el trámite en el supremo llevará semanas

La sombra judicial del máster amenaza con desactivar a Casado y al PP hasta otoño

El caso se dilatará hasta bien entrado el curso parlamentario, copando parte de la agenda política y sirviendo como arma arrojadiza para los rivales políticos del nuevo líder del PP

Foto: El presidente del PP y diputado por Ávila, Pablo Casado, habla con los periodistas tras su comparecencia en la sede tras elevarse su causa al Supremo. (EFE)
El presidente del PP y diputado por Ávila, Pablo Casado, habla con los periodistas tras su comparecencia en la sede tras elevarse su causa al Supremo. (EFE)

El 'caso máster' amenaza con lastrar a Pablo Casado durante varias semanas y frenar el despegue de su nuevo proyecto al frente del PP. La sombra de los supuestos delitos señalados en el auto que eleva la causa al Tribunal Supremo no solo acompañará al presidente de los populares durante los próximos días, sino que mantendrá su protagonismo en la agenda pública. De ello ya se están encargado sus principales rivales políticos, hasta superarse los primeros compases del inicio del curso parlamentario. El mes de agosto es hábil este año de forma excepcional en el Tribunal Supremo, por lo que la Sala Segunda podría decidir antes de que se inicie el curso si investigar a Casado —tal y como le reclama la jueza Carmen Rodríguez Medel que ha instruido el caso en los los juzgados de Plaza de Castilla— o darle carpetazo al asunto. Sin embargo, no es habitual ni probable que se dirima con tanta premura y en periodo vacacional.

La sombra judicial del máster amenaza con desactivar a Casado y al PP hasta otoño

Tomando como referencia el caso de los ERE de Andalucía, las perspectivas son poco halagüeñas para un recién elegido líder del PP que se afana por centrar la agenda en otros asuntos que considera importantes para el país y no en una cuestión “irrelevante en términos políticos”, según criticaba este lunes en rueda de prensa desde la calle Génova. Y es que el Supremo recibió la causa contra los aforados en el caso de los ERE un 12 de agosto —de hace cuatro años— y la Sala de vacaciones no pidió informe del fiscal hasta varias semanas después.

El primer paso, por tanto, será la petición de un informe al fiscal y, una vez elaborado y enviado, se reuniría la sala de admisiones del TS para tomar una decisión. Todo apunta a que el caso se dilatará hasta bien entrado el curso parlamentario, copando así parte de la agenda política y sirviendo como arma arrojadiza para los rivales políticos del líder conservador. De hecho, algunos ya han comenzado. El secretario general de Ciudadanos, José Manuel Villegas, reconoció este lunes que "se trata de un caso muy grave", y la portavoz de los socialistas en el Congreso, Adriana Lastra, aseguró que "no es un representante digno". Si Casado interpone un recurso, el caso se mantendría políticamente vivo todavía mucho más tiempo, hasta rozar con la precampaña de las elecciones municipales, autonómicas y europeas del próximo mes de mayo.

Pablo Casado en la rueda de prensa en la calle Génova este lunes. (EFE)
Pablo Casado en la rueda de prensa en la calle Génova este lunes. (EFE)

Desde el pasado 1 de junio y hasta el próximo 30 de septiembre la sala de admisiones está compuesta por los magistrados Manuel Marchena Gómez, Miguel Colmenero Menéndez, Francisco Monterde, Ana Ferrer y Pablo Llanera. Una mayoría conservadora, si bien la propia jueza que ha elevado el caso al Supremo es miembro de la conservadora Asociación Profesional de la Magistratura y fue asesora del exministro de Justicia, Rafael Catalá, como adscrita a la Dirección General de Relaciones con la Administración de Justicia. El exministro del Gobierno de Rajoy formó parte del equipo de Casado durante el congreso en el que se enfrentó a Soraya Sáenz de Santamaría y era uno de los dirigentes que más se enfrentó con la exvicepresidenta.

Si se admite la petición de investigar a Casado, primero se designará un instructor de la sala de lo penal. Una vez superado este paso, se le tomaría declaración al líder de los populares, que tendrá que testificar y colaborar con la Justicia, como ya ha adelantado que estará dispuesto a hacer si se le requería, aportando incluso su viejo ordenador portátil, que durante una comparecencia pública dijo conservar, para que se perite. El objetivo es comprobar si realizó los trabajos necesarios para la obtención de su máster y si dichos archivos almacenados en este ordenador han sufrido modificaciones a partir del 20 de marzo de 2018.

Lo que sí dejó claro Casado es que aunque la imputación llegara, no piensa dimitir. El líder de los populares no dudó en reiterar que hizo "todo correctamente", sin esconder, eso sí, su sorpresa ante la expectación que despierta un caso al que no le ve ningún recorrido y que considera "inédito". "Lo que se me ha hecho a mí, no se le ha hecho a nadie" dijo, tras asegurar que está sufriendo un "escrutinio exhaustivo" y lanzando la reflexión a la opinión pública de si es o no normal que el Supremo se tenga que encargar de un caso de estas características.

En caso de prosperar las acusaciones y demostrarse que el presidente del PP habría cometido un delito de prevaricación administrativa y cohecho impropio, siendo cooperador necesario, el Código Penal prevé en su artículo 65.3 una inhabilitación como cargo público, que va desde un mínimo de tres años y medio hasta un máximo de siete.

Confía en que no llegue la imputación

En el entorno del presidente popular, sin embargo, confían en que este escenario no llegue a producirse. De hecho, la sensación que les ha trasladado su líder es de "absoluta tranquilidad" y de confianza en que la imputación no llegará. Tal y como resaltó Casado en su comparecencia este lunes ante los medios, el dirigente entiende "que no tiene ningún sentido" que el caso continúe y reconoce que le cuesta entender por qué la investigación está llegando tal lejos, en tanto a que "no hay nada".

Casado, que se vio obligado a retrasar su primer viaje a Colombia para "dar la cara" ante los periodistas, hizo mucho hincapié en que no obtuvo trato de favor "ni ningún regalo" porque el título que tiene de máster en Derecho Autonómico "no es finalista". Lo cursó en la Universidad Rey Juan Carlos hace diez años como curso previo y necesario para después realizar una tesis doctoral que nunca hizo "por falta de tiempo". El propio Casado asegura que "no tiene un diploma como tal que colgar en la pared" y que no renuncia al título "porque no hay nada a lo que renunciar", en tanto a que el título era un paso previo al doctorado, pero no una titulación como tal.

En el entorno del líder popular reconocen las dificultades que entraña trasladar esta situación a la opinión pública. "La gente cree que es un máster de los de ahora, que vale 8.000 euros y que es un título importantísimo. Y no es así. No le costó más de 600 euros y no sirve para nada si no haces el doctorado", insisten. En todo caso, en el PP consideran difícil que prospere un supuesto delito de cohecho impropio en tanto a que el líder popular vio en contadísimas ocasiones a los profesores del curso y al propio responsable del máster. "Hasta el momento le acusaban de no haber pisado la clase y de no haber visto a nadie. Y ahora dicen que puede haber cohecho, que necesariamente supone contacto y peticiones a esas personas a las que apenas vio", zanjan con ironía desde su núcleo más cercano asegurando que el caso no tendrá más recorrido.

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