la codicia de javier lópez madrid

El 'suicidio' del yernísimo de Villar Mir en el Cementerio de los Mártires de Aravaca

La detención de Javier López Madrid es la sentencia final para un ejecutivo muy preparado al que la codicia por ser el heredero del imperio y el valido del Rey le ha condenado

Foto: El CEO del Grupo Villar Mir, Javier López Madrid, en una imagen de archivo. (EFE)
El CEO del Grupo Villar Mir, Javier López Madrid, en una imagen de archivo. (EFE)

En sus círculos íntimos, el actual Rey Felipe VI se quejaba de que su padre, el Rey emérito Juan Carlos I, le impidiese hacer determinadas cosas en su vida privada con lo que él había visto en su propia casa. Iñaki Urdargarín llora el mismo lamento tras conocerse la sentencia del 'caso Noos', dando a entender que él había procedido con una praxis similar a la que había observado cuando entró en palacio. El caso de Javier López Madrid, íntimo amigo del actual monarca y de la Reina, confesor de sus confidencias, tiene muchas semejanzas. Primero, porque desde pequeño vio cómo su padre contó con el respaldo de la Corona para hacerse con la instalación de Volvo en España. Y segundo, porque descubrió cómo está engrasado el sistema tras entrar en el imperio de su suegro Juan Miguel Villar Mir.

Sin embargo, el principal pecado de este licenciado por ICADE, quizás la mejor escuela de negocios de España, es la ambición y el deseo de convertirse en la referencia del nuevo establisment que se avecinaba con el relevo en la jefatura del Estado. Igual que don Juan Carlos ha tenido a Emilio Botín, Isidro Fainé y César Alierta como sus cortesanos del Ibex, López Madrid ha jugado a ser el hombre de negocios del titular del trono Borbón. Un anhelo que le llevó a postularse como consejero de Bankia previo pago de 20 millones de euros a cuenta de la familia y en forma de compra de acciones cuando el PP fomentó la fusión de los zombis Caja Madrid y Bancaja. Si Mariano Rajoy bendecía al ex director general del FMI, nada podía fallar. Veinte 'kilos' era pecata minuta para Villar Mir y sin embargo una inversión que podría dar muchos réditos.

No fueron pocos los que le advirtieron en la planta 56 de Torre Espacio, el orgullo de la familia, desde donde se divisa todo Madrid, que aquello estaba quebrado, que le salpicaría y ensuciaría su incipiente reputación. Lejos de escuchar, se congratuló de verse cerca de Rodrigo Rato, el aspirante a banquero acreditado por los mismos que abanicaban al Rey emérito. Pensó que el economista y su círculo serían inmunes e impunes ante la ley, como antes lo habían sido sus predecesores de la España del pelotazo. Entrar en Bankia era vital para sus aspiraciones a heredero del holding Villar Mir, podium por el que pujaba contra su cuñado y 'hereu', Juan Villar-Mir de Fuentes. El banco apadrinado por el PP era su lanzamiento a la escena pública cuando él y el hermano de su mujer, Silvia Villar-Mir de Fuentes, eran casi totalmente desconocidos para la opinión pública.

Sede de Tressis en Madrid.
Sede de Tressis en Madrid.

Previamente, ya se había trabajado su cuadrilla con la creación de Tressis, una sociedad de gestión de grandes patrimonios, participada por Borja Prado (mano derecha de Florentino Pérez y los Entrecanales desde Lazard, hoy brillante presidente de Endesa), Lalo Azcona (el mayor lobista de España) y Guillermo Mesonero Romanos, otro empresario de rancio abolengo, con el que compartió inversiones que terminaron en ruinas. Pero necesitaba dejarse ver, tener una posición pública destacada para convencer a su suegro que el elegido como siguiente emperador debía ser él. Su estrategia saltó por los aires cuando se conocieron los primeros problemas de Bankia: la quiebra oficial, el posterior rescate, la destituicón de todo el consejo, las 'tarjetas black' -se gastó 35.998 euros- y la condena final a seis meses de cárcel por apropiación indebida.

Entremedias, por si fuera poco, saltó el escándalo de su supuesto flirteo con una dermatóloga, información anónima filtrada desde las alturas y ofrecida a varios medios de la capital. Pese a que el caso terminó cayendo de su lado, el estridente ruido terminó por ensuciar su emergente candidatura al imperio de Villar Mir. Al final, quedó la imagen de un caprichoso hombre de negocios que había abusado de su condición social para zafarse de una dermatóloga, estigma que se amorató cuando se conocieron los mensajes telefónicos de la Reina mostrándole el apoyo a su ‘compi yogui’.

Como su suegro, que con tal de proteger a su hija nunca le ha afeado su conducta en público, Felipe VI y Letizia le respaldaron en privado. Pero la Casa Real le sacó de la lista de preferidos en los actos oficiales. Le impidió acudir a la entrega de los premios Príncipe de Asturias cuando se vio salpicado por sus relaciones con los ideólogos de la Púnica, Francisco Granados y David Marjaliza. Superado por los acontecimientos, López Madrid pasó alguna mañana de invierno dando vueltas por los alrededores del Cementerio de los Mártires de Aravaca, donde reposan los cadáveres de unos 800 ejecutados por el bando republicano.

Su ambición por ser el heredero del imperio Villar Mir le ha costado muy caro pese a sus grandes contactos con el establisment financiero madrileño

Por esos parajes espirituales del adinerado barrio de las afueras de Madrid, el mismo donde vive Ignacio González, reflexionaba sobre qué hacer con su futuro, obsesionado en buscar y saber quién le había hundido. “Me han matado. Si no fuera por mis hijos, me suicidaría”, repetía constantemente. Amagó con hacerlo en alguna ocasión. Pero Ana Botín, íntima amiga, le convenció de no hacer locuras, como bien recuerda alguno de los testigos de esos fines de semana donde acudía como invitado a una finca de la presidenta del Santander. Sus más cercanos, como Javier Monzón, despedido de la presidencia de Indra por el Gobierno, también le arropó siempre, un gesto que el yerno le devolvió más tarde con un puesto en un consejo de administración.

López Madrid, un currante obstinado, muy bien preparado y apasionado de sus cuatro hijos, contrató a los mejores comunicólogos de España para lavar su imagen. Algunos de los cuales, a lo Marhuenda, se congratulaban en afirmar que a los medios se les controlaba con dinero. Pero ni por esas. Los fantasmas de su codicia le perseguían. “Me tengo que ir de España. Este país da asco”, adelantó a sus más cercanos antes de instalarse en Londres como presidente de Ferroglobe, la división de productos metálicos de Grupo Villar Mir con sede en la capital británica.

El aspirante a valido de Rey tiene como curriculum su condena a cárcel por Bankia, la quiebra de InfoGlobal y la doble venta fallida del banco Tressis

A diferencia de OHL, de la que es consejero, y de la matriz de la familia, que le tiene como consejero delegado, Ferroglobe es una compañía cotizada en el Nasdaq estadounidense, a cuyos reguladores hay que dar cuentas de cualquier problema judicial que afecte a la reputación. Por ello, Javier López Madrid tuvo que hacer declaraciones juradas en las que aseguró no haber cometido ningún delito ni irregularidad en Bankia, InfoGlobal, Tressis, ni con ningún negocio de la constructora de los Villar Mir. La realidad, de momento, ha indicado lo contrario.

El currículum actual del que pretendía ser el valido del nuevo Rey es que ha sido sentenciado a la cárcel en Bankia, que InfoGlobal ha entrado en fase de liquidación y que Tressis no ha podido venderse en dos ocasiones por las relaciones dudosas con compradores andorranos y chinos. A diferencia de su amigo Felipe VI, que sí entendió que la sociedad no aguantaba más las andanzas de la vieja corona y del sistema corrupto que la sostenía, Javier López Madrid pensó que todo se solucionaría a la antigua usanza. Sus buenos contactos con el PSOE, especialmente con Pérez Rubalcaba y Elena Salgado, y con el PP, sobre todo con Ignacio González, con el que veraneaba en Marbella, así se lo aseguraban. Su última detención es la ejecución de un tipo que se siente una víctima injustificada de la causa populista en la que se embarcado una justicia que años atrás fue percibida como cómplice.

Un furgón de la Guardia Civil en la Audiencia Nacional, durante las declaraciones de los detenidos. (EFE)
Un furgón de la Guardia Civil en la Audiencia Nacional, durante las declaraciones de los detenidos. (EFE)

Tras declarar puede librarse de las rejas previo pago de una fianza de 100.000 euros. Eso no es un problema para los Villar Mir, que pese al hundimiento en bolsa de OHL y el posterior saneamiento de urgencia del holding (venta de Abertis, Canalejas y numerosas concesiones) para pagar su ingente deuda, tienen depositados 20 millones en Credit Suisse para cualquier emergencia. Pero es obvio que el ejecutivo que se pasea por Davos, la ciudad suiza donde cada enero se reúnen los más ricos e influyentes del mundo, como por su casa, haciendo valer su amistad con presidentes de empresas y hasta de países, ya forma parte del Cementerio de los Mártires de Aravaca.

Empresas

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
28 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios