Sánchez, pendiente de los pactos del 26-M

Sesión de investidura y Gobierno para julio y las Cámaras sin arrancar hasta septiembre

La oposición teme que Sánchez repita la operación de imagen de su primer Gabinete y después se vaya de vacaciones sin que sus ministros pasen por el Parlamento

Foto: La presidenta del Congreso, Meritxell Batet. (EFE)
La presidenta del Congreso, Meritxell Batet. (EFE)

A la espera de los pactos obligados después del 26-M, Pedro Sánchez alarga los trámites y gestiones para su investidura como jefe del Gobierno hasta adentrarse en el mes de julio, ya en vacaciones parlamentarias y con las Cámaras sin margen hasta septiembre para ponerse a pleno rendimiento legislativo. Después de las elecciones generales del 28 de abril, el dirigente socialista dejó pasar todo el mes de mayo porque había comicios municipales y autonómicos, y a partir de la próxima semana parece que empezará de cero las negociaciones, una vez que ha recibido el encargo del Rey y su candidatura ya es oficial. Si la sesión de investidura de julio resultara fallida, se abre un periodo de dos meses para otros intentos que, de no fructificar, darían paso a nuevas elecciones en noviembre.

La parsimonia de Sánchez no tiene precedentes, ni siquiera en los casos de los candidatos a la presidencia del Gobierno que dependían de varios grupos distintos al propio para resultar investidos. El dirigente socialista tiene menos escaños (123) que ningún otro aspirante en la historia de la democracia, pero la ventaja, resaltada por él mismo, de no tener una alternativa enfrente. La oposición de centro derecha está partida en tres y el conglomerado de grupos del resto de la izquierda (Podemos), nacionalistas, independentistas y regionalistas ofrece múltiples posibilidades de acuerdos, entre síes y abstenciones, que garanticen al candidato del PSOE seguir en la Moncloa.

Sesión de investidura y Gobierno para julio y las Cámaras sin arrancar hasta septiembre

Sánchez no ha fijado objetivo de plazo alguno para acudir al Congreso con su proyecto de gobierno y se limita a anunciar una primera ronda de conversaciones para la próxima semana con los tres principales partidos de la Cámara. Lo hace mes y medio después de celebrarse las elecciones y empieza, fiel al protocolo, por dos dirigentes políticos, Pablo Casado y Albert Rivera, que sabe que no le van a apoyar. Luego le tocará el turno a Pablo Iglesias, pieza clave, aunque sus votos no sean los suficientes para conformar una mayoría de gobierno.

La presidenta del Congreso, Meritxell Batet, no quiso adelantar la fecha de la sesión de investidura de Sánchez, cuestión que quiere despachar más adelante con el candidato, mientras fuentes parlamentarias admiten que la previsión del presidente del Gobierno en funciones es dejar el pleno para julio y apuntan en concreto la fecha del 9. Aducen que Sánchez tiene antes compromisos internacionales, como la cumbre del G-20 convocada en Japón para el último fin de semana de junio.

De confirmarse esas fechas, el actual inquilino de la Moncloa prolongará todos los plazos habituales para una investidura. Ni Mariano Rajoy, experto casi siempre en el manejo de los tiempos, se tomaba dos meses y medio para acudir al Congreso a presentar su candidatura, como planea hacer el dirigente socialista. Después de ganar las elecciones del 26 de junio de 2016 con 137 diputados y sin apoyos para ser investido en ningún caso por el 'no es no' de Sánchez, el entonces presidente del PP recibió al mes justo el encargo de intentar la formación de Gobierno, hizo las gestiones pertinentes que resultaron infructuosas salvo con Albert Rivera y el día 30 de agosto acudió a la sesión de la Cámara Baja para resultar rechazado. En octubre, a la segunda y después de que el PSOE forzara la salida de su secretario general, pudo arrancar la legislatura.

Sesión de investidura y Gobierno para julio y las Cámaras sin arrancar hasta septiembre

Ahora, el aspirante, como los jefes de los demás partidos, está pendiente de los pactos, en su caso con Podemos, los nacionalistas e incluso Ciudadanos en algunas instituciones, y esos intereses se cruzan con los acuerdos para su investidura. La primera ronda de conversaciones le sirve para llegar al sábado 15, día en que se constituyen todos los ayuntamientos. Pero las asambleas autonómicas no acabarán de formarse hasta la semana siguiente, el 21 la de Castilla y León. Solo a partir de entonces se empezará a ver el reparto final del poder regional y local y su repercusión en los apoyos a Sánchez.

Si el candidato socialista al final se salta junio y logra ser investido en esa segunda semana de julio, aunque sea sin mayoría absoluta y en segunda votación, podría presentar en sociedad su nuevo Gabinete inmediatamente. Pero será ya época de plenas vacaciones parlamentarias, sin tiempo para que los ministros acudan a las comisiones de ambas Cámaras (aún por constituirse) con sus proyectos, salvo que se habiliten algunas sesiones extraordinarias en agosto.

Viendo venir los planes del dirigente socialista, el Grupo Popular intenta que esas comisiones se formen ya, aunque no se sepa qué estructura de carteras y responsabilidades tendrá el segundo Gabinete de Sánchez. El PP quiere evitar así que Sánchez repita la operación de imagen de su primer Gobierno y después se vaya de vacaciones en agosto, como buena parte de los españoles, sin que la oposición tenga ni la oportunidad de estrenarse.

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