la novia del teniente de alsasua

"Aún hoy mis padres sufren pancartas con el lema de 'El pueblo no perdona'"

María José relata con enorme dureza aquella violenta noche; confiesa estar en tratamiento; identifica a todos los acusados y asegura que su vida es un infierno desde entonces

Foto: Juicio por agresión a dos guardias civiles y sus parejas en Alsasua en 2016. (EFE)
Juicio por agresión a dos guardias civiles y sus parejas en Alsasua en 2016. (EFE)

"Aquel día perdí mi vida, mi hogar, todo". Así ha descrito la novia del teniente de la Guardia Civil agredido en Alsasua el 15 de octubre de 2016, María José N., durante la segunda sesión del juicio lo que supuso para ella la paliza que recibió la pareja y sus dos amigos aquella noche. "Aún hoy necesito ayuda psicológica; me da miedo volver a Alsasua; tardé siete meses en regresar al bar que regentan mis padres, que para mi ha sido mi hogar", ha añadido entre llantos. "No pueden quitarme también a mis padres", ha subrayado antes de decir que todo su entorno le dio de lado. "Todo mi grupo social, mis amigas y mis amigos, se alejó, me aislaron totalmente", ha apuntillado.

"Me veía sola, humillada, traicionada; llegué al límite de no ver salida y tratar de quitarme del medio; era la única forma de acabar con esto", ha relatado María José, quien ha detallado que en esos momentos en los que tuvo ideas suicidas tuvo que ir hasta dos veces por semana al psicólogo. La novia del teniente, que ahora tiene 21 años y trata de "rehacer su vida en otra ciudad", ha calificado de "un infierno" en lo que se ha convertido su vida y la de sus padres tras los hechos. Estos últimos, ha añadido, sufren a diario el acoso del pueblo. "Les han puesto pancartas con lemas como que 'el pueblo no perdona' frente a su casa, frente al portal, la última la semana pasada; les han rajado el coche, destrozado una máquina del bar", ha contado la mujer en uno de los testimonios más pormenorizados del juicio.

La seguridad de María José ha sido tal que incluso ha llegado a decir que todos los acusados que están en el banquillo porque ella los ha identificado participaron "al cien por cien" en la pelea. "Hay algunas que vendrán como testigos aquí que yo estoy segura de que estuvieron al 90%, pero porque yo no estoy segura al 100% hoy no están aquí", ha zanjado la testigo, que ha citado uno por uno a siete de los ocho procesados y ha descrito la participación que cada uno de ellos tuvo en la pelea. Jokin Unamuno, por ejemplo, ha dicho, es el que "empezó la agresión". "Por él estamos hoy aquí, agredió tanto dentro como fuera del bar", ha precisado la declarante, que también ha confesado haberse sentido sola la noche de la paliza.

"Nadie nos ayudaba, nadie llamaba a la ambulancia, al contrario nos gritaban putos pikoletos, hijos de puta, es lo que merecéis", ha relatado María José, quien llevaba desde los tres años viviendo en Alsasua y, según ella, nunca había tenido problema alguno con nadie del pueblo hasta que empezó a salir con el teniente en marzo de 2016. "Yo sabía dónde vivía y que iba a tener represalias, pero no puedes dejar que te impongan lo que tienes que hacer ni con quién debes estar, por eso seguí adelante a pesar de que muchos me retiraron el saludo; entendía que eran cotilleos del pueblo e indiscreciones", ha añadido la mujer, que en ningún momento se imaginaba que la cosa podía llegar tan lejos.

Familiares de los acusados les jalean cuando entran en la Audiencia Nacional. (EFE)
Familiares de los acusados les jalean cuando entran en la Audiencia Nacional. (EFE)

Sí reconoce que una vez, "por miedo", negó ser la novia de un guardia civil. "En la feria de la cerveza de Alsasua a principios de septiembre yo estaba con mis amigos y una persona me preguntó si yo estaba saliendo con un madero; lo negué por miedo", ha confesado María José, quien sin embargo ha demostrado una enorme valentía durante su declaración, que ha aportado detalles diferentes a los que habían descrito previamente los guardias civiles agredidos. "Aquella noche, cenamos en el bar de mis padres con el sargento y su novia, que estaban recién llegados al pueblo; era un ambiente bueno, lo pasábamos bien; después fuimos al Koxka, donde el teniente y yo habíamos estado con anterioridad sin problemas más allá de malas miradas", ha explicado.

"Entramos y ya nos miró mal, especialmente a Óscar y a Álvaro, sobre todo un grupo que estaba a nuestra izquierda; parecían molestos por nuestra presencia; yo obviamente les conocía, porque en el pueblo nos conocemos todos aunque sea de vista; un rato después, nos cayó un vaso de chupito; no sé quién lo tiró, pero procedía de ese grupo; no le dimos más importancia; todo cambia cuando entra Jokin y otra chica y se encara directamente con el sargento; se dirigía a Álvaro de forma muy agresiva", ha descrito antes de añadir que fue entonces cuando su novio "se interpuso". "Intentó mediar diciendo que estaban fuera de servicio, que nos dejaran en paz; Jokin se alteró cuando el sargento le llamó por su nombre y ahí empezó el caos", ha recordado.

María José ha descrito que en ese momento vino Ohian, que según había dicho el sargento sabía artes marciales. "Estaba muy agresivo y violento, me interpuse porque sabía que iba con malas intenciones; le dije que si quería pegarles a ellos, que tendría que pegar a mi; me respondió que a mi no me tocaría, pero que a ellos les iba a reventar", ha continuado la mujer, que ha descrito cómo entonces empezaron a arrollarles más de 20 personas. "Conforme nos rodeaban, vi a Julen que estaba entre la multitud de forma desafiante; también tuve palabras Jonan (Jon Ander); le dije que nos dejaran en paz, que teníamos el mismo derecho que ellos a estar allí, pero me respondió que no teníamos derecho", ha subrayado.

"Empezaron a dar patadas, a agarrar, a dar puñetazos en la espalda; recuerdo el odio y la saña con la que golpeaban al teniente; le protegí más que a mí misma, porque si no lo hubiera hecho, probablemente él hubiera tenido secuelas más grandes que las ha tenido", ha explicado. "Yo no avanzaba por mi misma, era empujada, golpeada, era prácticamente echada a la fuerza de ahí, veía manos y empujones por todos lados; era horrible", ha dicho. Al llegar a la puerta, ella se agarró "al marco" para evitar que más gente pasara para agredir al teniente. Según ella, se formaron dos grupos, uno que apaleaba al sargento y a su novia y otro que propinaba golpes al teniente. "Puedo describir perfectamente a quien vi fuera del bar; Ohian es el que más saña tenía, el que golpeaba con más rabia; estaba muy alterado; iba de un lado para otro, primero daba en un lado, después iba al otro, con mucha profusión, con mucha destreza, muy alterado", ha descrito.

"Yo siento golpes en el cuello, en la espalda, en las piernas, en los brazos... con una brutalidad de hombre contra mujer", ha indicado antes de señalar que luego vio a su novio en la calle. "Le dieron un puñetazo que le partió el labio y una patada fuerte que le hizo que se desplomara al suelo; sangraba, pero la gente seguía pegándole en el cuello y en la cabeza; voy donde él para evitar que le agredan; me empujan hacia la pared con tanta fuerza que yo también me caigo al suelo", ha afirmado mientras se emocionaba. "Me levanto y sigo repeliendo los golpes; en todo momento mi preocupación era él; yo lo cubro lo mejor que puedo; poco después llegó la Policía Foral; se escuchan las sirenas y la gente no se dispersa.

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