HACIA LAS ELECCIONES AUTONÓMICAS Y MUNICIPALES

El PSOE esperará a los candidatos de sus rivales para decidir el futuro de Gabilondo

La dirección no ha decidido aún quiénes encabezarán sus listas porque también quiere ver qué hacen Podemos y Carmena. En el partido hay quienes ven mejor al exministro en el ayuntamiento

Foto: Pedro Sánchez saluda a Ángel Gabilondo, ante Cristina Narbona, Isaura Leal y Manolo Robles, el pasado 22 de octubre en el 13º Congreso del PSOE-M. (EFE)
Pedro Sánchez saluda a Ángel Gabilondo, ante Cristina Narbona, Isaura Leal y Manolo Robles, el pasado 22 de octubre en el 13º Congreso del PSOE-M. (EFE)

"Mi futuro no será sin vosotros. Será también por vosotros y con vosotros. Y esto lo subrayo personalmente: solo estaré aquí si en su momento lo preferís y lo decidís". Bastaron esas palabras de Ángel Gabilondo y el auditorio, los delegados del 13º Congreso de los socialistas madrileños, saltó como un resorte: se puso en pie y le ovacionó durante casi un minuto. Ahí estaba la respuesta. Eso era un sí. Un sí de la militancia del PSOE-M al exministro, para que repita en listas y sea candidato de nuevo en 2019.

Lo que no está cien por cien claro aún es a qué. Si repetirá como aspirante a la presidencia de la Comunidad de Madrid, la opción a día de hoy oficial, o bien pasará a encabezar la lista al ayuntamiento de la capital, una alternativa que en modo alguno está descartada. Para que se abra el proceso de elección de candidatos quedan muchos meses —el nuevo secretario general del PSOE-M piensa en el otoño de 2018— y en la dirección ya advierten de que también quieren esperar a ver los nombres de los otros partidos. Especialmente en el espectro de la izquierda. Está por ver si Manuela Carmena finalmente accede y concurre de nuevo a la alcaldía y que Podemos confirme a Íñigo Errejón como su apuesta para el Gobierno regional. La última palabra la tendrán, en todo caso, los afiliados del partido, que habrán de pronunciarse en primarias.

Ese es quizás el menor de los problemas para él. Gabilondo, un socialista independiente, sin carné del partido, se ha sabido ganar el respeto y el cariño de las bases de un debilitado PSOE-M en los poco más de dos años que han transcurrido desde su accidentado aterrizaje como candidato electoral. Sucedió tras la fulminante destitución de Tomás Gómez decretada por Pedro Sánchez desde Ferraz. Con un partido fracturado en mil familias y luchas de poder, con el trauma de la ejecución sumaria de su líder aún fresca, logró ganarse la complicidad de la militancia e incluso deleitarla con su fina ironía y sentido del humor. Poco a poco fue creciendo en la campaña de las autonómicas de 2015 —una progresión opuesta a la marcha a la baja del candidato a la alcaldía, Antonio Miguel Carmona, con el que hacía tándem— hasta firmar 37 escaños, que sumados a los 27 de Podemos se quedaban a un solo diputado de la mayoría absoluta que abría las puertas del Gobierno autonómico, en poder del PP desde 1995.

El exministro aterrizó en 2015 tras la caída de Gómez, pero se ha ganado el respeto y el cariño de las bases y se ha quedado fuera de los líos internos

El buen rendimiento electoral del exministro de Educación insufló ánimos en las filas socialistas y le consagró como mirlo blanco. Y, de paso, salvó a Sánchez de una acometida de los barones en aquel verano. Su arriesgada apuesta de defenestrar a Gómez funcionó. Gabilondo se convirtió en el portavoz socialista en la Asamblea de Madrid y desde esa atalaya se ha mantenido al resguardo de los procesos orgánicos. Al margen tanto de los problemas del 'corralito' madrileño como de la crisis federal que acabó con la dimisión de Sánchez y unas convulsas primarias que este ganó frente a sus rivales, Susana Díaz y Patxi López. Su talante y su afán por permanecer al margen de los conflictos internos —fue elegido por Sánchez, pero convivió con la gestora sin dificultades y es amigo de dirigentes de todas las sensibilidades— le han protegido frente a las inclemencias. Más aún de cara a la militancia.

Cifuentes, jinete seguro

Para las próximas elecciones autonómicas y municipales quedan menos de dos años y la nueva dirección del PSOE-M, encabezada por José Manuel Franco, lleva apenas dos semanas al frente. La cúpula regional cree que es pronto para tomar una decisión de dónde situar a Gabilondo en la primavera de 2019. "No hemos hablado de eso aún. Es pronto. Pero también habrá que ver qué hace el resto de fuerzas. Hay que conjugar más factores", sostienen fuentes muy próximas a Franco. No obstante, la pregunta está en el aire desde hace meses, y el secretario general, un hombre cien por cien de Sánchez —fue su jefe de campaña de primarias en Madrid—, sí ha podido recabar impresiones en los últimos meses acerca de los pros y contras de dejar al exministro en la comunidad, la opción preferente, o moverlo al ayuntamiento. Por ejemplo, el pasado fin de semana, en la clausura del congreso del PSOE manchego, pudo charlar unos minutos sobre esto con el presidente autonómico, Emiliano García-Page, y con el exministro y exjefe de la Junta José Bono.

Los que ven mejor a Gabilondo en la capital hablan de su talante cercano y el recuerdo de Tierno. Pero otros creen que lo tendría más difícil con Carmena

Decisión tomada no hay, en cualquier caso. Porque, en efecto, el PSOE quiere esperar a ver los movimientos de otras formaciones. En la comunidad sabe que tendrá enfrente a la presidenta regional, la popular Cristina Cifuentes, pero en el ayuntamiento de la capital Manuela Carmena no ha confirmado finalmente si optará a un segundo mandato como alcaldesa. Siempre se negó, pero las presiones crecientes sobre ella y su tirón electoral en la izquierda —la regidora tiene marca propia, por encima de su partido, Ahora Madrid— han alimentado la expectativa de que acabará cediendo. "Esa puerta [a repetir] que dije que estaba abierta, ahora lo está más", indicaba hace unos días la mano derecha de Carmena, Marta Higueras. La primera edil, a través de su equipo de confianza más directo, está pactando con Podemos las condiciones de su candidatura, como ya avanzaba este periódico.

Cristina Cifuentes y Manuela Carmena, presidenta y alcaldesa de Madrid, el pasado 12 de octubre en la capital. (EFE)
Cristina Cifuentes y Manuela Carmena, presidenta y alcaldesa de Madrid, el pasado 12 de octubre en la capital. (EFE)

Que Carmena concurra como aspirante no es baladí para el PSOE. En 2015, literalmente dobló a los socialistas: 31,85% de los votos y 20 concejales (solo uno menos que el PP) frente al 15,28% y los nueve ediles conseguidos por Carmona. La alcaldesa mantiene buena imagen pública y tendría 'a priori' bastante más sencillo mantener la vara de mando. Algunos cuadros, en el PSOE-M y en Ferraz, consideran que, en ese escenario, Gabilondo podría ser un buen contrincante, pues tiene una trayectoria y un prestigio equiparables a los de ella y avivaría en muchos electores el recuerdo del 'viejo profesor' Enrique Tierno Galván, regidor socialista de Madrid desde 1979 hasta su muerte, en 1986. El exministro, dicen quienes defienden esta alternativa, casa mejor con el perfil sociológico de la ciudad que con el de la comunidad, y además se dirige con "cercanía a la gente". Para otros, en cambio, tiene riesgos, dado que el predicamento de Carmena haría mermar las posibilidades de Gabilondo y arruinar su proyección. De hecho, en 2015 pudo comprobarse que muchos votantes eligieron a la magistrada para el ayuntamiento y al exministro para el Gobierno regional.

Franco, "en principio", sí mantiene su idea inicial de que Gabilondo repita como cabeza de cartel para la comunidad, insisten fuentes muy próximas, que no obstante no descartan un cambio de destino. Entre las ventajas, que el portavoz ya se ha hecho a la dinámica de la Asamblea y conoce más a fondo los problemas de la región y tiene un capital acumulado para enfrentarse contra Cifuentes en las urnas. Otros dirigentes, sin embargo, sostienen que si Errejón es finalmente el candidato de Podemos (tras pasar por primarias, por cierto), quizás el PSOE deba situar enfrente a un aspirante de un perfil semejante. Los detractores de esta idea juzgan que la sólida carrera de Gabilondo es suficiente contrapeso del ex número dos de Pablo Iglesias. En lo que hay coincidencia total es en que el portavoz es "buen candidato allá donde vaya".

Pasando por primarias

En cualquier caso, las dificultades de los socialistas no son solo la ubicación de Gabilondo. Porque necesitaría una pareja con la que hacer tándem. Y no la hay por el momento. Durante el verano se calentó la expectativa de que concurriera con él —bien para el consistorio, bien para la comunidad— la exministra de Medio Ambiente Cristina Narbona, actual presidenta del PSOE. Pero ella ha ido haciendo ver a quienes la postulaban, empezando por el propio Franco, que no aceptaría la oferta, que deseaba ser una "jubilada jubilosa", tiene 66 años, y seguir con su responsabilidad en la cúpula del partido. "Tengo claro que no quiero ser candidata al Ayuntamiento de Madrid, se lo digo a todos". Esa opción, dijo hace unos días en Torrelodones, no se halla en su "perspectiva vital". "Es muy distinto presidir el PSOE, que me deja algún rato, a ser alcaldesa o jefa de la oposición. Espero tener vida propia en los años que viene, que una va cumpliendo años y las prioridades son distintas", aseguró Narbona.

El tándem está incompleto. Narbona ya ha dejado muy claro que no se presentará a ningún proceso local o autonómico: no será candidata

La exministra cierra la puerta a cualquier tipo de lista. En su entorno más directo subrayaban a este periódico que no va a presentarse "como candidata a ningún proceso local, regional, nacional, mundial, cósmico...". Franco se ha hecho a la idea de que no podrá contar con ella. Pero tampoco hay relevo a la vista. Cuando se pregunta a un puñado de dirigentes quién podría acompañar a Gabilondo en 2019, lo más frecuente es un "no sé", "no tengo ni idea", "es aún pronto" como respuesta. "No hay banquillo", constata la mayoría con preocupación. En la nueva ejecutiva regional, de 50 miembros, Franco ha optado por incluir a cuadros de bajo perfil político, si se descuentan nombres propios como el exeurodiputado Carlos Carnero o la exsecretaria de Organización de Gómez Maru Menéndez. El PSOE quizá tenga que recurrir a independientes para capitanear sus listas. "Y si la pareja es hombre-mujer, perfecto, pero queremos tener a los mejores", señalan en Buen Suceso, la sede regional.

Pablo Iglesias, líder de Podemos, e Íñigo Errejón, durante un acto en la capital el pasado 2 de mayo, Día de la Comunidad de Madrid. (EFE)
Pablo Iglesias, líder de Podemos, e Íñigo Errejón, durante un acto en la capital el pasado 2 de mayo, Día de la Comunidad de Madrid. (EFE)

En Ferraz no han abordado aún la cuestión, pero tradicionalmente ha tenido mucho que ver en la elección de los candidatos madrileños. Y así será esta vez, dada la sintonía total entre Franco y Sánchez. "No nos hemos puesto a ello todavía. Es verdad que hay gente que piensa que Ángel es mejor para el ayuntamiento, por la significación política que tiene la alcaldía —señala un alto mando—. Lo que sí tenemos claro es que vamos a echar el resto en 2019 en las grandes ciudades", su principal talón de Aquiles desde hace años, como se demostró en 2015, pues allí cedió el liderazgo de la izquierda a las marcas impulsadas por Podemos. "Tenemos unas siglas por fortalecer, porque si van bien, nos va bien a todos", añadían estas fuentes.

En la cúpula regional se insiste una y otra vez en que los candidatos serán decididos en primarias. Gabilondo no podía pasar por ellas en 2015 porque solo podían competir afiliados, y él era y sigue siendo independiente. Para 2019, previsiblemente, las cosas cambiarán. En el 13º Congreso del PSOE-M ya se aprobó una enmienda en ese sentido: "La participación de candidatos/as independientes, de reconocido prestigio de la sociedad y que aporten al partido y, como es lógico, a la ciudadanía, podrán representar al PSOE-M, cumpliendo el trámite de primarias, como cualquier militante". "El partido debe fomentar su apertura a personas que representen lo mejor de la sociedad civil y que añadan su talento a la inteligencia, al compromiso y a la experiencia que ya aportamos los y las militantes", se agregó.

Serán los reglamentos federales —cuya redacción Ferraz ha encargado al secretario de la comisión de ética y garantías, Félix Bolaños— los que definitivamente permitan que los independientes puedan someterse a primarias.

Las incógnitas, también en otros partidos

¿Y Gabilondo? El exministro ha mostrado su disposición a ser candidato, pero hasta ahí. Como cuentan en su entorno, pondrá sus "condiciones". "Él no es un monigote ni una figura decorativa. Tiene mucho que hablar y hay mucho que dialogar. No va a encabezar una lista en la que del uno para abajo él no tenga capacidad de decisión. Quiere tener a gente comprometida a su lado, que se parta el alma. Quiere poder decidir sobre la candidatura, los recursos con los que se cuente, los equipos. Unos mínimos. Hay que tener en cuenta que no le ata nada. No vive de la política ni tiene carné del partido", sostienen sus colaboradores.

Gabilondo no quiere ser un "monigote" y quiere poder decidir sobre la lista, los equipos y los recursos. Y prefiere quedarse en la comunidad

Además, Gabilondo "prefiere" ser candidato a la comunidad que al ayuntamiento, "porque es desde el Gobierno regional como se puede transformar Madrid". "Las competencias en sanidad y educación las tiene el Ejecutivo autonómico. La alcaldía es un cargo más representativo y simbólico", subrayan las mismas fuentes. Como la cúpula del PSOE-M, en el entorno del portavoz coinciden en que habrá que ver antes "qué pasa con Podemos y con Carmena".

Ignacio Aguado y Begoña Villacís, de Cs, el 30 de mayo de 2016 en Madrid. (EFE)
Ignacio Aguado y Begoña Villacís, de Cs, el 30 de mayo de 2016 en Madrid. (EFE)

La carrera hacia 2019 cuenta con muchas incógnitas. Además de los cabezas de lista de PSOE y Ahora Madrid, no están claros los aspirantes de Ciudadanos —aunque 'a priori' hay voluntad de que permanezcan Begoña Villacís en el ayuntamiento e Ignacio Aguado en la Asamblea, pero habrá primarias—, como no está decidida la vacante del PP en el consistorio de la capital tras la marcha de Esperanza Aguirre. Aquí las quinielas apuntan al vicesecretario de Comunicación del partido, el diputado nacional Pablo Casado.

Sin cambios en la portavocía

En el Grupo Socialista de la capital no asoma, al menos en principio, el futuro candidato de 2019. Son solo nueve concejales y no bien avenidos. Antonio Miguel Carmona fue el primer portavoz, pero Sara Hernández, nada más llegar al poder, en agosto de 2015, le destituyó y puso en su lugar a la que había sido la número dos de la lista, Puri Causapié

José Manuel Franco no prevé removerla de su cargo. Causapié apoyó a Susana Díaz frente a Pedro Sánchez, pero es una mujer de partido, de talante dialogante y no muy controvertida. El nuevo secretario general la ha sacado de la ejecutiva autonómica, pero cree que es mejor que se agote el mandato municipal en Madrid con ella al frente. Pero Causapié no es vista como número uno en 2019. Su perfil político es más bien discreto y no ha logrado un gran conocimiento público en estos dos años, pese a que ha marcado distancias con Manuela Carmena, especialmente en la tramitación de los Presupuestos de 2017. Lo que ahora sí parece más descartado es que el PSOE pueda entrar en el Gobierno de Ahora Madrid

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