ELEVAN EL TONO AL LLEGAR LA NEGOCIACIÓN

PSOE y Podemos rompen en el Congreso: "No son de fiar". "Basta de poner la mejilla"

Simancas se lanza contra Unidas Podemos y sus "pretendidos ministros". Podemos responde criticando el doble rasero del PSOE. Álvarez de Toledo debuta atacando fieramente a Calvo

Foto: Sánchez felicita a Simancas tras su duro discurso contra Unidas Podemos. (EFE)
Sánchez felicita a Simancas tras su duro discurso contra Unidas Podemos. (EFE)

El hemiciclo del Congreso de los Diputados aparcó por un día las telerañas que acumula desde hace seis meses para debatir sobre el Open Arms. Una jornada de estrenos —el debut de Álvarez de Toledo y Arrimadas en la tribuna y de Santiago Abascal y su duro discurso antiinmigración— servía para medir la temperatura entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, a punto de llegar a los días clave para evitar nuevas elecciones. Aunque inicialmente Unidas Podemos salvó a Sánchez de sus críticas y se centró en atacar a Carmen Calvo, el portavoz del PSOE, Rafael Simancas, despejó dudas. "No son ustedes de fiar". Eso elevó el tono de Podemos, cuya portavoz, Noelia Vera, se justificó: "Ya está bien de poner la otra mejilla".

PSOE y Podemos rompen en el Congreso: "No son de fiar". "Basta de poner la mejilla"

El martes, en la Diputación Permanente, Unidas Podemos salvó a Sánchez de acudir a dar explicaciones por el Open Arms pero entregó la comparecencia de la vicepresidenta, Carmen Calvo. Para Iglesias, la zigzagueante gestión del Gobierno sobre el barco de rescate es una oportunidad de retratar al PSOE y ve un caladero de votos en una posible repetición electoral. Para convocar el pleno, Unidas Podemos votó con la derecha, como en otros puntos lo hizo, contra el PSOE, con ERC y Bildu.

"No se puede ser Gobierno y contragobierno a la vez. No se puede aspirar a un Gobierno con el PSOE y montar con la derecha un aquelarre de reproches"


Calvo hizo un discurso plomizo y frío sobre la, en su opinión, eficaz política del Gobierno en materia de inmigración. La vicepresidenta en funciones negó cualquier cambio de estrategia con respecto al Aquarius. Eso sí, se cuidó mucho de criticar al Open Arms y mucho menos de anunciar sanciones o multas contra el barco si vuelve a puerto español. "El barco nunca ha pedido venir a puerto español. En ningún momento. Ha sido el Gobierno el que ha ofrecido los puertos españoles para que este Gobierno diera la misma respuesta siempre". Calvo alabó una y otra vez a Sánchez, al que presentó como un líder de la política migratoria europea. Cuando la bancada socialista aplaudía, el presidente asentía levemente con el móvil en la mano pero sin sumarse al aplauso la mayoría de las veces.

PSOE y Podemos rompen en el Congreso: "No son de fiar". "Basta de poner la mejilla"

Sánchez vivió una jornada plácida. Los portavoces de Unidas Podemos evitaron claramente mencionarle, como si hubiera una línea roja para no atacarlo. No habrá cortes de los diputados de Iglesias criticando a Sánchez una semana antes de que comience el baile final de la negociación, que en el Congreso se ve con un generalizado y creciente pesimismo.

Para Noelia Vera, es incomprensible el cambio del Gobierno de Sánchez, de acoger el Aquarius hace un año a poner trabas al Open Arms. "No entiendo qué ha pasado en un año. Hasta cantamos 'sí se puede' en la moción de censura". Vera reprochó a Calvo su discurso sin autocrítica. "Esperábamos al menos un agradecimiento a esa gente que hace ese trabajo en el mar, al menos una rectificación".

El más duro fue Antón Gómez-Reino, de En Marea: "Es usted la primera profesora de Constitucional que no distingue entre derechos y obligaciones. Salvar vidas es un derecho ético, moral y legal". De nuevo, evitó a Sánchez. Enrique Santiago, de IU, avisó a Sánchez de que ellos son "un socio fiable". Pablo Iglesias no subió a la tribuna y entró al hemiciclo desde la primera planta para evitar a la prensa. Por la mañana, había reiterado que aceptaría el Gobierno de coalición si le daban las políticas activas de empleo, algo que Sánchez ya descartó en julio.

En julio, fue la portavoz socialista, Adriana Lastra, la que enterró cualquier posibilidad de acuerdo con un duro discurso, y esta vez se repitió el guion

De poco sirvió que Podemos no cargara las tintas en su primera intervención. Rafael Simancas, número dos del grupo socialista, subió a la tribuna para dejar claro que para el PSOE Podemos es ahora mismo un partido tóxico. Criticó cómo se convocó el pleno extraordinario. "¿Querían darnos una lección? ¿Saben qué lección hemos aprendido? Que no son ustedes de fiar. Utilizan el primer flanco que ven para sumar sus votos a la derecha. No se puede ser Gobierno y contragobierno a la vez. No se puede aspirar a formar parte de un Gobierno cuyo presidente va a la cumbre del G-7 y manifestarse en la puerta, en la contracumbre, a la vez. No se puede aspirar a un Gobierno con el PSOE y montar con la derecha un aquelarre de reproches a la vicepresidenta. ¿Pero qué bandazos? Se ha hecho lo que se tenía que hacer".

Más adelante, llamó a Vera "pretendida ministra" y terminó rescatando una vieja intervención de Iglesias: "Una vez escuché a Iglesias decir, en tono jocoso, eso sí, que gestionar el Estado no es muy sexy, que lo que tiene erótica es combatir el capitalismo, que gestionen los socialistas. Pues eso, señor Iglesias, pues eso”.

Iglesias, en el pleno. (EFE)
Iglesias, en el pleno. (EFE)

En julio, fue la portavoz socialista, Adriana Lastra, la que enterró cualquier posibilidad de acuerdo con Unidas Podemos con un duro discurso, y esta vez se repitió el guion. Significativamente, los socialistas aplaudieron a rabiar ese discurso y Sánchez se levantó para felicitar a Simancas por su intervención. Simancas también negó que el cierre del Congreso sea culpa de los socialistas.

El discurso supuso entre Unidas Podemos una prueba más de que el PSOE prefiere elecciones que pactar con ellos. "El agresivo discurso de Rafael Simancas contra Unidas Podemos en un pleno (que era para hablar de refugiados y del Open Arms) es una prueba más de que la agenda del PSOE es ir a elecciones. No es momento de atacar a UP, si de verdad hubiera voluntad de pacto", reaccionó en Twitter Juan López de Uralde.

Uralde: "El agresivo discurso de Rafael Simancas contra Unidas Podemos en un pleno es una prueba más de que la agenda del PSOE es ir a elecciones"


En su segundo turno, Podemos ya sí subió el tono. Noelia Vera acusó a los socialistas de usar con ellos "un tono paternalista, prepotente y de superioridad moral". Noelia Vera hizo una pausa antes de tirar con todo a Calvo y abrió los brazos. "Con toda la poca vergüenza viene hoy aquí a enfrentarse a Salvini cuando en casi un mes no le ha hecho frente. Eso sí que no es de fiar. Ya está bien de poner la otra mejilla".

Vera criticó entonces el doble discurso del PSOE en inmigración. “¿Que no somos de fiar? Vamos a hablar única y exclusivamente de política migratoria, no vamos a usar esto para hacer campaña electoral, si es que ya ha empezado. ¿Con qué PSOE nos sentamos a negociar? ¿Con el que se enorgullece de Salvamento o el que recorta su plantilla? ¿Con qué PSOE? ¿Con el que dice que va a quitar las concertinas o con el que por lo bajini da 35 millones a Marruecos para que endurezca la presión? ¿Qué PSOE es el de fiar? ¿El que dice que va a cerrar los CIE o el que hace devoluciones en caliente?".

"Con poca vergüenza viene aquí a enfrentarse a Salvini cuando no le ha hecho frente. Eso sí que no es de fiar. Ya está bien de poner la otra mejilla"

En el hemiciclo, la impresión generalizada es que, salvo giro de última hora, Iglesias y Sánchez pilotan dos coches en rumbo de colisión. Tras el discurso de Simancas, un socialista presente bajó el pulgar en señal de que el acuerdo estaba KO. En los pasillos, algunos hacían cábalas sobre cómo iban a hacer campaña aunque, como en julio, esto solo depende de dos personas, Iglesias y Sánchez, y quizá ni ellos conocen aún el desenlace.

El pleno, el primero en seis meses, tenía otros puntos de interés, como el debut de Cayetana Álvarez de Toledo como portavoz del PP. Esta garantizó emociones fuertes y discursos vibrantes si hubiera legislatura. Álvarez de Toledo atizó sin piedad a Calvo. "No se imagina con qué interés afronto la posibilidad de debatir con usted. Son tantas sus frases extravagantes en toda su trayectoria, las veces en que ha ofendido la inteligencia de los españoles, la Constitución, el diccionario, la enciclopedia... ¡hasta la Wikipedia! Y es usted hasta tal punto la impúdica exhibición del mal gobierno, que encararla consigo misma sería no ya necesario, urgente, incluso diré gozoso".

PSOE y Podemos rompen en el Congreso: "No son de fiar". "Basta de poner la mejilla"

Para Álvarez de Toledo, Sánchez y Salvini son las dos caras de la misma moneda, porque los dos utilizan la inmigración para sacar votos. El debate entre Calvo y Álvarez de Toledo tuvo un punto desabrido, porque la vicepresidenta, de forma ostensible, se negó a mirarla cuando hablaba la portavoz popular, a pesar de que esta requirió su atención varias veces.

Inés Arrimadas también se estrenó en la tribuna como portavoz de Ciudadanos, que no tuvo el mismo discurso que Marcos de Quinto sobre el Open Arms. Arrimadas hizo mención una y otra vez a las mafias, como si los inmigrantes no cruzaran el Estrecho movidos por su voluntad, y, sobre todo, criticó los cambios de Sánchez: "No tiene política de improvisación sino un recopilatorio de bandazos e improvisaciones".

El único líder de un partido que subió a la tribuna fue Santiago Abascal, encantado con un discurso sobre inmigración en el que marcó distancias con el resto y se alineó con Salvini y Viktor Orbán. "Pido perdón al pueblo italiano, por el ataque brutal que ha recibido su soberanía, contra la que se ha puesto en marcha la formidable maquinaria de propaganda internacional progre". El líder de Vox desplegó un duro discurso antiinmigración jamás escuchado antes en el Congreso, al que calificó como "el templo de la hipocresía".

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Abascal vinculó la inmigración ilegal con la ruina económica y el terrorismo yihadista, y lo achacó a una "alianza entre los oligarcas progres y los caciques de Bruselas". "En 2015, vivimos una gran oleada migratoria. Por aquel entonces, el malo era Viktor Orbán, al que lapidaron como hoy hacen con Salvini. (…) Decidió defender sus fronteras y no ceder a la imposición globalista. Le acusaron de lo mismo que me van a acusar a mí hoy: de racismo, de xenofobia, de insolidaridad. Por desgracia, las advertencias del señor Orbán se cumplieron, y muchos de los terroristas que atacaron con extrema crueldad las ciudades europeas habían entrado en el continente gracias a esa bienvenida que ustedes les otorgaron. Ese fue el caso, por ejemplo, de los autores de la masacre de Bataclan".

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