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Bescansa, Clara Serra... El cisma de Errejón se extiende por Congreso y Asamblea

Después de que Errejón haya puesto las cartas boca arriba despidiéndose de su escaño para centrarse en Más Madrid, la situación se hace insostenible dentro del grupo parlamentario

Foto: Íñigo Errejón, tras la rueda de prensa en la que ha anunciado este lunes que abandona el escaño. (EFE)
Íñigo Errejón, tras la rueda de prensa en la que ha anunciado este lunes que abandona el escaño. (EFE)

"No vinimos aquí para estar en política, sino para hacer política", repiten como un mantra los afines a Íñigo Errejón, tanto en el Congreso de los Diputados como en la Asamblea de Madrid. Toda una declaración de intenciones, a la que añaden que "en eso estamos y vamos a seguir", dejando en el aire su continuidad en Podemos después de que Errejón renunciase a su acta como diputado del grupo confederal Unidos Podemos este lunes.

Bescansa, Clara Serra... El cisma de Errejón se extiende por Congreso y Asamblea

Cerraba así su ciclo, y por ende el del sector errejonista, en la formación que ayudó a fundar para emprender un nuevo proyecto político bajo el paraguas de la plataforma electoral Más Madrid, en tándem con Manuela Carmena. Una candidatura que competirá con la de Unidos Podemos, según han ratificado desde la dirección estatal, y que han saludado efusivamente diputadas en el Congreso por Madrid como Carolina Bescansa o Tania Sánchez, así como la actual portavoz en la Asamblea de Madrid, Clara Serra, la presidenta del grupo parlamentario, Mónica García, y otros diputados regionales del sector errejonista como Eduardo Rubiño, Hugo Martínez o Emilio Delgado.

Después de que Errejón haya puesto todas las cartas boca arriba despidiéndose de su escaño y de Podemos para centrarse en la campaña electoral de Más Madrid, la situación se hace insostenible tanto dentro del grupo en el Congreso como en la Asamblea de Madrid. También planean listas dobles en otros territorios, como Cantabria, Navarra y La Rioja, mientras que en Valencia, donde el Compromís de Mònica Oltra muestra afinidad con las tesis de Errejón, y cuyo salto hacia adelante ha sido aplaudido por diputados de esta formación en el Congreso, no se descarta un intercambio de socios electorales.

Las próximas horas, con un pleno en el Congreso este martes para debatir y votar hasta ocho reales decretos en los que el Gobierno de Pedro Sánchez se juega una buena parte de su capital político antes del trámite de los Presupuestos, serán cruciales para medir el alcance de la escisión con epicentro en Madrid. En la dirección estatal mantienen serias dudas de que los diputados más cercanos a Errejón no sigan sus mismos pasos. La paradoja es que apoyan una candidatura que no es la de Podemos, y precisamente por ello renunció a su escaño, si bien se le invitó públicamente a ello, al considerar que se había situado fuera de la organización.

La división del grupo parlamentario quedó patente en las reacciones al mensaje que dejaba Errejón, anunciando su decisión, en el canal de Telegram por el que se comunican los diputados. La reflexión de la también fundadora del partido, Carolina Bescansa, a través de las redes sociales no dejaba dudas sobre la situación interna que vive la formación: "Hoy Iñigo Errejon ha dejado su escaño. A mi juicio, es un gran error y un síntoma más de la deriva que, tristemente, ha tomado nuestra organización. En algún momento habrá que explicar políticamente lo que está ocurriendo, sin manipulaciones sentimentales ni manías conspiranoicas".

Las próximas horas serán cruciales para medir el alcance de la escisión con epicentro en Madrid

Los aludidos avanzan que en este momento no barajan renunciar al escaño ni tampoco dejar Podemos. Ni mucho menos se lo han pedido. De forma pública, solo el diputado por Burgos, Miguel Vila, apuntaba que no existe ninguna contradicción por defender a Podemos y a Íñigo Errejón al mismo tiempo, porque "no es lo contrario, sino lo mismo". Unas declaraciones que realizaba desde Burgos antes de que Errejón comunicase en el grupo de Telegram de los diputados que iba a entregar su acta, y en las que añadía: "Soy diputado por Burgos y seguiré hasta el final de la legislatura", descartando que vaya a formar parte de las listas de Madrid a la comunidad.

El manual de instrucciones utilizado en otras ocasiones no deja lugar a dudas: dimisiones en cadena para generar una voladura controlada y la creación de una corriente a modo de pasarela, en este caso Más Madrid, para absorber a cuadros, representantes públicos y militantes de base. Ocurrió ya en la primera gran crisis entre sectores en Madrid, primero con un goteo de dimisiones que seguidamente se convirtió en una dimisión en bloque del sector errejonista para forzar una dirección colegiada y un posterior cambio en los órganos de decisión. La razón esgrimida entonces fue "la deriva de la dirección durante los últimos meses". El resultado: un partido abierto en canal con una división entre sectores que escaló al resto de territorios y que fue engordando hasta la batalla de Vistalegre II. Una buena parte de los nombres protagonistas de aquella operación vuelve a repetirse en esta ocasión.

A muchos en el sector enfrentado a Errejón les cuesta creer que su intención se limite a formar una plataforma electoral o un partido de ámbito regional

Un contexto y unos antecedentes que hacen que la dirección se tema lo peor, tras haber contenido una escisión que asomó con toda su virulencia en la segunda asamblea ciudadana del partido por el enfrentamiento a todo o nada entre Iglesias y Errejón. Muestran sus dudas sobre que harán ahora con sus escaños los diputados errejonistas, máxime quienes concurrirían en las listas del candidato de Más Madrid, como sería el caso de Tania Sánchez o Clara Serra. El margen para una negociación que evite la eclosión es cada vez más reducido. Los puentes están rotos, reconocía este lunes el secretario de Organización, Pablo Echenique.

La lectura de Errejón y su entorno es que para llegar a las "mayorías sociales" se deben superar las siglas de Podemos, que supondrían a día de hoy un lastre electoral, y abandonar el "patriotismo de partido", relanzando un proyecto en clave más transversal y menos confederal, sin miedo a resignificar la "patria cívica" ni a identificarse con la bandera de España. No se renuncia tampoco a mantener un pie de dentro de Podemos, al menos mientras no se acabe de desplegar completamente la pasarela.

"No podría dejar Podemos aunque quisiera porque lo he fundado y lo llevo tatuado en la piel", afirmaba Errejón durante la rueda de prensa en la que comunicaba la decisión de dejar su acta de diputado, al mismo tiempo que insistía en que seguía siendo militante. No renuncia por tanto a su asiento en el consejo ciudadano estatal, el máximo órgano de decisión entre asambleas, que equivaldría a la comisión ejecutiva federal del PSOE, y desde la dirección tampoco se le pedirá dar este paso aunque sobreentienden que sería consecuente con las decisiones que habría tomado estos días.

A muchos en el sector enfrentado a Errejón les cuesta creer que su intención se limite a formar una plataforma electoral o un partido de ámbito regional. Entienden que su decisión está meditada y calculada, apuntando a que aspira a reorganizar un nuevo espacio a la izquierda del PSOE, llevándose todo el capital humano posible de Podemos. Su mensaje el pasado jueves anunciando la creación de una nueva plataforma, afirma un miembro de la dirección que ha compartido años de militancia con él, era que "quería cerrar Podemos", coincidiendo con su quinto aniversario, "y lo que ha cerrado ha sido Vistalegre II", en referencia al cisma que comenzó a engordar desde entonces.

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