el ts marcará la agenda política

El Supremo prepara su otoño caliente: de la recusación del 'procés' al máster de Casado

Dos asuntos esperan con urgencia a la Sala de lo Penal a la vuelta del verano: resoluciones de enorme trascendencia tanto para la causa catalana como para el PP

Foto: Imagen de archivo de la fachada del Tribunal Supremo. (EFE)
Imagen de archivo de la fachada del Tribunal Supremo. (EFE)

El arranque del curso judicial en el Tribunal Supremo se presenta complicado. Los magistrados del alto tribunal deben afrontar en otoño la continuidad de dos de las causas que marcarán la agenda política a lo largo de los próximos meses, dos patatas calientes que esperan a la Sala de lo Penal a la vuelta del verano. Deberán adoptar resoluciones de enorme trascendencia tanto para la causa sobre el 'procés' como para la investigación sobre el máster del presidente del PP, Pablo Casado.

Ninguna de las dos puede esperar más allá de septiembre, momento en el que habrá decisiones en ambos procedimientos. El primero de los asuntos a tramitar provocará inevitables retrasos en la celebración del juicio contra los procesados por rebelión y sedición por los hechos del 1-O y la declaración unilateral de independencia. Se trata de la tramitación de las recusaciones presentadas por varios de los acusados contra los magistrados encargados de juzgarles.

Con un instructor ya designado, Vicente Magro, se espera que el presidente del TS, Carlos Lesmes, convoque a la Sala del 61 durante la primera semana del mes. Esta sala especial se reúne en contadas ocasiones para decidir sobre los asuntos que son de su competencia y constituye una representación del Supremo en pleno en miniatura. Bautizada con este nombre por su número de artículo en la ley que la regula, está formada por el propio Lesmes, los presidentes de todas las Salas del TS y el más antiguo y más moderno de cada una.

14 magistrados que deberán analizar los argumentos volcados en seis recusaciones distintas y entre los que no se encontrará Manuel Marchena por ser uno de los afectados. Carles Puigdemont, Oriol Junqueras, los 'exconsellers' Josep Rull, Jordi Turull, Raül Romeva, Lluís Puig, y Clara Ponsatí; la expresidenta del Parlament de Catalunya Carme Forcadell y Jordi Sànchez y Jordi Cuixart quieren apartar a cuatro de los jueces que deben integrar el tribunal que les juzgará.

Carme Forcadell, Raúl Romeva y Dolors Bassa, a su llegada al TS antes de ser encarcelados. (EFE)
Carme Forcadell, Raúl Romeva y Dolors Bassa, a su llegada al TS antes de ser encarcelados. (EFE)

Dudan de su objetividad para analizar los hechos debido a que esos cuatro -Marchena más Andrés Martínez, Juan Ramón Berdugo y Luciano Varela- tomaron parte en la admisión a trámite de las querellas de la Fiscalía General del Estado que desencadenaron todo. El avance de la causa tendrá que esperar a que esta cuestión quede solventada en un sentido o en otro. La segunda fase del procedimiento, cuya instrucción finalizó el juez Pablo Llarena antes del verano, queda congelada hasta ese momento.

Casado, admisión si o no

El otro asunto urgente que requiere pasos del alto tribunal ya desde septiembre es el que afecta a Casado y su máster en la Rey Juan Carlos. La instructora de Plaza Castilla remitió su exposición razonada ya entrado agosto. Más de50 páginas que ya están en manos del Supremo, competente para investigar al presidente del PP por su condición de aforado.

Las conclusiones de Carmen Rodríguez-Medel se resumen en una frase: considera que existen indicios fundados de que le regalaron el título a modo de dádiva. Le atribuye por ello dos delitos, el de cohecho impropio y prevaricación administrativa. El TS aún no ha arrancado el trámite habitual que puede complicar el panorama para el líder popular recién estrenado que abandera la ruptura con un pasado de corrupción.

Todo depende de si hay admisión a trámite o cerrozajo con archivo automático. Tras recabar la opinión de la Fiscalía, de nuevo la Sala de lo Penal tendrá que decidir si hay motivos para investigar los hechos y acordar diligencias como la declaración como imputado de Casado, el peor de los escenarios para el sucesor de Mariano Rajoy, o si la sombra de la prescripción de hechos sucedidos en el curso 2008-2009 lo impide.

La argumentación de la magistrada de Madrid para defender que no hay nada prescrito consiste en sumar los dos delitos. El cohecho cometido por funcionario, es decir, la aceptación de esta 'dádiva' que asume se produjo habría 'caducado' a los tres años, pero la prevaricación, en la que Rodríguez-Medel le coloca como cooperador necesario de un acto que realiza como autor quien le otorgara el máster, amplía el plazo hasta los 10.

El presidente del PP, Pablo Casado. (EFE)
El presidente del PP, Pablo Casado. (EFE)

En caso de que haya admisión, existe una vía intermedia previa a la citación y el paseíllo de Pablo Casado que esta desencadenaría: pedir documentos antes de oírle en declaración. La jueza ya proponía en su escrito varias pruebas necesarias en su opinión: pedirle que aporte toda la documentación que conserve del máster, no solo los trabajos que permitieron su calificación en cuatro asignaturas sino sobre todo cualquier documento, como correo electrónico o acuses de recibo, que evidencien que fueron efectivamente elaborados en el curso académico 2008-2009 y remitidos o entregados en dicha fecha para su calificación; reclamar, también, el famoso ordenador.

El portátil antiguo en el que se encontraban archivados los trabajos presentados para su calificación en el méster, ordenador que según sus manifestaciones públicas del pasado día 10 de abril de 2018, aún se conserva. El objetivo es que la policía judicial informe de la antigüedad de los documentos informáticos archivados como tales trabajos y si han sufrido modificaciones a partir del 20 de marzo de 2018.

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