nuevo golpe a las defensas

Los Mossos destrozan la coartada de los acusados del Govern: ignoraron el riesgo

La policía autonómica, aliada en el 'procés', se vuelve en contra de la cúpula de la Generalitat

Foto: Captura de la señal del Tribunal Supremo con la intervención del comisario de los Mossos d'Esquadra Manel Castellví. (EFE)
Captura de la señal del Tribunal Supremo con la intervención del comisario de los Mossos d'Esquadra Manel Castellví. (EFE)

El peligro para los acusados en el juicio del 'procés' estaba en los Mossos. El primer mando de la policía autonómica en desfilar ante el tribunal, Manel Castellví, destrozó en poco menos de unos minutos este jueves la coartada del Govern. La policía autonómica, aliada en el 'procés' según la declaración de varios testigos, se volvió en su persona contra de la cúpula de la Generalitat. Salvar al cuerpo por encima de la cúpula política. Y propinar, de paso, un nuevo golpe a las defensas en la cuarta semana de la vista oral.

Un Castellví fuera de sí, sudoroso, con voz entrecortada y manos temblorosas, mantuvo en vilo a toda la sala durante las casi tres horas que duró su declaración. Comenzaba una frase y no la terminaba. Amagaba con atacar y luego reculaba. Dejaba sus citas a medias, llenas de sobreentendidos y puntos suspensivos. Durante casi todo el interrogatorio que practicó el fiscal Zaragoza, pareció que no iba a ser capaz. Pero al final, tras decenas de vueltas y revueltas y circunloquios, acabó hablando. "¿Aconsejaron que no se celebrara el referéndum por el alto riesgo de violencia?", fue la pregunta...."Efectivamente", contestó.

Los Mossos destrozan la coartada de los acusados del Govern: ignoraron el riesgo

Con sus palabras casi balbuceadas se llevó por delante a dos de las personas que se sientan en el banquillo: el flamante nuevo candidato de ERC a las generales, Oriol Junqueras, y el que encabeza la apuesta de las municipales para Barcelona por Junts per Catalunya, Joaquim Forn. También a una que no está: el 'expresident' Carles Puigdemont, lejos de la vista en su exilio dorado de Bruselas. Dijo que avisaron a los tres, en una reunión celebrada el 28 de septiembre, de que habría "una escalada de violencia" durante el 1-O, pidieron que se desconvocara el referéndum y no se les escuchó. El que fuera jefe de Información de la policía de Trapero dijo incluso que advirtieron a los que tenían las riendas de Cataluña que estaban engañando a la población vendiendo el mensaje de que el día 1 de octubre era un día electoral como cualquier otro.

El testimonio del mando coincide casi al milímetro con el que ofreció Trapero a la jueza Carmen Lamela en una de sus declaraciones en la instrucción de la Audiencia Nacional. Metido en su laberinto mental y en sus vueltas y revueltas, Castellví lo explicó de forma casi metafórica en unos momentos y más directa en otros. Explicó que dijo al 'expresident' Junqueras y a Forn que llamar a las personas a acudir a las urnas de forma "pacífica" no valía para mucho porque "la fuerza" tendría que actuar. Cuando eso ocurriera, esa actitud quizás en un principio "pasiva" de esos grupos a los que se había alentado se podía transformar en "activa".

Muchos de los comisarios presentes —Castellví, Emilio Quevedo, Joan Carles Molinero y Ferran López— y el mayor estaban apercibidos por el Tribunal Constitucional al igual que los políticos que tenían delante. Y quedó en evidencia que eso, la preocupación por los requerimiento del TC, fue todo lo que escucharon los tres políticos que se sentaban al otro lado de la mesa cuando les pintaron el panorama (iban a lanzar a la ciudadanía contra las porras policiales). Parecieron más preocupados por tranquilizarles a ese respecto que por plantearse desconvocar la votación, cosa que se les pidió expresamente.

Junqueras y Puigdemont, Puigdemont y Junqueras les dijeron que "les entendían", que comprendían su situación. Pero les daba igual. El 'vicepresident' explicó "que las sensaciones que el Gobierno tenía delante" (otro circunloquio) eran las de continuar con esa iniciativa que estaba impulsando. El presidente de la Generalitat dijo que se ponía en su lugar, pero que había un mandato del pueblo para llevar a cabo el referéndum y que había una decisión del Gobierno ya tomada. Este relato tumba lo que dijo Forn sobre ese mismo encuentro. En su declaración, se refirió a que se les avisó de situaciones puntuales de tensión pero negó un aviso generalizado sobre que habría violencia.

Otro misil contra la defensa del 'exconseller' fue su alusión a las declaraciones del exconseller a medios de comunicación en las que juraba que el día 1 de octubre sería una jornada normal, "una jornada como si fuera a celebrarse un referéndum legal". El 'mosso' hasta admitió su "frustración". Salió del Palau de la Generalitat pensando en las consecuencias de las previsibles manifestaciones. "Si la escalada de violencia aumentaba, todos correrían más riesgo".

Esa parte de su declaración fue coherente. Menos clara fue la segunda parte de la historia. Según su testimonio, el mando máximo de los Mossos había dejado ya sentada su postura ante el Govern y, tras ese aviso que no fue escuchado, especificaron que cumplirían los mandatos judiciales. No obstante, la interpretación de ese mandato fue de lo más 'sui generis'. Castellví entró en una rueda de excusas, flojas y poco creíbles, en las que quiso vender a la sala que la jueza había ordenado que se cerraran los colegios "sin dañar" y sin afectar las actividades públicas o lúdicas que se estuvieran desarrollando. Todos los centros de votación estaban, por entonces, ocupados con iniciativas escolares imaginativas.

Los Mossos destrozan la coartada de los acusados del Govern: ignoraron el riesgo

También dijo que lo que se transmitió aparte de estas pautas era una prioridad completamente distinta a la interpretada por la Policía y la Guardia Civil. "Cuando los Mossos llegaran a esos centros, su misión era dialogar, mediar con los allá concentrados", explicó. De frente, los durísimos testimonios de los jefes de Policía y Guardia Civil que les acusaron de inacción y de provocar una resistencia organizada y preparada para enfrentarles. "Cadenas humanas", agresiones, empujones, golpes, patadas, lanzamiento de objetos... "Hubo actitud violenta y manifiesta", explicó uno de ellos.

* Este artículo está escrito por Beatriz Parera, pero incluye una firma genérica porque corresponde a una periodista que hoy hace huelga.

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