EN EL JUICIO DEL 'PROCÉS'

La fiscal defiende a sus testigos y Marchena pone coto a la agresividad de los abogados

El presidente del tribunal paró los pies a varios de los abogados por sus preguntas

Foto: La fiscal Consuelo Madrigal, en el juicio del 'procés'. (EFE)
La fiscal Consuelo Madrigal, en el juicio del 'procés'. (EFE)

La Fiscalía se ha cansado de que las defensas también acusen. El martes, continuó el desfile de policías nacionales en el juicio del 'procés' y los abogados de los líderes independentistas pusieron el foco en el uso de la fuerza. "¿Emplearon las defensas?", "¿pegaron puñetazos?", "¿les pisaron?"... Las preguntas se repitieron una y otra vez con un claro objetivo: poner a los agentes contra las cuerdas. Tras ver cómo sus testigos se convertían en acusados por momentos, la fiscal interrumpió el interrogatorio de la abogada de Cuixart para protestar, pero sus primeras palabras no se escucharon: en su afán de cortar a la letrada, se había olvidado de activar el micrófono. Su queja se extendió entonces entre cuchicheos: "Ha dicho que esto no es un juicio a la policía".

La sesión arrancó con lesiones y anécdotas. Golpes en manos, piernas, brazos... Según relataron los agentes, las patadas en los testículos también fueron habituales en sus intervenciones. La Fiscalía centró el interrogatorio en lo que vieron, volviendo así a la palestra algunas de las palabras que ya forman parte del diccionario del 'procés' —al menos, del que utiliza la policía—: "masa", "hostilidad", "agresividad"... Las declaraciones no dieron nuevas claves, pero reforzaron la idea de que en el 1-O no solo hubo 'gent de pau'. Los testigos, de hecho, no dudaron en pintar a los 'mossos' como los más pacíficos del lugar: "Tenían una actitud pasiva totalmente".

La mañana parecía poder resumirse en dos palabras: 'déjà vu'. Los policías incidían en aspectos ya comentados en sesiones anteriores, convirtiéndose entonces sus experiencias personales en lo más novedoso. En el 'ranking' de las anécdotas, destacaron tres: "Sacamos las defensas porque a un compañero le tiraron una moto encima", "vi a una señora con un carrito de bebé en el que no había ningún bebé" y "me consta que una urna estaba escondida en una cámara frigorífica".

La calma con la que transcurrió la jornada hizo que las defensas y las acusaciones se erigieran como los verdaderos protagonistas. Los abogados de los acusados no dudaron en sacar el colmillo durante sus interrogatorios, para lo que preguntaron una y otra vez sobre el uso de las porras y la fuerza que emplearon en sus intervenciones. "¿No vio que se quitara a la gente estirando de los pelos, por la entrepierna a las mujeres o por el cuello?", preguntó el abogado de Oriol Junqueras, Andreu Van Den Eynde. "¿No es más cierto que no pudo entrar porque lo intentó saltando encima de la gente, pisándola?", quiso saber la de Jordi Cuixart, Marina Roig. Cuando el argumento de que las manifestaciones eran pacíficas resulta insostenible, la estrategia pasa por responsabilizar a los policías de lo ocurrido.

La pregunta de Roig, sin embargo, acabó con la paciencia de la fiscal Consuelo Madrigal. Mientras apretaba un bolígrafo con ambas manos, lanzó su protesta: "Esto no es un juicio a la policía y hay preguntas que parece que estamos en un juicio contra la actuación policial en cumplimiento de órdenes judiciales". El presidente del tribunal, Manuel Marchena, se puso el traje de árbitro y apagó el fuego con una advertencia a la abogada: no dé por hecho aspectos que todavía no se han acreditado. Al ver que el magistrado le daba la razón, Madrigal soltó el boli y dio la batalla por ganada. Mientras tanto, Roig trató de revolverse, pero no le quedó más remedio que seguir adelante con otra pregunta.

La sesión también dejó un rifirrafe entre dos viejos conocidos: Francesc Homs y Manuel Marchena. El magistrado presidió el tribunal y redactó la sentencia que en febrero de 2017 condenó a Homs a 13 meses de inhabilitación por la consulta independentista del 9-N, pero sus caminos han vuelto a cruzarse en el juicio del 'procés', donde el exconsejero ejerce de abogado. En esta ocasión, Marchena le paró los pies al preguntar por un joven manifestante con síndrome de Down: "Sabe usted que la convención de las Naciones Unidad facilita y permite...", comenzó diciendo Homs. Antes de terminar la frase, chocó con el juez: "Vamos a ver, señor Homs, señor Homs...". El exconsejero trató de justificar la pregunta, pero solo consiguió que la reprimenda se alargara.

La última bronca la protagonizó otro de los abogados de Cuixart: Benet Salellas. Y lo hizo al preguntar por una de las palabras más repetidas por los policías: quiso saber a qué se refería el testigo cuando hablaba de "la masa". Antes de que el agente pudiera responder, Marchena explotó. "Llevamos 20 sesiones hablando de la masa y usted ahora quiere enterarse", zanjó molesto. La ronda de testigos del Ministerio Publico se prevé que termine este miércoles, tras lo que llegarán los de las defensas. Ahora queda por ver si estos añaden nuevos términos al diccionario del 'procés'.

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