Las sospechas se centran en su pareja

El coche de la víctima puede ser la clave en el 'crimen de la cabeza' de Castro Urdiales

La empleada del hogar y la sospechosa introdujeron en el vehículo cuatro bolsas de basura bastante pesadas. Usó el coche para llevarlas hasta un contenedor y arrojar ahí su contenido

Foto: La Guardia Civil inspecciona la casa donde vivía la pareja de Castro Urdiales. (EFE)
La Guardia Civil inspecciona la casa donde vivía la pareja de Castro Urdiales. (EFE)

María del Carmen, de 61 años, todavía no ha pronunciado ni una palabra. Al menos formalmente. La sospechosa de haber matado a su marido en Castro Urdiales ni declaró ante los investigadores de la Guardia Civil ni tampoco quiso responder a las preguntas del juez instructor que la envió a prisión provisional y sin fianza. La decisión de su silencio en realidad la tomaron sus abogados, que le han recomendado que no diga ni 'mu' mientras se mantenga el secreto de sumario.

Ahora las pesquisas están centradas en encontrar el cuerpo de Jesús María Baranda Ricondo, labor que se presenta harto complicada. De momento, los agentes han logrado ya centrar con exactitud la fecha de la muerte del exempleado de banca. Consultaron a la empresa de telefonía de Jesús María sobre el día en que su móvil dejo de tener actividad. La fecha coincide con lo que cuentan los primos del desaparecido: "Un día le llamamos y daba apagado siempre. Nos pusimos en contacto con Carmen y ella nos explicó que se le había caído el móvil en la bañera y ya no funcionaba (curioso, porque la casa no tiene bañera, solo plato de ducha). Entonces nos dio un número nuevo. Le llamábamos y él no cogía nunca. Sí que mandaba mensajes como que estaba de vacaciones en Galicia y cosas así, pero al final nos mosqueamos y le advertimos que si no cogía las llamadas íbamos a denunciar a la Guardia Civil. Ese día también dejo de funcionar ese teléfono, supongo que por la amenaza".

La sospechosa explicó a los agentes que "Jesús Mari la había abandonado y se había ido de casa"

Carlos y Alfonso, las personas más cercanas a Jesús, acudieron al cuartel de la Guardia Civil a contar que no sabían nada de su primo y que sospechaban que algo le había pasado. Desde el cuartel llamaron a María del Carmen para interrogarla. Ella explicó a los agentes que "Jesús Mari la había abandonado y se había ido de casa". Que ya no la quería. También explicó que antes de abandonarla "cogió 12.000 euros que tenían en casa". A Alfonso y a Carlos les sonó a chufla: "Pero si a nosotros nos dijo que estaba de vacaciones en Galicia, luego que había regresado y que se había ido con un amigo a un chalé del País Vasco", se queja Carlos. A pesar de las contradicciones y de lo extraño de la desaparición, el juez archivó el asunto.

Si se reabrió la investigación judicial fue porque el miedo atenazó a Carmen. Hace un mes, los responsables del caso le anunciaron que al día siguiente irían a registrar la casa si no tenía inconveniente. No contaban con una orden del juez y necesitaban su consentimiento. Ella fue todo colaboración, pero antes de que llegaran se acercó a casa de una amiga y le pidió que le custodiara una caja. Explicó a su amiga que el receptáculo contenía juguetes sexuales y que le daba una vergüenza inmensa que la Guardia Civil los encontrase. ¡Qué iban a pensar de ella! La amiga fue todo comprensión. Un mes después no pudo aguantar la curiosidad, retiró la tapa y se encontró un cráneo envuelto en papel de aluminio. Le dio una crisis de ansiedad.

El coche de la víctima puede ser la clave en el 'crimen de la cabeza' de Castro Urdiales

Han sido siete meses en los Carmen ha dispuesto del dinero que ha querido de la cuenta de Jesús María Baranda Ricondo. Ella estaba autorizada en el banco y como su pareja estaba oficialmente desaparecida, que no muerta, seguían ingresándole la pensión de la que ella disponía a su antojo. También usaba el Audi de su marido. Pero, sin duda, el testimonio más importante es el de la mujer contratada para limpiar en la casa de la pareja. Esta señora explicó a los investigadores que pocos días después de desaparecer el señor, Carmen le pidió que metiese el coche de Jesús María en el parking del edificio. Nunca solían hacerlo porque la plaza era complicada, de esas en las que hay que hacer muchas maniobras para no golpear la carrocería con una columna. La empleada de la limpieza le hizo caso. Introdujo el vehículo en el garaje y luego bajó hasta el coche cuatro bolsas de basura negras y bastante pesadas. Usó el coche para llevarlas hasta un contenedor y arrojar ahí su contenido.

Por esa razón, la delegación del gobierno dio orden de que se buscase en el vertedero de Castro Urdiales, pero parece que el centro es tecnológicamente tan avanzado que los responsables afirman que sería casi imposible que un cuerpo les pasara desapercibido. En la planta de basuras hay una zona donde los empleados abren las bolsas y separan el contenido. Resultaría imposible que algo tan reconocible como una mano o un pie no llamase la atención de los trabajadores, pero si el cuerpo fue descuartizado puede que haya partes menos reconocibles en las que nadie haya reparado.

Vista del vertedero, uno de los lugares que se baraja para buscar los restos mortales de Jesús María B.R. (EFE)
Vista del vertedero, uno de los lugares que se baraja para buscar los restos mortales de Jesús María B.R. (EFE)

Aun así, los investigadores han hecho cálculos y creen imposible que todo el cuerpo de Jesús María, un hombre corpulento, pudiera ir en tan solo cuatro bolsas. Lo que sí saben es que Carmen ha estado usando el coche de su marido durante todos los meses de la desaparición y sospechan que fue con ese Audi con el que se deshizo del cuerpo, quizá poco a poco. Por esa razón, lo han requisado y lo han sometido a un complejo estudio científico. Puede que los resultados acerquen a los investigadores a la solución definitiva.

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