en el juicio del 'procés'

Un segundo mando de Mossos carga contra el Govern: pidieron dos veces parar el 1-O

El comisario Quevedo aseguró en su declaración ante el Supremo que tanto el 26 de septiembre como el 28 se trasladaron a Forn, Junqueras y Puigdemont el riesgo que conllevaba celebrar el referéndum

Foto: El que fuera responsable de la Comisaría General Técnica de Planificación de los los Mossos durante el 1-O, Emili Quevedo. (EFE)
El que fuera responsable de la Comisaría General Técnica de Planificación de los los Mossos durante el 1-O, Emili Quevedo. (EFE)

El momento clave del interrogatorio llegó tras una hora de preguntas. Con voz pausada y constantes carraspeos, el que fuera responsable de la Comisaría General Técnica de Planificación de los Mossos durante el 1-O, Emili Quevedo, habló de cómo la policía autonómica pidió al Govern que desconvocara el referéndum hasta en dos ocasiones. La primera el 26 de septiembre, en una reunión celebrada con Puigdemont, Junqueras y Forn en la que el mayor Josep Lluís Trapero intentó "disuadir a los máximos responsables políticos de que se realizara esa actividad". Dos días después, el mayor volvió a la carga en un nuevo encuentro celebrado con el Govern, acompañado en esta ocasión por la plana mayor del cuerpo para mostrar la "absoluta unidad de acción", explicó Quevedo, que estuvo presente en esta segunda cita. Su mensaje al Govern fue claro: "Dijmos que íbamos a cumplir nuestra obligación. Ellos sabían que una cosa y otra era incompatible".

Un segundo mando de Mossos carga contra el Govern: pidieron dos veces parar el 1-O

Quevedo dio respuestas ambiguas en un primer momento, por lo que el fiscal Zaragoza terminó por plantear la pregunta de forma directa: "¿Les proponen que se desconvoque el 1-O?", lanzó. "No sé si en esos términos exactos, pero a buen entendedor pocas palabras bastan", contestó entonces Quevedo. A partir de ese momento, el mando policial fue soltando dardos contra los tres políticos que se reunieron con ellos el 28 de septiembre y explicó el papel que jugó cada uno de ellos en el encuentro: “Forn no intervino, Junqueras dijo que él creía que no habría ningún tipo de resistencia y que cuando los agentes intervinieran la gente iba a dejar pacíficamente que actuaran. El señor Puigdemont dijo que el Govern tenía un mandato que cumplir y que lo iban a llevar adelante, que entendían nuestras razones, pero que tenían un mandato avalado por las elecciones y que iban a llevar adelante sus planes", señaló. El mensaje final de Puigdemont fue tajante: "Hagan lo que tengan que hacer pero no habra ningún cambio en nuestros planes políticos".

Con el mando policial ya contra las cuerdas, el fiscal preguntó si avisaron a los tres políticos de la posible escalada de violencia el 1-O. “¿Advirtieron de problemas de orden publico y de seguridad?", quiso saber Zaragoza. "Eso le correspondía al comisario Castellví, pero en términos generales se dijo que habría una alta movilización de personas y que podría haber algún problema de seguridad en diversos supuestos, uno de ellos que hubiera enfrentamientos entre partidarios y detractores del referéndum", reconoció Quevedo. “¿Se habló de choques con las fuerzas de seguridad? ¿Se planteó ese escenario?”, preguntó de nuevo Zaragoza. “Era un posible escenario, sí”. Ni el 1-O ni el 20-S; el 28 de septiembre se ha convertido en la fecha clave en los interrogatorios a los mandos de los Mossos. Y por el momento, los dos agentes de la policía autonómica han mantenido la misma versión en cuanto a ese día: avisaron al Govern sobre el riesgo que entrañaba el 1-O, pero ellos decidieron seguir adelante.

Quevedo definió además la reunión del 28 de septiembre como "poco habitual" y "sin precedentes". Como mando de los Mossos no había participado antes en encuentros con el 'president' y 'exvicepresident', pero el propio mayor le pidió asistir en esta ocasión tras el fracaso de la cita que se había celebrado dos días antes. "Trapero me dijo: 'Hemos tenido esta reunión y la cosa no ha ido bien. Para que vea el Govern que los mandos del cuerpo tenemos una absoluta unidad de acción en este sentido, creo que sería bueno que vinieras tú y el comisario Castellví para que haya una mayor presencia de mandos'", relató. El apoyo absoluto del cuerpo quedó así demostrado, pero ni siquiera Puigdemont dio entonces su brazo a torcer.

Un segundo mando de Mossos carga contra el Govern: pidieron dos veces parar el 1-O

A la hora de cargar contra las autoridades políticas, Quevedo se mostró especialmente duro con el 'exconseller' de Interior, Joaquim Forn. El mando autonómico destacó en este sentido algunas de las declaraciones del 'exconseller' que "no nos parecieron correctas": "El señor Forn hacía público que el cuerpo de Mossos el 1 de octubre se comportaría de la misma forma que en una jornada electoral al uso, normal, y eso obviamente no nos parecía que fuera acorde con la realidad", criticó Quevedo. "No podíamos actuar como en cualquier otra jornada electoral normal en una actividad política que había sido prohibida", apostilló. Castellví abrió el camino el viernes y Quevedo no dudó en seguir sus pasos a la hora de pisotear la estrategia de defensa de sus antiguos jefes.

Defiende la actuación de los Mossos

Pese a sus críticas al Govern, Quevedo cerró filas con Castellví y defendió la actuación de los Mossos tanto el 1-O como en los días previos. Subrayó en este sentido que hubieran necesitado entre 30.000 y 40.000 efectivos para cumplir las órdenes de la Fiscalía, justificando además que los antidisturbios del cuerpo no se movieran de Barcelona durante todo el referéndum: "Lo que pasa es que en Barcelona había una serie de actividades que tuvieron a la BRIMO ocupada. Hubo una manifestación de carácter anarquista, una contraria a la celebración del referéndum, luego hubo algunos enfrentamientos a los que tuvo que asistir, una concentración de Falange delante del Palau de la Generalitat, había que cubrir también el partido del Barcelona-Las Palmas...".

Sobre el papel de los Mossos el 1-O, Quevedo defendió que aportaron "un contingente muy importante" de efectivos para "conseguir un objetivo que yo calificaría de muy ambicioso: la presencia policial en todos y cada uno de los centros previstos". Según aseguró, esta estrategia les permitió "tener una información veraz y directa de lo que ocurría en cada uno de los centros de votación", permitiendo así "a los centros de coordinación activar otras medidas que favorecieran el cierre de más centros". El mando policial trató de pintar con sus palabras la imagen de un dispositvio coordinado con Policía Nacional y Guardia Civil, pero ante las preguntas de la Fiscalía no le quedó más remedio que reconocer que se produjeron enfrentamientos entre agentes del cuerpo autonómico y otros de las fuerzas del Estado. En la misma línea, Quevedo admitió que la designación del coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos como coordinador del dispositivo no sentó bien entre los Mossos y, en especial, al propio Trapero: "El mayor nos comunicó que no estaba de acuerdo en que se estableciera una figura de coordinador porque consideraba que esa figura debía recaer no en un responsable de la estructura política, sino en un mando operativo".

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