Las pruebas de ADN cierran el caso

La resolución de un crimen de la posguerra arroja un "descubrimiento inquietante"

El exguarda de los Picos de Europa y exalcalde de Sotres (Asturias) Eloy Campillo fue llevado al monte por los maquis en 1945, pero uno de los huesos que aparecieron en el lugar no era suyo

Foto: Exhumación de restos de la Guerra Civil - Archivo. (EFE)
Exhumación de restos de la Guerra Civil - Archivo. (EFE)
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Unas pruebas de ADN han determinado que los restos del exguarda de los Picos de Europa y exalcalde de Sotres (Asturias) Eloy Campillo, desaparecido en 1945, fueron arrojados al fondo de una sima del macizo de Ándara, en la zona oriental del parque natural. Pero el mismo estudio genético ha arrojado un "descubrimiento inquietante": uno de los huesos analizados no correspondía al hombre llevado al monte por los maquis, sino a una mujer, inmadura, probablemente adolescente, de entre 10 y 14 años.

Los huesos de Campillo fueron localizados a finales de agosto de 2018 por un grupo de espeleólogos del Interclub Tracalet-Flash, que se dedican a explorar las simas de Picos de Europa. El hallazgo fue completamente fortuito. El azar quiso que el último día de la campaña accediese a la torca el espeleólogo Salvador Ibáñez, ocupado hasta entonces en la exploración de otras cavidades. Acostumbrado a dibujar huesos humanos en la asignatura de Anatomía Morfológica, a 130 metros de profundidad reparó en un hueso que identificó al instante como un fémur.

A partir de ese momento, localizó más huesos y trozos de lo que parecía ser un correaje en otra repisa situada 20 metros más abajo,y en el fondo del pozo, a 180 metros. El grupo de espeleólogos dio parte a la Guardia Civil y a los dos días el Grupo de Rescate e Intervención en Montaña (GREIM) organizó el descenso y recogió de entre los numerosos huesos tres trozos de un correaje de cuero junto a 24 restos óseos y una pieza dentaria con posible apariencia humana.

Posteriormente, la médico forense de Torrelavega, tras una segunda inspección, seleccionó un húmero, una tibia, un fémur, un hueso coxal, un fragmento de maxilar inferior con un molar, dos fragmentos craneales y la pieza dentaria hallada suelta para enviarlos al Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses de Madrid.

El contraste con las muestras de ADN de su hija, Mercedes Campillo, daba como resultado una probabilidad de paternidad del 99,99999996%

Para poder abordar adecuadamente desde un primer momento el hallazgo, resultó determinante que, además de expertos alpinistas, los miembros del GREIM fueran grandes conocedores de la historia reciente de los Picos de Europa y en sus diligencias hiciesen constar la posible vinculación de los restos encontrados con la desaparición en el año 1945 del guarda del coto nacional de los Picos de Europa Eloy Campillo.

El despacho jurídico y pericial Rodríguez Palomares explica que tan pronto como la familia de Campillo tuvo conocimiento del hallazgo procedió a personarse en las diligencias previas instruidas por el Juzgado de San Vicente de la Barquera. Los primeros resultados fueron esperanzadores. El análisis desveló que pertenecían a un varón, de talla aproximada a la del desaparecido y con un margen de edad biológica (entre 30-40 años) compatible con la de Eloy, a punto de cumplir 31 cuandodesapareció.

Seis meses después de conocer los primeros datos, llegaba la confirmación: el contraste de las muestras de ADN de su hija, Mercedes Campillo, con las de los restos óseos recogidos resultaba en una probabilidad de paternidad del 99,99999996%.

El delito habría prescrito

No obstante, quedó un cabo suelto a la hora de cerrar el caso. Los forenses determinaron que el fémur encontrado correspondía a un menor y las pruebas genéticas determinaron que se trataba de una mujer de entre 10 y 14 años. Los datos de ADN se introdujeron en la base de datos nacional sobre desaparecidos sin conseguir detectar coincidencia genética con ninguno de los perfiles registrados.

Respecto a la posible fecha de su muerte, señalaban entre 20 y 25 años, aunque el informe aclaraba que, debido a que el proceso de degradación se había producido en el interior de una cueva, en condiciones ambientales constantes, la fecha de la muerte podía estar mucho más alejada en el tiempo. El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de San Vicente de la Barquera no estimó continuar con las investigaciones judiciales, pues consideró que, dado el tiempo transcurrido, cualquier delito que se hubiese podido cometer ya habría prescrito.

Mercedes Campillo está pendiente de que el Juzgado le entregue el material encontrado y los restos óseos de su padre, pues hasta la fecha no lo han hecho, a pesar de su insistencia, y no ha cejado en su lucha por intentar recuperar el resto de los huesos de su padre que aún permanecen en el fondo de la torca. La familia ha procedido a solicitar la recuperación de los restos localizados en la sima de Topinoria (Torca SN2), de conformidad a la Ley de Memoria Histórica 52/2007 y por el protocolo propuesto por el Ministerio de Presidencia, en la Orden PRE/2568/2011.

Picos de Europa. (C.C.)
Picos de Europa. (C.C.)

Para acometer los trabajos han ofrecido su desinteresado apoyo a la familia un variado grupo de profesionales que ya ha colaborado con ellos en intentos anteriores de localización e identificación del desaparecido.

La familia de Eloy Campillo ha informado del operativo al vicepresidente del Gobierno de Cantabria, Pablo Zuloaga, quien, según Rodríguez Palomares, "ha tomado mucho interés en el caso y que, junto con la directora general de Patrimonio Cultural y Memoria Histórica, Zoraida Hijosa, estudian la gestión de los permisos administrativos necesarios y las posibles medidas de apoyo logístico e institucional que puedan prestar".

Todo ello en coordinación con el GREIM y la Fundación Espeleosocorro Cantabria, dadas las dificultades que representa realizar una intervención antropólogo-forense en el fondo de una sima a una profundidad de 180 metros.

Maquis contra Guardia Civil

La desaparición de Eloy Campillo está relacionada con el tristemente célebre suceso histórico acaecido el 22 de abril de 1945 en Pandébano, cerca de Sotres (Ayuntamiento de Cabrales-Asturias). Ese día se habían dado cita varios guerrilleros y algunos vecinos en un conjunto de cabañas para celebrar con una comida la inminente caída de Berlín, anunciada en prensa como la última gran batalla en Europa durante la Segunda Guerra Mundial.

Fruto de una confidencia, la Guardia Civil tuvo conocimiento de la reunión y once guardias y un cabo rodearon de madrugada las cabañas. Se produjo un cerco con lanzamiento de bombas de mano e intenso fuego de fusilería en el que resultó muerto el jefe guerrillero Ceferino Roiz, 'Machado'.

El suceso tuvo un final inesperado. El guerrillero Hermenegildo Campo, 'Gildo', que no había acudido a la cita, escuchó desde su escondite en Sotres los disparos y acudió en ayuda de sus compañeros. Cambiando hábilmente de posición, comenzó a disparar sobre los guardias causando tres bajas entre ellos y haciéndoles pensar que un grupo más numeroso les atacaba. La Guardia Civil emprendió la retirada en dirección al pueblo de Bulnes.

Roto el cerco, los guerrilleros reunieron en Sotres a todos los vecinos invitados al festejo, entre los que se encontraba Campillo, y les obligaron a acompañarles en su huida al monte para aclarar lo sucedido e identificar al posible delator. La profunda investigación realizada por Antonio Brevers para su libro 'La Brigada Machado' revela como aquella noche en lo alto de Sotres, en el interior de una cueva de difícil acceso llamada Maricuca, tuvieron lugar los duros interrogatorios a los vecinos.

Desde un primer momento las sospechas se centraron en Eloy por ser "de derechas, como todos los funcionarios de la época y además alcalde de barrio en Sotres". Pero Campillo defendió su inocencia hasta el último momento y reconoció que, "en confianza", había hablado de la fiesta con su compañero, otro guarda del coto nacional de los Picos de Europa, al que en todo momento responsabilizó de lo sucedido.

Gracias a la investigación de Brevers, la familia pudo conocer que el fallecimiento de Campillo tuvo lugar en la noche del 24 de abril de 1945, después de ser apartado del grupo que se dirigía a Bejes, tras atravesar la Canal de las Vacas. Un disparo acabó con su vida y posteriormente los guerrilleros arrojaron el cuerpo a una torca hasta hoy desconocida, en la zona de Ándara.

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