de cara a las elecciones de 2019

Madrid, Galicia, municipios... Podemos lleva la amenaza de ruptura a otras confluencias

La reconfiguración que planea sobre la política de alianzas de Podemos, tanto a nivel autonómico como municipal, abre el camino para concurrir en solitario a los comicios de 2019

Foto: El líder de Podemos, Pablo Iglesias (d), junto al candidato de Catalunya en Comú, Xavier Domènech, durante la reunión del gabinete en la sombra 'Rumbo 2020'. (EFE)
El líder de Podemos, Pablo Iglesias (d), junto al candidato de Catalunya en Comú, Xavier Domènech, durante la reunión del gabinete en la sombra 'Rumbo 2020'. (EFE)

Podemos comienza a poner en cuestión la operatividad del denominado nuevo bloque histórico y los beneficios electorales de sus alianzas con formaciones periféricas soberanistas, no solo en los comiciones catalanes del 21-D, sino también en las próximas municipales y autonómicas de 2019. La intervención de la dirección de Podem y la desautorización del sector anticapitalista, en ambos casos por romper con la doctrina oficial del partido respecto a la crisis catalana, no son decisiones aisladas. En Galicia ya se ha trasladado a Anova, formación impulsora de la coalición En Marea, una amenaza en toda regla: si hay diferencias indisolubles sobre la configuración del Estado se revisará la alianza.

En el plano municipal la amenaza se extiende a los núcleos locales de anticapitalistas, autónomos y partidos más minoritarios que formaron candidaturas de unidad popular con Podemos en los comicios de 2014. La situación ahora difiere completamente de los anteriores comicios, en los que la formación decidió no concurrir con marca propia, indican fuentes de la dirección. La prioridad es concurrir en solitario o, al menos, preservar las siglas en el mayor número posible de municipios, y mantener las candidaturas unitarias solo allí donde hayan sido satisfactorias. Este no sería al 100% el caso de Madrid, al menos así lo entiende el entorno de la alcaldesa Manuela Carmena, que habría llegado a un principio de acuerdo con la dirección de Podemos para presentarse a la reelección acompañada de un equipo de confianza que excluya a anticapitalistas y autónomos, su oposición interna.


El ejemplo que suelen descartar repetidamente desde la dirección del partido a la hora de vislumbrar su estrategia para las municpales es Cádiz, la única gran ciudad donde Podemos gobierna en solitario. Su alcalde, José María González 'Kichi', se desmarcó del sector anticapitalista al que pertenece, tras reconocer éste en un comunicado la "nueva república catalana". Pablo Iglesias los sitúo posteriormente fuera de Podemos, a la espera de que la decisión decida sus próximos pasos, como el cese de sus cargos.

El propio secretario general invitaba este lunes a quienes se sintieran más cercanos a ERC o la CUP a militar en sus espacios políticos. Una invitación a abandonar Podemos que podría anticipar decisiones más drásticas. Asimismo, la resolución del consejo ciudadano estatal, reunido de urgencia este domingo para intervenir Podem, situaba en el centro de las responsabilidades al sector que lidera el eurodiputado Miguel Urbán: "La corriente Anticapitalistas, mayoritaria en el CC de Catalunya, ha reconocido mediante un comunicado recogido por toda la prensa, la 'nueva república catalana', provocando incluso el desmarque público de algunas de las figuras más relevantes de esta corriente".

Madrid, Galicia, municipios... Podemos lleva la amenaza de ruptura a otras confluencias

La voluntad de soltar lastres con la izquierda soberanista para reconducir la estrategia política ante el temor expresado por Carolina Bescansa de que "lo que se gana en Cataluña se pierde en el resto de España" podría llevarse por delante los pactos en Galicia con Anova o en Baleares con los econacionalistas de Més per Mallorca. La secretaria general en Galicia, Carmen Santos, era clara al respecto durante una entrevista en RNE: "La autonomía de Podemos Galicia es la garantía de que las personas que votan a Podemos y quieren sentirse referenciadas en un proyecto de unidad puedan tener una línea política, por ejemplo, respecto a Cataluña, porque Podemos Galicia no es independentista".

Tras remarcar que Podemos Galicia tendrá que "revisar las alianzas" si se entra en "cuestiones de diferencias indisolubles" sobre la configuración del Estado con sus socios, Santos añadía que "nosotros para las elecciones autonómicas dejamos claro que la unidad estaba por encima de las diferencias porque tampoco había una cuestión política de este calado como lo referente al proyecto territorial de España". Podemos y Esquerda Unida, también integrada en la coalición En Marea, ya se desmarcaron de Anova cuando la formación que puso en órbita el histórico dirigente nacionalista Xosé Manuel Beiras apoyó la unilateralidad del referéndum independentista.

La reconfiguración que planea sobre la política de alianzas de Podemos, tanto a nivel autonómico como municipal, tiene otra de sus caras en la Comunidad Valenciana. Podemos y Compromís concurrieron de forma separada en las elecciones a las Cortes Valencianas, pero formaron coalición en las municipales (al igual que en las generales) integrándose en una candidatura conjunta con IU. Si bien no existen diferencias políticas entre ambas formaciones respecto a la crisis catalana ni al modelo territorial, en este caso es Compromís quien evita dar por cerrado una reedición del acuerdo, debido a sus mejores expectativas electorales.

Sus socios de Més per Mallorca, en cambio, dieron la "bienvenida" a la nueva república catalana a través del portavoz de la formación en el Parlament, David Abril. Los econacionalistas forman parte del Gobierno balear presidido por la socialista Francina Armengol, y concurrieron a las generales en coalición con Podemos.

Pablo Echenique (2d), Xavi Domènech (2i), Irene Montero (d), y Juan Carlos Monedero. (EFE)
Pablo Echenique (2d), Xavi Domènech (2i), Irene Montero (d), y Juan Carlos Monedero. (EFE)

Podemos, y concretamente la secretaría de Organización dirigida por Pablo Echenique, se encuentra en pleno proceso de reestructuración en los ámbitos municipales y autonómicos de cara a afrontar el próximo reto electoral de 2019. Las causas de la intevención de la dirección catalana del partido por parte de Madrid y la desautorización al sector anticapitalista, con un nada desdeñable anclaje en los proyectos municipalistas, abren un escenario inédito que de materializarse en ruptura provocaría que Podemos saltase hacia adelante en solitario o asegurándose un control mucho mayor de las candidaturas municipales y autonómicas. El nuevo bloque histórico que Iglesias planteó construir en Vistalegre II desde la óptica gramsciana se canalizará mediante unidad ideológica (en este caso desechando los nacionalismos periféricos por un supuesto carácter burgués) o volverá a desintegrarse.

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