en la Pensión Padrón, ubicada en el municipio tinerfeño de San Cristóbal de la Laguna. Un tiempo después, por causas desconocidas, la mujer pasó a compartir la habitación con el ahora condenado. Fue en la estancia número 306 donde el acusado golpeó a de la Cruz con tanta fuerza que algunos rastros de sangre quedaron salpicados en el techo.

Tras golpearla, Aguiar estranguló a la mujer hasta producir su muerte. Tres días después, según recoge Europa Press, metió el cuerpo en un petate —era una mujer de baja estatura— y lo llevó hasta una cueva en el Barranco de Santos. Durante este proceso, el acusado hizo fotos del cuerpo; unas imágenes que la Policía Nacional pudo recuperar en investigaciones posteriores, según recoge el diario La Provincia. No fue hasta julio de 2016 cuando dos jóvenes encontraron la mochila con los restos en el Barranco de Santos y alertaron a las autoridades.

Segundo crimen en la misma habitación

Después de este crimen, en agosto de 2010, unos parientes de la propietaria de la pensión que se encontraban haciendo una reforma en el hostal, hallaron entre dos colchones de la habitación 306 unos restos humanos. Los resultados de ADN confirmaron que se trataba de Ángel Bermejo, un hombre adicto a la heroína que no mantenía apenas relación con su familia.

Los huesos de Bermejo habían permanecido ocultos por el polvo de la habitación durante meses y nadie había denunciado su desaparición.

Según el informe que presentó el fiscal en el juicio celebrado contra el ahora condenado en octubre de 2012, la víctima estuvo retenida en varias ocasiones. Al parecer, Aguiar lo ató a las patas de la cama del dormitorio de la 306 y lo agredió con la intención de que le diera los mil euros que cobraba de pensión.

El acusado cumple condena por el asesinato de Bermejo, pero ha sido nuevamente acusado del crimen ocurrrido en 2009

Los forenses concluyeron que Bermejo murió tras ser golpeado con un objeto contundente, mientras que los fiscales defienden que fue torturado durante los tres meses en los que estuvo retenido.

Las pistas que condujeron a los agentes hasta Aguiar fueron encontradas en la propia habitación: una colilla y un vaso dosificador de metadona a nombre del acusado. El ADN impregnado en ambos objetos los llevó directamente hacia el ahora condenado, quien acumulaba un amplio historial delictivo en el que figuraban al menos tres delitos por maltrato a mujeres.

El juez de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife condenó a Aguiar a 17 años de prisión por el asesinato de Ángel Bermejo; una pena que sigue cumpliendo actualmente en la prisión de Tenerife II, donde ha sido arrestado.

Dos víctimas con el mismo perfil

Sin embargo, el crimen por el que fue detenido este lunes es el que se remonta al año 2009 y que pareció quedar apartado después de que las autoridades no lograran dar con su asesino. Pero fue a raíz de la inspección ocular realizada en el hostal por entonces cuando descubrieron que los restos de sangre del techo no pertenecían a Bermejo.

Años más tarde, tras el hallazgo de los huesos en el Barranco de Santos (2016), el Grupo de Homicidios de la Policía Nacional de Santa Cruz de Tenerife comprobó que los huesos eran de una mujer, así que compararon el ADN de los mismos con el de la sangre encontrada en la habitación 306 y ambas coincidieron: se trataba de Adoración de la Cruz, vista por última vez en 2009 (aunque su hija denunció su desaparición en 2013).

Ambas víctimas compartían un perfil similar, vivían solas, cobraban una pensión mensual por invalidez o discapacidad, no mantenían contacto con sus familias y con una adicción a las drogas; de hecho, fue así como conocieron al responsable de su muerte.

Desde entonces, los agentes mantuvieron a Aguiar como principal sospechoso, ya que cumplía condena por el asesinato de un hombre en el mismo lugar en el que hallaron los restos de la mujer.

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