reacciones del expresidente por el caso espías

Cerezo a González: "La que lio el gilipollas de OHL y ahora pringado con las concesiones"

El expresidente de la Comunidad de Madrid realizó una serie de llamadas que evidencian su preocupación por la reapertura de otro de sus frentes judiciales

Foto: Ignacio González y Enrique Cerezo. (EFE)
Ignacio González y Enrique Cerezo. (EFE)

La reacción del expresidente de la Comunidad de Madrid Ignacio González en noviembre de 2016, tras la publicación de noticias que resucitaron el caso espías, fue todo menos tranquila. Según informan a El Confidencial fuentes próximas a la operación Lezo, las escuchas al considerado cabecilla de la trama evidencian una secuencia de llamadas en las que deja patente su nerviosismo después de que trascendiera que una sociedad del Grupo Villar Mir, la Inmobiliaria Espacio, pagó 467.000 euros a la empresa de detectives Mira para que lo siguiera durante su famoso viaje a Colombia.

Una de las primeras personas con las que habló tras conocer las nuevas informaciones de prensa fue el empresario y presidente del Atlético de Madrid, Enrique Cerezo, que reaccionó preguntando a su amigo de forma directa —"debe ser lo de OHL, ¿no?"—, a pesar de que las investigaciones del caso espías apuntaban, en todo caso, al presidente del grupo, Juan Miguel Villar Mir, y no directamente a esta empresa. Cerezo se escandalizó por el lío montado por "el gilipollas de OHL" que —asegura-— "está pringado en todas las concesiones".

Juan Miguel Villar Mir. (EFE)
Juan Miguel Villar Mir. (EFE)

La valoración de los investigadores sobre el comentario, según apuntan las fuentes consultadas, evidencia que Cerezo conocía de antemano la relación de la compañía inmobiliaria con los seguimientos a González. Respecto a la referencia a las 'concesiones', las sospechas apuntan a que se refería al presunto pago de una comisión al cerebro de Lezo en el Anglo Irish Bank de Suiza por la adjudicación a OHL del tren de Cercanías de Navalcarnero, que se investiga en una de las piezas de esta macrocausa. La Audiencia Nacional mantiene imputado al exconsejero Javier López Madrid por el presunto pago de comisiones ilegales en este asunto e indaga sobre una transferencia de 1,4 millones que supuestamente se hizo a la sociedad Lauryn Group, vinculada a González, desde México.

En la llamada, Cerezo se solidariza, además, con el "acoso" a González desde el inicio del caso ático y le indica que lo único que se busca al airear la investigación es "hundirle". La respuesta del expresidente madrileño, en tono agresivo, vuelve a evidenciar que la situación le altera y que está harto de que le impliquen en todo tipo de asuntos: "Me voy a cargar a alguien", llega a amenazar.

Las informaciones sobre el caso espías provocaron otros contactos telefónicos del principal imputado en el caso Lezo, al que se atribuyen de forma indiciaria al menos 10 delitos relacionados con la corrupción. Según fuentes cercanas a la investigación, González intentó averiguar quién pudo organizar el operativo de espionaje que dio lugar a las ya célebres imágenes de Colombia en que se le ve junto a otras personas en Cartagena de Indias cargando bolsas de plástico.

En contactos con periodistas interceptados igualmente por la Guardia Civil, el exdirigente del PP intentó desvincularse de la cuestión y dejó caer que el objetivo del espionaje podía ser el expresidente del Real Madrid Ramón Calderón. También relacionó al detective que organizó el operativo, Julio Gutiez, con el exconsejero de la Comunidad de Madrid Alfredo Prada para luego extender sus sospechas a otras personas de su partido con un gráfico "están todos metidos en el ajo".

Según ha podido saber este diario, Prada se convirtió en una obsesión, junto al que fuera consejero de Presidencia con Esperanza Aguirre, ahora considerado cabecilla de la trama Púnica, Francisco Granados. González expuso en varias charlas la teoría de que ambos intentaban perjudicarle porque tenían "aspiraciones políticas" y fomentaban montajes para ponerle la zancadilla en su carrera.

Francisco Granados y Esperanza Aguirre, en una imagen de archivo. (EFE)
Francisco Granados y Esperanza Aguirre, en una imagen de archivo. (EFE)

Fue en enero de 2009 cuando el diario 'El País' reveló que González había sido espiado en un reciente viaje a Colombia. Meses después, en abril, la Cadena SER desvelaba un vídeo de más de cuatro minutos del polémico desplazamiento. González y sus acompañantes paseando por Cartagena de Indias con unas sospechosas bolsas en su poder. En las escuchas de la Lezo, el expresidente de la Comunidad de Madrid insiste en varias ocasiones en que el contenido de aquellas bolsas era completamente inocente y hace referencia a actas notariales que certifican que dentro había toallas y gorras.

El 'filtrador'

En la sucesión de llamadas incorporadas al sumario de Lezo se localiza otra en la que, en charla con un empresario, González vierte sus sospechas sobre quién puede ser el informador del que parten los artículos del caso espías. Apunta, según las fuentes consultadas, al ex abogado general de la CAM Carlos Domínguez, que tras su etapa madrileña pasó a trabajar para un bufete privado.

Se da la circunstancia de que Domínguez, contra el que el cabecilla de Púnica muestra una patente animadversión, llegando incluso al insulto, defendió a Villar Mir en la causa relacionada con la construcción del Hospital de Son Espases en Baleares. González se pinta en todo momento como una víctima, harta de recibir "hostias" de todos lados con el consentimiento del PP que, según su teoría, permite los ataques.

-

¿Tienes más información sobre este u otros casos? Envíanosla de forma anónima a través de nuestro buzón seguro o ponte en contacto con nosotros en investigacion@elconfidencial.com.
-
España

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
15 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios